El vínculo regional

Esta institución ha buscado convertirse en un vínculo real entre la educación superior y las empr
Marina Velasco

Fundado en 1975, el campus Querétaro del Tecnológico de Monterrey (ITESM-Q) es, desde entonces, una de las instituciones educativas más prestigiadas de la entidad.

- Con un presupuesto de alrededor de N$50 millones de nuevos pesos, una matrícula de 3,000 alumnos, 15 carreras terminales y la posibilidad de cursar el tronco común de otras siete, la universidad se ha hecho acreedora del Primer Premio Nacional de Exportación en la categoría académica y ha obtenido el reconocimiento del American Board of Engineering and Technology y de la Southern Association of Colleges and Schools, organismos internacionales que evalúan instituciones de educación superior.

- Rodolfo Loyola Vera, director del campus, señala que la institución tiene como objetivo formar personas que participen en el progreso y el desarrollo de sus regiones, desde antes incluso que terminen sus estudios. Y si de algo no hay duda, es que a lo largo de sus 20 años de vida, el ITESM-Q ha logrado consolidar vínculos reales con las empresas queretanas, lo mismo en el ámbito agropecuario, que en las diversas ramas industriales.

- Prueba de ello es la creación, desde sus inicios, de carreras relacionadas con las necesidades regionales; la obligatoriedad de las llamadas "escuelas prácticas" la formación del Centro de Desarrollo Tecnológico y la implantación de los Centros Empresariales de Desarrollo de las Exportaciones (Cendex).

- Sintonía. El campus Querétaro empezó ofreciendo a los 325 alumnos que conformaron su matricula inicial los tres niveles de preparatoria y cuatro carreras: ingeniero agrónomo zootecnista, ingeniero agrónomo en producción, administración de empresas e ingeniero en sistemas computacionales. Difícilmente habrían podido elegir profesiones mejor sintonizadas con un momento en el que la industria local comenzaba a consolidarse y cobrar auge y en el que la actividad agropecuaria regional atravesaba su época de mayor bonanza.

- Hoy, con un total de 2,970 estudiantes, se imparten, además, las carreras de Ciencias de la Comunicación, Contaduría, Ingeniería Mecánica, Ingeniería Industrial y de Sistemas, Arquitectura, Ingeniería en Sistemas Electrónicos, Ingeniería en Electrónica y Comunicaciones e Ingeniería Bioquímica, Administración en Procesado de Alimentos, todas ellas dirigidas a satisfacer necesidades muy precisas del desarrollo industrial de la región.

- Miembro de la Asociación Nacional de Universidades e Institutos de Educación Superior (ANUIES), el ITESM-Q tiene en la actualidad diversos convenios con algunas de las siete universidades y tecnológicos que operan en el estado entre ellas la Autónoma de Querétaro-, así como con otras instituciones del resto del país y del extranjero.

- "Pero la vinculación con la industria, principalmente con la pequeña, es muy diferente a la que se da con las instituciones educativas", afirma Loyola, para quien las ligas entre los sectores productivos y las universidades son muy complicadas. "Todo el mundo habla de vinculación, todos desean hacerlo, pero es muy difícil", precisa.

- Para ello se han ingeniado diversos esquemas de participación, algunos de carácter curricular, otros de índole profesional. Dentro de los primeros, los alumnos deben cursar obligatoriamente lo que se conoce como escuelas prácticas, instauradas en el campus desde hace más de 10 años.

- Rafael Obregón, director del Centro de Desarrollo Tecnológico y Educación Continua, explica que éstas son una variante de las prácticas profesionales y del servicio social con que en todas las universidades se pretende acercar a los alumnos a las instituciones donde potencialmente podrían desarrollar su trabajo profesional.

- No obstante, las escuelas prácticas trascienden el aspecto meramente formal o reglamentario, en la medida en que el alumno se compromete con un proyecto especifico de interés para la empresa donde desempeña su trabajo y que lo mismo puede ser el diseño de manipuladores automáticos para maquinas que cargan objetos pesados o la planeación de zonas en desarrollo, por mencionar sólo un par de ejemplos.

- Desde luego, el proyecto es determinado por la compañía a la que el estudiante se integra, y en este caso el azar ha querido que éstas sean algunas de las empresas medianas o grandes que se ubican en el Parque Industrial Juárez, aunque también se han hecho proyectos en otros municipios de Querétaro y en la ciudad de México.

- Aprender juntos. Pero esta no es la única forma de vincular a los jóvenes pasantes con las empresas. Otra manera es a través del Centro de Desarrollo Empresarial para la Exportación (Cendex), donde realizan estudios de factibilidad, mercadeo e imagen de marca para firmas pequeñas y medianas que no cuentan con recursos suficientes para hacerlos o que carecen de gente capacitada en estas áreas.

- Creado por profesores y directivos del ITESM-Q el esquema del Cendex esta reproduciéndose con éxito en otros campus del sistema Tec, toda vez que en el Primer Congreso del Comercio Exterior Mexicano obtuvo el Primer Premio Nacional de Exportación en la categoría académica.

- El Centro de Desarrollo Tecnológico (CDT) es otra plataforma de vinculación entre la academia y la empresa, sólo que no está orientado a la práctica escolar, sino al desarrollo profesional de maestros investigadores, una de cuyas funciones es dar asesorías y realizar proyectos especiales para las compañías. Así lo ha hecho con consorcios como Ponderosa, Tremec y el Centro de Investigaciones de Condumex, entre otros. Por supuesto, dada la complejidad en esta vinculación, hay planes que se quedan a medias. Loyola ejemplifica con Kellogg, donde el proyecto no pasó de la primera etapa.

- La clave está en no improvisar. "No basta con que la empresa pida la solución, sino que hay que ir aprendiendo, adentrándose y, a partir de ahí, proponer soluciones. El trabajo es conjunto", dice Loyola.

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