Expectativas Macroeconómicas <br>1996 y

Los que creyeron en 1996 como un año de transición hacia la recuperación económica tendrán que

El avance registrado por la economía nacional durante 1996 indica que el plan de choque instrumentado en marzo de 1995 —con lamentables consecuencias de corto plazo— fue una medida eficaz y cumplió con su cometido: construir en el menor tiempo posible un escenario favorable para el crecimiento económico.

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Con todo y que al término de 1996 el Producto Interno Bruto (PIB) del país habrá registrado un crecimiento mayor al esperado por los analistas privados y gubernamentales —al principio del año casi nadie apostaba por un crecimiento superior a 3%— el avance de la producción no podrá recobrar el terreno perdido durante el periodo de ajuste.

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Como se recordará, la escasez de recursos que experimentó la economía mexicana durante 1995 fue determinante para que en ese año el PIB registrara una caída de 6.2% con respecto al nivel alcanzado en 1994. Pese a la mejoría económica experimentada en 1996, los recursos disponibles para financiar proyectos de inversión no presentaron un gran incremento: la expansión del crédito se mantuvo bajo la estricta vigilancia del banco central. En tanto, la utilización de las tasas de interés como herramienta de estabilización del mercado cambiario obstaculizó el descenso permanente del costo del dinero, lo que impidió que el consumo privado se beneficiara de los recursos liberados a los deudores por la reducción de las tasas.

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Así las cosas, no obstante su dinamismo, el sector externo (único sector de la economía que presentó una mejoría real contra 1994) no tuvo la fuerza para hacer que la actividad económica del país recobrara los niveles alcanzados durante el último año del sexenio salinista.

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Aunque la más reciente estimación oficial —contenida en los -Criterios Generales de Política Económica para 1997— señala que el PIB de 1996 superará en 3.7% al conseguido en 1995, es probable que la producción del presente año alcance una tasa de crecimiento superior a 4%. Sin embargo, el nivel real del PIB (expresado en pesos constantes) todavía se quedará lejos de la cifra de 1994. Esto significa que durante 1996 la economía sólo habrá experimentado un proceso de recuperación, no de crecimiento. Por ese motivo el bienestar no se generalizó, se concentró en unos cuantos sectores y el avance fue heterogéneo.

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No obstante la desigualdad de la recuperación, es preciso reiterar que en 1996 la expectativa de reactivación económica fue superada ampliamente; el plan de choque funcionó y colocó a la economía nacional en una mejor posición.

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Como ya se comentó, la recuperación de la actividad económica estuvo apoyada en otra expectativa que también se cumplió: el buen desempeño del sector externo. El fuerte ajuste cambiario registrado en 1995 y la permanente escasez de recursos colocaron al sector externo en el centro de la reactivación económica. No obstante la disminución de la ventaja cambiaria experimentada a lo largo de 1996, los resultados del sector externo fueron satisfactorios. Sin embargo, la pérdida del margen de subvaluación envía señales de alerta para 1997.

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Pese a que no alcanzará la meta originalmente esperada, la tasa de inflación que se registrará al término del presente año —cercana a 27%— deberá considerarse como un logro importante de las autoridades. La firmeza de la política monetaria evitó el crecimiento descontrolado de los precios y generó una expectativa de inflación descendente para el próximo año.

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No obstante los avances en ese terreno, será difícil que durante 1997 se cumpla la meta de inflación de 15% establecida en los -Criterios Generales de Política Económica. Proyecciones de Tendencias Económicas y Financieras ubican la inflación del próximo año en un nivel ligeramente superior a 18%.

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Si se toma en cuenta que la inflación es el elemento fundamental en el establecimiento de los “pisos” de las tasas de interés, en los primeros meses de 1997 las tasas de los Cetes de corto plazo no podrán bajar de 25%.Tendencias estima que el “piso” promedio de las tasas de corto plazo se ubicará alrededor de 23% durante el próximo año. Las tasas que tendrán que pagar los deudores serán más altas, factor que —otra vez— pondrá obstáculos al crecimiento del consumo.

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Los demonios siguen sueltos
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Con todo y que la tasa de crecimiento económico esperada por las autoridades para el próximo año es de 4%, en 1997 la economía mexicana seguirá padeciendo muchos de los males que la aquejan desde hace dos años: escasez de recursos financieros, mercado interno contraído y volatilidad recurrente en las tasas de interés, derivada de ataques esporádicos al mercado cambiario.

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De acuerdo con las proyecciones oficiales, durante el próximo año el consumo privado registrará un crecimiento real de 2.39% con respecto al de 1996. Medido en pesos de 1993, el nivel del consumo privado de 1997 será, sin embargo, 2.62% inferior al de 1994. El consumo gubernamental proyectado para 1997 será inferior en 5% al nivel alcanzado en 1994.

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En lo que se refiere a la inversión —las cifras oficiales proyectan un crecimiento de 12.55%— el nivel de ésta será 13.6% inferior al monto conseguido en 1994.

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Pese a que se espera un descenso real de 20.3% en el superávit de la balanza comercial de bienes y servicios y, por ende, una disminución de la contribución del sector externo, el núcleo exportador de la economía seguirá jugando un papel fundamental en la reactivación económica. Baste saber que las exportaciones esperadas para 1997 —12.68% más que en 1996— presentarán un avance real de 76.6% con respecto a las registradas en 1994. Aunque en 1997 las importaciones crecerán a un ritmo ligeramente superior que el de las exportaciones (13.87%), el valor de las importaciones del próximo año sólo superará en 22.7% al valor de las compras externas de 1994; hecho que explica la conservación del saldo positivo de la balanza comercial.

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Por supuesto, si en 1997 la política monetaria favoreciera la revaluación del peso, como sucedió en el tercer trimestre de 1996, la contribución del sector externo podría reducirse todavía más que lo proyectado por las autoridades.

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Por si fuera poco, los todavía bajos niveles de consumo e inversión esperados para el próximo año dan señales de que en 1997, pese al crecimiento proyectado, las empresas que producen para el mercado doméstico solamente experimentarán mejorías marginales; tendrán que esperar a que el crecimiento económico se generalice en 1998.

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Como se sabe, cuando las actividades productivas no prometen buenas ganancias, los capitales buscan los beneficios en otras esferas. Así, todo indica que, como sucedió durante 1996, los mejores rendimientos se obtendrán en el mercado de dinero. La volatilidad de las tasas de interés, derivada de los previsibles periodos de inestabilidad del mercado cambiario, generará excelentes oportunidades para la obtención de beneficios.

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