Enredos que queman

Tribasa y el fantasma de la insolvencia.
Lucía Pérez-Moreno

La constructora Tribasa, segunda en importancia del país, está en aprietos. La Comisión Nacional Bancaria y de Valores (CNBV) la investiga por falsear información, y sus acreedores quieren embargarla por incumplimiento de pago. Esta compañía, que creció vertiginosamente durante el salinato, podría convertirse en una de las primeras víctimas de la nueva Ley de Concursos Mercantiles. Acumuló este año pérdidas por casi $30 millones de dólares, y como la mayor parte de su deuda –de $430 millones de dólares–, es de corto plazo, hoy se encuentra en situación de virtual insolvencia.

- Sus problemas empezaron tras la debacle del plan carretero. En 1997 perdió una parte importante de sus concesiones que terminaron en manos del gobierno. Esto no impidió que siguiera creciendo. Durante el sexenio de Zedillo obtuvo concesiones en puertos, aeropuertos y ferrocarriles. “Siguieron apostándole fuerte a su crecimiento y ahora el boquete es más grande”, dice un analista del ramo. Este año Tribasa comenzó a buscar socios para su capitalización. Se acercó a Enron, que le adelantó $23 millones de dólares y después negoció una alianza con las constructoras Obrascón, Huarte y Lain (OHL) y Advent. Todo parecía amarrado cuando David Peñalosa, principal accionista de Tribasa, canceló la operación estimada en $150 millones de dólares. Dijo que las condiciones implicaban “agresivas quitas accionarias”. Algunos vieron esta decisión como estrategia para ganar tiempo. El inminente acuerdo de fusión con OHL y Advent revaluó sus títulos de 10% en una sola jornada, cuando caían fuerte. La CNBV la investiga por violar el artículo 51 de la Ley de el Mercado de Valores.

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- Además de tener que encarar a las autoridades bursátiles, la empresa enfrenta crecientes presiones por parte de sus acreedores. Está trabajando con Bank of America –el mismo que ayudó a AHMSA a renegociar su deuda–, en un nuevo esquema de reestructura de sus pasivos. Analistas del sector adelantan que el proceso de capitalización será largo y complicado pero descartan la desaparición de esta constructora, la cual mantiene importantes lazos con Pemex, Seguro Social, gobiernos estatales y varios países americanos.

- Lo que sí parece un hecho es su adelgazamiento. El año pasado se deshizo de su concesión en Ferrosur, la cual le vendió a Frisco de Grupo Carso. Ahora está a punto de perder la concesión de una obra carretera que realizó a las afueras de la capital chilena. Bancomext anunció que procederá sobre las garantías que dio en esta obra para asegurar el pago de $160 millones de dólares.

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