Escándalo exitoso

¿Quién despertó el morbo de los televidentes mexicanos?
Yolanda Ruíz

Salvador Alanís / Endemol México
Director de Comunicación y Mercadotecnia
Producto: BIG BROTHER

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Mensaje en el baño de un bar: “Si a ti no te importa que te vean en estas condiciones estás listo para Big Brother.” Así empezaba hace un año la promoción del reality show que ya había cosechado éxitos sonados en otros países del mundo. “El 15 noviembre arrancamos con una campaña bastante ruidosa e inquietante, donde no pasaba nada –cuenta Salvador Alanís, director de Comunicación y Mercadotecnia en Endemol México–. Sólo era el ojo, como elemento de comunicación, lo que queríamos ir metiendo en la población mexicana. Llevaba mucha carga agresiva. Había carteles en la calle y bardas con graffiti que transmitían subversión y escándalo. La idea era generar reacción de rebeldía.”

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En los días previos al inicio de la transmisión se hicieron dos programas repletos de publicidad sobre el tema, con una hora de duración cada uno. Otra intrusión de la campaña tuvo lugar gracias a los carteles y micrófonos imprevistos que aparecían en eventos serios. En alguna ocasión, los promotores vistieron a todo un palco de un estadio de futbol con camisetas de Big Brother. Nadie sabía lo que era, pero estaba en todos lados. Por otra parte, el directivo recibió otro tipo de ayuda: “El escándalo generado por asociaciones conservadoras, que ocurre en todos los países y es uno de los grandes detonadores. Gracias a ello tuvimos una cobertura de prensa más amplia que cualquier otro programa de televisión en México.”

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En los meses previos a la emisión del reality show, desde junio de 2001, se puso en marcha un “laboratorio de constantes de comunicación”: se contrataron  historiadores del arte, artistas visuales, fotógrafos y filósofos que definieron la imagen general que tendría la serie para adaptarse al público nacional.

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“Todo el éxito se vio en el rating –comenta Alanís–, al final de más de 40% de share. Hubo un lenguaje que permeó en el habla popular de México, como ‘tú estás nominado’, ‘el confesionario’, etcétera. Lo que sucedía en el programa era motivo de discusión política; se habló en el Congreso si Vicente Fox estaba nominado o no [para ser expulsado].”  Según el entrevistado, el programa se convirtió en un fenómeno social que “hacía rato” no se daba en México. “Gente que ya sólo veía TV de paga, empezaba a sintonizar el Canal 5 para ver las expulsiones.”

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