Fábricas de competitividad

Una de las tareas más apremiantes del país debe ser el desarrollo de empresas dignas de imitación

Las empresas de clase mundial crean cultura propia. Hacen escuela. Son imitadas por las demás. No importa realmente qué ofrecen al mercado: por donde se les mire, son fábricas de competitividad.

- Aunque todavía escasas, en México comienzan a brillar con más insistencia estas corporaciones. Ahí están como buenos ejemplos Cemex, Carso, Bimbo, Modelo, Soriana e ICA, por mencionar sólo a algunas de gran tamaño, porque también destacan compañías de otra estatura, como Cinemex, CIE, Bafar y Sabre, entre otras. ¿Qué las caracteriza a todas ellas? Son empresas que marcan pautas y establecen tendencias. Son innovadoras, aprovechan eficazmente las nuevas tecnologías, tienen procesos flexibles, son fervorosas creyentes de las diversas herramientas de marketing y, sobre todo, desarrollan capital humano creativo y valioso. Son, sin duda, las diseñadoras mexicanas de las mejores prácticas de negocios.

- Es de vital trascendencia para el país estimular el desarrollo de corporaciones con estos atributos. Si en verdad queremos incrementar nuestra competitividad, debemos mirar con lupa e intentar desentrañar algunos secretos que han hecho de estas firmas casos permanentes de éxito. De ahí que en esta edición nos sumerjamos en la cultura corporativa de Cemex, ese titán regiomontano que se ha convertido en la multinacional mexicana por excelencia.

- El secreto de Cemex, como en las demás empresas citadas, radica en su equipo humano. Puede sonar trillado, ciertamente, pero estamos seguros de que usted llegará a esa conclusión después de leer el artículo de portada. El grupo que preside Lorenzo Zambrano ha llevado a un extremo el arte de aprender: sus ejecutivos, incansables trotamundos, dedican gran parte de su tiempo a entender no sólo los cambiantes paradigmas del mundo de los negocios, sino a aprender de otras culturas. Tener plantas en Estados Unidos, Colombia, República Dominicana, España, Egipto, Filipinas e Indonesia, por mencionar algunos países donde opera, exige un total conocimiento de las distintas formas de pensar. Queda muy claro que una empresa world class impone su estilo en cualquier lugar, pero respeta siempre las culturas locales. La gente aprende de Cemex y Cemex se nutre de la gente. Perfecto círculo virtuoso.

- Por algo, y esto hay que subrayarlo, esta compañía ha logrado quitarle la etiqueta de commodity (genérico) al cemento. El “modo de ser” de la organización, vivo en cada uno de sus integrantes, ha establecido la diferencia. Detrás de las marcas en los bultos de cemento hay toda una serie de valores, de vocación a la calidad absoluta, que los mercados aprecian. No olvidemos que las empresas son organismos vivos, en permanente evolución, que tienen capacidad de seducción. La clave está en la manera que son conducidas.

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