Engañosas pasarelas

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Andrés Jorge

Me encanta ver Fashion TV, es uno de mis canales favoritos entre todos los que no me interesan por su ‘contenido’. Lo que me atrae son sus formas. Y es que para mí las pasarelas son una cosa y la moda otra bien distinta. Las pasarelas no tienen que ver con la moda sino con las modelos, con su glamour y con estándares de belleza que no pertenecen al común de las mortales, con cuerpos tan delicados como apetecibles, cubiertos con finas vestimentas que no se verían ni lejanamente parecidas en el cuerpo de una mujer común y corriente.

- Por si fuera poco, una buena parte de las piezas que visten esas divinidades son tan inalcanzables para su contraparte humana como ellas mismas, y no sólo por lo caras, sino por lo estrambóticas y ridículas que podrían resultar (no digo todas, por supuesto) fuera del contexto mismo de las pasarelas, incluso sobre los estilizados cuerpos de las modelos cuando dejan de presentarse como tales.

- Lo atractivo de Fashion TV son todas esas mujeres etéreas, exóticas, con sus hermosos senos palpitando bajo los más finos tejidos, la gran mayoría de las veces sin brassiéres que se interpongan entre la mirada y su ligero, exquisito bamboleo. Así, se pasean por la rampa con esa artificiosa, casi agresiva forma de caminar concebida precisamente para eso, para que todo se mueva y destaque allá arriba (sobre la pasarela).

- Lo malo del asunto es que a ninguna mujer se le ocurre ponerse uno de esos escotes y finísimos vestidos sin brassiéres. Las pasarelas son la expresión más sofisticada de un mundo ficticio, otra fábrica de sueños, y a mí, en lo personal, me parece bien que así sea, lo que me produce cierta desazón es pensar en cuántas mujeres, y cada vez más hombres, se creen partícipes del sueño y pretenden que en tiendas, salones de belleza y quirófanos puedan resolver las diferencias, acortar las distancias con el allá arriba y el acá abajo.

- ajorgego@hotmail.com

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