El sureste: tan lejos, tan cerca

Es la región más olvidada del país. Un megaproyecto, que lleva el rimbombante nombre de México S
Luis Martín González

Finalmente, la mira empresarial se dirige al sureste. Con toda su generosidad en recursos naturales, la región ha sufrido un ancestral desplazamiento económico.

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Varias iniciativas empresariales pretenden llevar inversiones a los estados sureños del país en este 1997. Destaca, sin duda, el proyecto México Siglo XXI-Infraestructura para el Desarrollo del Sureste de México, propuesto al gobierno federal por el Consejo Empresarial Mexicano para Asuntos Internacionales (CEMAI) y que se centra esencialmente en Chiapas, el sur de Veracruz y el oriente de Oaxaca. A éste se suman otros programas del Consejo Empresarial de Inversión y Desarrollo del Sureste (Ceides).

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La primera propuesta no es cosa de párvulos. Significa nada menos que la puesta en marcha de siete proyectos hidroeléctricos en Chiapas, la construcción de seis vertientes de canales fluviales en Tabasco –para usos múltiples–, la operación de un ferrocarril eléctrico de doble vía desde Matamoros hasta Chetumal, un canal interoceánico en el istmo de Tehuantepec y un ferrocarril transístmico de ocho vías entre los puertos de Salina Cruz y Coatzacoalcos.

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El principal promotor de este magaproyecto es Fernando Ysita Septién, presidente del Capítulo Centroamérica y el Caribe del CEMAI quien, desde 1994, ha sostenido reuniones con funcionarios gubernamentales, legisladores, representantes de la iniciativa privada y diplomáticos de los países centroamericanos que resultarían beneficiados con las obras propuestas.

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“La planificación, programación, construcción y operación de obras rentables y proyectos de infraestructura básica debe ser un compromiso compartido entre gobierno y sociedad, a fin de alcanzar un equitativo progreso en todo el país”, señala Ysita. Para él, México Siglo XXI contiene acciones y programas bien definidos a corto, mediano y largo plazos.

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Por su parte, el Ceides, organismo fundado hace dos años y medio por más de 20 grandes corporaciones mexicanas, tiene como principal objetivo promover el desarrollo de la zona a un plazo de 20 años.

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De acuerdo con su presidente, Antonio Sánchez Díaz de Rivera, ello se está dando a través de los -clusters (conglomerados), esquemas muy utilizados en diversas naciones y con buenos resultados para el crecimiento económico.

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BUENOS INTEGRADORES
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Los clusters son agrupaciones interactivas de procesos productivos, integradas alrededor de una misma actividad económica, soportadas por un sistema de proveedores y con una infraestructura compartida.

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Existen distintos tipos de clusters, según su grado de desarrollo: los pre-clusters –con pocas empresas sin relación entre sí–, los -clusters emergentes –donde se empieza a dar la integración vertical proveedor-productor-distribuidor y hay algunos lazos con los competidores–, los -clusters en expansión –en donde las empresas ya se encuentran plenamente integradas para responder a los retos de los mercados mundiales– y el -cluster en transformación –interconectado a otros clusters–.

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Este tipo de agrupamientos industriales se está desarrollando con gran fuerza en Marruecos, a propuesta del Banco Mundial y la Unión Europea. Asimismo, cuando su tasa de crecimiento del PIB disminuyó de 10 a 8%, Malasia decidió implantar dicho esquema para obtener más valor agregado de las cadenas productivas. Japón, India, China, Europa del Este, Canadá y Estados Unidos lo adoptaron desde hace algún tiempo, y en México hace tres años que se instrumentó en Chihuahua.

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Según Sánchez, este mecanismo “integra un sistema de proveedores de la región con una infraestructura orientada hacia el mismo; los -clusters, por lo tanto, son algo más que cadenas productivas, porque encontramos a empresas que compiten entre sí”. Además, añade, se busca que todos los estados de una región determinada participen en este proceso y que el esquema abarque distintos aspectos, para que el desarrollo regional sea armónico.

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Así, el director del Ceides indica que se deben contemplar aspectos financieros, educativos y de capacitación, así como alentar la participación de todos los gobiernos, iniciativa privada y líderes estatales y regionales involucrados. Así, para convertir al sureste en un polo dinámico de desarrollo, el objetivo del organismo es de largo plazo –se prevén los primeros resultados para el año 2000–, contradiciendo la expectativa de ciertas autoridades locales acostumbradas a los plazos sexenales.

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CÍRCULO VIRTUOSO
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El proyecto, que comprende las entidades de Tabasco, Veracruz, Yucatán, Quintana Roo, Campeche, Chiapas y Oaxaca, se estructura en tres niveles: estratégico, regional y de acción. Es decir, implica evaluar el reto económico de la región, instrumentar el proceso de desarrollo estratégico y echar a andar actividades concretas.

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En cada uno de los siete estados se han identificado las actividades económicas preponderantes, con el fin de crear polos de desarrollo –por ejemplo, turísticos– que hagan posible que toda la región resulte beneficiada. Al mismo tiempo, se empieza a crear una nueva infraestructura económica más industrial, enfocada al mejoramiento de los lazos rurales-urbanos.

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Para facilitar el despegue del sector agrícola se pretende otorgar información amplia sobre precios, infraestructura disponible y oportunidades de trabajo, además de capacitar a los campesinos en las nuevas labores que deberán emprender.

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En todo caso, el elemento básico para el éxito del proyecto es el desarrollo de -clusters, para lo cual la iniciativa privada deberá crear empresas y los gobiernos construir infraestructura adecuada. Según Sánchez, estos últimos deben bajar el costo-región, desregular y otorgar seguridad jurídica.

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El objetivo es generar un círculo virtuoso donde los -clusters constituyan una infraestructura económica más sólida que, a su vez, les permita ser más competitivos. Lo que se busca, a fin de cuentas, es que el sureste mexicano resucite. De no hacerlo, opinan los responsables del Ceides, se mantendrá la tendencia a un crecimiento lento –o nulo–, con condiciones sociales en franco deterioro.

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