Empresas en un dos por tres

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Silvia Ansorena Coyne

El Sistema de Apertura Inmediata de Empresas (Saine) es una solución que el Departamento del Distrito Federal ofrece a los empresarios para combatir la tan fastidiosa y temible burocracia. Su compromiso: apertura en siete días para las empresas “no riesgosas” y en 21 días para las “riesgosas”, condonación de multas y orientación integral, todo ello para gestiones locales.

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Un solo trámite y un solo lugar –la ventanilla única– son la puerta de entrada hacia una nueva concepción de apertura de empresas. Con la complicación de haber llegado a pocos días del cambio de gobierno, nació este sistema que pretende simplificar y agilizar los trámites administrativos del empresario para el legal funcionamiento de sus actividades en la ciudad de México.

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El Saine ofrece la posibilidad de condonar multas para aquellas empresas que funcionan sin alguno de los trámites legales necesarios, con la única condición que lo cumplan a través de este sistema hasta antes del 5 de diciembre próximo.

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Demasiado bueno a simple vista para ser verdad, este sistema –que llevaba más de dos años fraguándose– es, según sus promotores, un producto de la ciudad, algo que se llevaba pidiendo desde hace tiempo en las largas colas de las ventanillas administrativas.

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Según Gabriel Moctezuma Muñoz, director general de Modernización Administrativa del DDF, el cambio de gobierno puede ser positivo para este sistema aperturista. Aquí, la charla con el funcionario.

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¿Qué ventajas encuentra el empresario en el -Saine?
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Este sistema hace posible que el ciudadano se informe y pueda abrir una empresa con un solo trámite, en un solo lugar y con un solo formato, con tiempos de respuesta por parte de la autoridad de entre siete y 21 días hábiles. Se trata de evitar el viacrucis que significaba abrir una empresa de cualquier tipo y tamaño en la ciudad de México, un proceso largo y lleno de mordidas, de dádivas y gratificaciones. Un empresario, para abrir un negocio –así fuera el más modesto–, tenía que satisfacer como mínimo unos 10 trámites, y además se veía obligado a esperar tiempos de respuesta entre 90 y 190 días. Y hablamos de cifras sobre el papel, ya que muchas veces estos tiempos duplicaban los plazos.

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¿Este sistema surge entonces para crear una nueva relación, más limpia, entre ciudadano y gobierno?
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Totalmente. Encontramos un gobierno obstructor de los particulares, limitador y -omnipresente, que inhibía cualquier iniciativa de la sociedad. Había que propiciar un gobierno más promotor y responsable, que permitiera que la sociedad liberara su potencial, su energía, y así restar costos a las transacciones entre ciudadanos y gobierno. En una relación donde el derecho raras veces se respetaba era necesario restablecer, bajo un nuevo marco jurídico, una relación más sencilla y transparente. Para ello dimos un voto de confianza al ciudadano.

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¿Cómo se manifiesta esta “confianza” a la hora de establecer un nuevo marco regulatorio?
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Dado que era imposible que en una ciudad con alrededor de 300,000 unidades económicas, el gobierno supervisara a todas, establecimos el principio de la buena fe. Esto nos permitió convertir muchos trámites en simples avisos: si la gente nos dice que hará algo, simplemente se le cree. Otro principio que establecimos fue el de la afirmativa y negativa ficta. Antes, el gobierno no estaba obligado a dar una respuesta al ciudadano, lo que se traducía en expedientes iniciados desde 1991, es decir, trámites nunca concluidos. Ahora, si el ciudadano no recibe respuesta de una solicitud en el plazo que se le indica, se da por supuesto que la respuesta es afirmativa y el trámite sigue su curso.

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¿Cuáles son los pasos que ahorra la persona que quiere abrir su negocio en el DF?
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Se eliminaron totalmente el visto bueno del Departamento de Bomberos, la autorización de operación de giros industriales y la licencia de construcción por cambio de uso. La declaración de apertura se convirtió en aviso; inclusive, el particular la puede presentar hasta ocho días hábiles después de abrir su negocio.

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El gobierno capitalino está a punto de cambiar de manos. ¿Por qué ahora surge el Saine? ¿Qué garantiza su continuidad?
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Esta empresa ha significado un esfuerzo que da su fruto ahora, después de más de dos años de trabajo intenso. Desde 1995 las dependencias centrales y las 16 delegaciones del DF trabajaron en la elaboración del nuevo marco legislativo y reglamentario, y no fue hasta ahora que pudo ponerse en marcha.

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Es el principio de un camino con una meta todavía muy lejana, y pensamos que deberá no sólo continuar, sino profundizarse. Nuestra filosofía no obedece a ninguna cuestión ideológica ni partidista, sino a una auténtica necesidad de la ciudad, que debe tener un entorno más favorable para la inversión, la competitividad, la generación de empleos...

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¿Piensan que el nuevo gobierno cooperará?
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Creemos que sí. Las políticas públicas ya no pueden construirse desde las oficinas, se requiere contar con los actores del proceso: los industriales, comerciantes y prestadores de servicios. Serán los propios empresarios los que pidan al nuevo gobierno que continúe con esta política de desregulación.

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¿Las empresas que no tengan todos sus papeles en regla pueden regularizarse mediante el -Saine?
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Sí. En la capital hay una gran cantidad de pequeños negocios que funcionan sin sus papeles al corriente. De las 300,000 unidades económicas que figuran en el último censo de la ciudad, los datos del Departamento nos indican que oficialmente sólo existen alrededor de 120,000. El Saine establece que, con fecha límite del 5 de diciembre, cualquier tipo de negocio podrá regularizarse utilizando este sistema. Es una buena oportunidad para estas empresas, porque el gobierno del DF no les cobrará multa alguna, y sólo pagarán por la obtención de cada una de las licencias que no tengan.

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¿Cuáles han sido hasta ahora las principales dudas del ciudadano?
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La principal consulta ha estado relacionada con empresas que llevan años instaladas en una zona que ha cambiado su vocación, que se ha vuelto habitacional o comercial. Si han adquirido, por antigüedad, derechos para seguir ubicadas en tal zona, sólo deben iniciar el trámite de acreditación de uso de suelo por derechos adquiridos, actualmente simplificadísimo. En ocho días hábiles pueden olvidarse de su problema. Las solicitudes que hemos rechazado en el Saine se deben fundamentalmente a este tema, ya que son empresas ubicadas en zonas indebidas que no han adquirido derechos por su escasa antigüedad. Fueron 12 las empresas que comenzaron a funcionar al amparo del sistema de apertura inmediata durante el primer mes.

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¿Qué tipo de empresas han iniciado gracias al -Saine?
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De todo. Desde estéticas, abarrotes, restaurantes, papelerías, panaderías, venta de bolsas, de ropa, compra-venta de semillas, venta de celulares o reparación de aparatos eléctricos. Pequeñas empresas, fundamentalmente.

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¿Qué pasos debe seguir aquel que quiera abrir un negocio?
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Debe acudir a la delegación que le corresponda. En cada delegación hay una ventanilla única de trámites, con un área de orientación ciudadana. En esa ventanilla se le da el formato único y allí también regulariza sus trámites. Es nuestra filosofía: un solo trámite, en un solo lugar, en un solo formato. Y rápido.

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