Emociones en el trabajo

Conéctese con sus sentimientos, proponen a los jefes el ex CEO de GE y la ex editora de Harvard Bus
Jack y Suzy Welch

>PREGUNTA: ¿Qué debe hacer un gerente para lidiar con las emociones en su sitio de trabajo?
Aurelio Collado Torres, Monterrey, México.

>RESPUESTA: Si hay algo que no recibe suficiente atención en el trabajo son las emociones. Un mal manejo de las emociones socava la productividad, la creatividad y el funcionamiento de una empresa. Demasiados gerentes parecen preferir que los empleados actúen sin control.

Ahora bien, nosotros no estamos calificados para opinar sobre la naturaleza humana –o estamos tan calificados como cualquier otro mortal–, pero usted no necesita ver un reality en la televisión para descubrir que los empleados pueden caer en conductas disfuncionales si no se los toma en cuenta. Tal vez se deba al chismorreo, a la paranoia, o a funciones que se incorporaron al cerebro humano para asegurar la supervivencia de la especie.  Pero no importan tanto las razones, lo que importa, desde el punto de vista del management, es saber que las emociones enfermas dan origen a más emociones enfermizas.

Y es por eso que debe saberlas manejar. Para hacerlo no es necesario ser sicólogo. Sólo exige de usted un compromiso activo para reducir la incertidumbre entre los miembros de su organización, y llevarles inspiración.

Primero hablemos de la incertidumbre. Ningún jefe sabe todo de cada empleado o los planes futuros de la compañía. Pero la mayoría de los jefes sabe mucho más de lo que dice. Desde que comenzamos a hacer giras internacionales en el año 2002, pedimos a nuestro público que alzaran la mano aquellos que el año anterior hubieran recibido una evaluación honesta de su desempeño, que realmente les indicara qué lugar tienen en la organización. Y cuando mucho, 10% indicó que sí.

Es absurdo que un director general que está administrando miles de millones de dólares ignore si sus tres o 13 empleados están trabajando bien o si necesitan mejorar su desempeño. Usted como jefe debe ser tan claro en sus evaluaciones que, si llega el momento que debe despedir a una persona, ésta no pregunte por qué, sino que quiera conocer detalles del acuerdo y la logística para tener una transición suave. Esta franqueza no la tienen muchos jefes. Algunos incluso pensarán que es algo cruel, pero nosotros creemos lo contrario.

Justo la falta de franqueza acaba con carreras. En cuanto a la necesidad de eliminar la incertidumbre en una empresa, la mejor práctica es siempre compartir tanta información como sea posible. Un directivo no debe cometer el pecado de anunciar despidos si no da los detalles: cuándo, dónde y quién. Incluso cuando la noticia es mala, eso permite a los empleados dejar de preocuparse por lo que vendrá, y comenzar a adoptar acciones constructivas, ya sea mejorando los resultados o buscando otro trabajo.

Y después está la inspiración o la transformación de cualquier suerte de sentimientos genéricos acerca del empleo en una verdadera pasión por la misión.

Sin pasión es imposible lograr nada grande. Pero muchos jefes se limitan a hacer exhortaciones emocionadas. Por supuesto, el entusiasmo no hace daño, pero la pasión auténtica está nutrida de  un propósito. Por ejemplo, que los empleados sepan que la organización está tomando un cierto sendero, y qué implicará esta pasión en sus trabajos. Los empleados, por regla general, van a una oficina para dar sentido y dignidad a sus vidas.

Usted puede ayudar mostrando la importancia que sus labores tienen para la organización, para la comunidad. Y no sólo con un discurso en la fiesta anual de la compañía.

Después de todo, usted trabaja con personas. No permita que sus sentimientos se alejen de usted.

The New York Times Syndicate

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