En forma. Del gym al cielo

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Algunos viajeros viven, literalmente, en los aeropuertos del mundo. Entre vuelos, conexiones e infaltables demoras, las horas acumuladas… son muertas. Para aprovecharlas, las terminales aéreas enriquecen sus servicios terrestres. Es el caso de los aeropuertos europeos que se transforman en verdaderos centros comerciales, y conciben en sus pasillos hasta gimnasios y clubes de salud, que invitan a dejar atrás la esclavitud de la laptop, el celular y toda la parafernalia que traen hoy al cinto algunos ejecutivos.

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El Airport Fitness Center de la terminal internacional de Pittsburgh, por ejemplo, cuenta con equipo para ejercicio, regaderas y sauna. Tiene un departamento de renta de ropa deportiva, tarifas diarias de $9.99 dólares, o membresías anuales por $420 dólares.

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A partir de marzo de 2000, el McCarran International Airport de Las Vegas incluye una sucursal de la cadena de clubes, 24-Hours Fitness, que ofrece los servicios usuales. Además cuenta con los servicios de un nutriólogo, que empacará para el cliente saludables bocadillos que le permitirán evitar, felizmente, la comida de a bordo.

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Y ya entrados en gastos, terminales como el TF Green Airport de Providence, el aeropuerto internacional de Orlando, y el de Hong Kong acaban de introducir masajes, servicio de manicure y pedicure express, y faciales en el caso de la línea oriental. Ahora falta que esta práctica se generalice, y que las líneas aéreas dejen de “procesar” a sus clientes como paquetes viejos.

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Igual los hoteles…

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Los hoteles localizados en o al lado de los aeropuertos también se posicionan en el nuevo mercado: el Hilton Boston Logan Airport Hotel y el Hilton Chicago O’Hare reparten volantes por todo el aeropuerto ofreciendo la invaluable oportunidad de relajarse con una intensa sesión de ejercicio, así como la oportunidad de subirse fresco y perfumado a su siguiente avión, después de un regaderazo. Todo por una tarifa diaria de $10 dólares.

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