Escápese del mundanal ruido

Confiemos en que no le preocupe en verdad la intención de su jefe de seguirle la pista –aunque ust

1. La Sierra Gorda
Ubicada en Querétaro, y relativamente cerca de la Ciudad de México, es un buen escondite. Maneje hacia el norte, hasta San Juan del Río, luego rumbo al este hasta Bernal, famoso por su Peña y un buen lugar donde comer. No se entretenga demasiado. Jalpan está sólo a otros 150 kilómetros, pero la carretera, aunque panorámica, es montañosa. La cadena Misión administra hoteles en Jalpan y en Concá, lugares notables por sus misiones coloniales, como toda la región. La Sierra Gorda es, además, reserva de la biosfera.

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2. Álamos
Considerada como la joya colonial de Sonora, se halla lo suficientemente aislada como para desconectarse. Vuele a Guaymas, rente un auto, dé vuelta a la izquierda en Navojoa; probablemente hará el viaje de 120 kilómetros en un poco más de dos horas. Hay al menos cuatro bonitos hoteles y un buen número de buenos restaurantes y bares. Y si quiere huir en verdad del mundo, apúntese para hacer un viaje flotante por el río Mayo.

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3. Batopilas
Situado en el fondo del Cañón del Cobre, en Chihuahua, es un pueblo fantasma que está volviendo a la vida. Vuele a Los Mochis y a la mañana siguiente tome el tren hasta Creel. Si dispone de tiempo, pase una noche en alguno de los hoteles de Divisadero. Desde Creel sale –tres veces por semana– un destartalado autobús con rumbo a Batopilas, que tarda unas cinco horas en recorrer el tramo de 100 kilómetros. Regístrese en el Copper Canyon Lodge, restaurado hace poco y muy cómodo, aunque su aspecto sea más de 1899 que de 1999.

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4. Uxmal
La majestuosa zona arqueológica de Yucatán tiene a su alrededor por lo menos tres cómodos hoteles. Las ruinas se disfrutan mejor por la mañana, antes de las 11, o después de las cuatro de la tarde, cuando baja un poco la temperatura. No se pierda el espectáculo de luz y sonido por la noche. Para llegar, vuele a Mérida y allí rente un coche, que le será muy útil para visitar otras zonas arqueológicas y las playas de Progreso.

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4. Puerto Escondido
Enclavado en la costa de Oaxaca, es un lugar ideal para aislarse por unos días. Además de conservar un aspecto casi virgen –que no muchos sitios turísticos pueden presumir–, sus playas son el paraíso de quienes disfrutan el surf. El pueblito es un escondite donde se puede disfrutar un ambiente bohemio y relajado; además, el lugar es sumamente barato. Desde el DF se puede llegar por avión en menos de una hora.

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