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Administrador de empresas de profesión, Ernesto Ruffo Appel, de 43 años, señala a EXPANSIÓN que "sí se pudo", en la auto evaluación que hace a su gobierno, recién concluido.

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Admite también que está con buena condición física para continuar en la política nacional, y con el aval de sus paisanos en las urnas, en virtud de lo cual su compañero de partido, Héctor Terán, conservará para el PAN la conducción del estado fronterizo.

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A continuación, un resumen de la charla:

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Hace algunos años, EXPANSIÓN le preguntó su sentir por el peso histórico de ser el primer gobernador de oposición. Usted dijo que al final de su mandato podría señalar si fue trascendente o si no se aprovechó la oportunidad. Ha llegado el momento de contestar eso.
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Lo que se demostró es que es posible hacer las cosas de otra forma, sin necesidad de depender del presidencialismo. El camino que teníamos ya no nos funciona y sólo nos causa problemas de estrechez, generando inestabilidad en la sociedad. No digo que se tiene que hacer a mi manera, pero debemos confiar en nosotros mismos. El lema de mi campaña era: -"Sí se puede". Y ahora digo: "Sí se pudo".

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¿Hay vinculación entre crecimiento económico y alternancia en el poder político?
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Lo que permite comparar a las naciones es el número de personas capacitadas con que cuenta cada una. En México hay un profesionista por cada 19 mexicanos; en Estados Unidos, hay uno por cada dos estadounidenses. Y eso tiene gran impacto en la dinámica de cualquier sociedad.

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La historia mexicana nos demuestra que entre más mexicanos preparados existen, se generan más cambios políticos. Lo que necesitamos es un sistema educativo eficaz que produzca líderes, no sólo educandos. A ese ritmo, los profesionistas generan empresas y sucesivamente se van provocando economías más solventes y, por lo tanto, con exigencias políticas propias.

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¿Cuál fue el crecimiento económico de Baja California durante su gobierno?
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Hemos mantenido una tasa de crecimiento de 3.5% anual, incluso en este momento. Por su geografía, la entidad está más vinculada con el dinamismo del Tratado de Libre Comercio que con la economía nacional. Dependemos de muchos factores, desde la inversión extranjera hasta de la fuerza de los inmigrantes. La tasa de empleo ha crecido 4.7%. Claro, la migración lo ha hecho 5.5%

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Eso quiere decir que estamos resolviendo los problemas de otros, antes que los de nuestros nativos. Nuestra oportunidad geográfica puede convertirse en el más grande problema. El asunto no está en nuestro desarrollo regional sino en la armonía nacional, donde se pueden absorber a tantas personas que necesitan trabajo.

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¿Y en cuanto a la actividad productiva?
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La manufactura ha crecido muy rápido. Las plantas de ensamble se están convirtiendo en fábricas locales. A pesar de ser capitales extranjeros, cada vez más se está logrando la interrelación con los empresarios locales, con los trabajadores bajacalifornianos y con la universidad de la región. Justamente, la incorporación de los empresarios nacionales y locales significa aprovechar esta oportunidad industrial. Ya no es tiempo de protecciones ni de concesiones, sino de competencia y eficacia.

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¿Cómo ha enfrentado Baja California la crisis de 1995?
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En cuanto a los dólares, el poder adquisitivo disminuyó por nuestra vinculación con la economía estadounidense. En los ingresos en pesos hay recuperación, pero no al ritmo de la tasa de devaluación. Los bajacalifornianos sabemos que seremos los primeros en levantarnos, ya que tenemos la ventaja de que nadie está perdiendo el empleo. Además, esto de las devaluaciones ya se volvió costumbre, puesto que desde 1976 no se acaban.

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¿Qué ventajas y desventajas se viven en la zona fronteriza con la puesta en marcha del TLC?
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Al ser una zona comercial donde se requieren condiciones mínimas para la comercialización, los inversionistas extranjeros aprecian sus ventajas en los costos de producción.

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El problema es que esta oportunidad geográfica la debemos convertir en logros y no sólo volvernos trabajadores de aquéllos. En ese sentido, debemos contar con una verdadera actitud empresarial, que se inicia desde las universidades. Necesitamos dejar de ser el empresario familiar que le tiene miedo a terceros. Y hacerse a la idea de no tener siempre el 51%. He promovido proyectos para impulsar esa cultura empresarial, pero no ha sido fácil. Tengo mi incubadora, pero muy poquitos que quieran incubarse. No tenemos tantos empresarios. El TLC nos puede pasar de noche. Tenemos una ventaja de 15 años que si no la aprovechamos se puede desvanecer.

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¿Qué hizo durante su mandato para aumentar el abastecimiento a las maquiladoras extranjeras de insumos nacionales?
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Varias exposiciones para que los empresarios mexicanos conocieran por vía directa las demandas de las fábricas. El gran problema es que no hay quién pueda surtir con calidad y volumen las necesidades de la industria maquiladora. El mercado de insumos bajacalifornianos es de $6 millones de dólares, pero cuando se solicita la mercancía, no se puede cumplir. Y en lugar de buscar las asociaciones con el cliente, las decisiones quedan pendientes.

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¿No es la exención fiscal e la zona fronteriza un arma de dos filos para la industria maquiladora? Por un lado llegan los capitales, pero por el otro se consume la infraestructura, como el caso de Tijuana, que no tiene fin en sus demandas de servicios....
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Hemos logrado una infraestructura para el desarrollo económico, pero necesitamos más recursos. La vía de los impuestos es directa pero desalentadora para el inversionista. Debemos impulsar programas que hagan coincidir el interés empresarial con el interés público. En Tijuana la rotación laboral es muy fuerte y lo apropiado es proveer de beneficios que den estabilidad. Por ejemplo, la promoción de la vivienda. ¿Cuál es el gancho? Si el trabajador dura más de 10 años en la empresa, la casa es de su propiedad. En proyectos de este tipo deberían participar tanto empresarios y trabajadores como los gobiernos estatal y federal. Pero ahí es donde empiezan los problemas con Infonavit y el Seguro Social. La vía tan institucional del poder oficial no acepta que esa dinámica pertenece a la sociedad.

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¿Mientras tanto, qué pasa con Tijuana?
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Seguir creciendo y ver cómo la oportunidad será más grande que la infraestructura. Eso no quiere decir que nos vamos a pauperizar sino que no aprovecharemos la oportunidad geográfica. Recibí Tijuana con 140,000 tomas de agua y la entrego con 210,000, con más drenajes y viabilidad hacia los centros de trabajo y las garitas. Pero el crecimiento económico exige un ritmo más rápido.

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¿Cuáles fueron los principales errores de su administración?
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Uno siempre dice que pudo haber hecho las cosas mejores, a toro pasado... Igual, habría hecho lo mismo repitiéndose las circunstancias. Creo que es más cuestión de inexperiencia. Siento que me habría gustado que quedara más claro nuestro esfuerzo en la procuración e impartición de justicia. Pero hay un mar contra el que uno rema: el narcotráfico. Mientras no haya una resolución federal para combatir ese fenómeno, los gobernadores estaremos remando contra la corriente; ese dinero corrompe lo que sea.

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Se dice en Baja California que usted llegó a un acuerdo de no agresión con el narco, ante la imposibilidad de controlarlo, ¿es cierto?
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No, no es cierto. Tuvimos que aprender, en la propia inseguridad, por la inconsistencia de las autoridades federales. Si era un problema externo y no podíamos combatirlo, por lo menos debíamos evitar que contaminara las instituciones estatales. Me puse a levantar trincheras alrededor de la procuración de justicia, a sistematizar los procesos a través del control electrónico. Nada de archivos perdedizos, ni ocultamiento de pruebas. Pude vigilar más a los funcionarios y policías. Por parte del gobierno federal veo intenciones de atacar el narcotráfico, pero no una política frontal.

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En su último informe de gobierno se expresó como un posible líder nacional más que como líder estatal, ¿podría entenderse que se siente con agallas para conducir al país en el año 2000?
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Lo único que transmití fue mi visión de las cosas. Está claro que no podemos aplazarlas. Los asuntos nacionales no los puede resolver San Presidente. Mi mensaje a los bajacalifornianos fue hacerles mirar la nación, que tenemos que tomar al toro por los cuernos. Ya no tendremos los felices tiempos en que por la distancia del centro podíamos hacer lo que queríamos; nos va a arrastrar una hecatombe y tenemos que participar. Por eso también mando el mensaje a todos los mexicanos. Los que se están peleando horita nos van a jalar con todo.

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Pero también se interpreta que usted está haciendo campaña para la presidencia...
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Bueno, no puedo quedarme callado. No sé si tengo la capacidad, otros tendrán que decirlo. Estoy dispuesto a ayudar a alguien con sentido constructivo y visión de liderazgo para lograr esos cambios en México. Más bien me siento equipero, no por la proyección nacional de Ruffo. Tiene sentido pensar en la reforma nacional si hay suficientes reformadores. Que no le tengan miedo a la política, al fin y al cabo todos la vivimos. Que no se queden besando la mano del presidente.

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