Firme y ¿gane?

Los bancos quieren que todo se pague con tarjeta de débito, pero los changarros se resisten a pagar
Jesús Hernández

A Juan Carlos Ramírez no le va mal en su tienda de abarrotes, ubicada en la colonia Roma de la ciudad de México. Todas las transacciones las realiza en efectivo, ya sean ventas o el pago a sus proveedores. Tiene tres empleados y contrario a la costumbre de las tienditas de pagar el pan con lo que vendió de refrescos, él lleva un control riguroso de cada producto.

- Cuando se enteró que los banqueros querían regalarle a los comercios terminales remotas para que pudieran recibir pagos con tarjeta de débito, no le pareció mala idea… hasta que se enteró que la condición era pagar 2% de esas ventas.

- Los números dan cuenta del mal negocio. La venta diaria de este comercio fluctúa de $3,000 a $5,000 pesos, de la cual se obtiene una utilidad de entre $600 y $900 pesos. Esto significa que Ramírez tendría que pagar a los bancos más de 10% de su utilidad por concepto de comisiones.

- Este es el reto que enfrentarán los banqueros a partir de septiembre, cuando inicien el programa con el que intentan instalar 250,000 terminales remotas de pago con tarjeta en micro y pequeños comercios en el país, y en otros 50,000 negocios como gasolinerías, cines o establecimientos de comida rápida. Una tarea dura para un gremio que no es precisamente en el que más confía la sociedad.

- El plan de ataque
Esta “terminalización” de micro y pequeños negocios es parte de la segunda etapa de un programa que la Asociación de Banqueros de México (ABM) inició el pasado 14 de junio para fomentar el pago por medios electrónicos.

- La banca planea invertir en este esfuerzo $400 millones de dólares. Una parte de esta cifra es usada para pagar una extensa campaña publicitaria que intenta convencer a la población de que “tu tarjeta de débito es para comprar” y no sólo para disponer de dinero en efectivo. Al mismo tiempo, los 28 bancos afiliados a la Asociación conforman un fondo para adquirir las 300,000 terminales para tarjetas que se instalarán durante los próximos tres años en micro y pequeños changarros, cada una de las cuales cuesta unos $350 dólares.

- La meta de la ABM es sumar estos negocios a las 160,000 terminales que existen actualmente para conformar una red de casi 500,000 establecimientos comerciales “terminalizados”. De cumplirse el objetivo, la mitad de los comercios que funcionan en la economía formal (de los cuales 95% son micro y pequeños changarros) podrían recibir este medio de pago.

- En este mismo lapso, los bancos se comprometen a invertir entre $200 y $250 millones de dólares para dotar a sus cuentahabientes de tarjetas de chip que sustituirían a las tradicionales con banda magnética. Esta medida busca reducir el riesgo por fraude o clonación de los plásticos, que en 2003 generó pérdidas a la banca por más de $330 millones de pesos. El mismo delito que hace siete años provocó descalabros por $1,500 millones, según datos de la Comisión Nacional de Usuarios de Servicios Financieros.

- En negociación
Los bancos han aceptado bajar a la mitad sus comisiones por uso de terminales en punto de venta, que hasta antes del 14 de junio fluctuaban entre 4% y 6%, según el banco y el volumen de operaciones del establecimiento. Manuel Medina Mora, presidente de la ABM, cree que las comisiones que cobrarán a los comercios serán de 2% en promedio. “Estas mejores condiciones para los negocios implicarán una reducción inicial de los ingresos para la banca de un poco más de $600 millones de pesos al año”, calcula. Sin embargo, este sector financiero prevé recuperar con creces este sacrificio pues aumentará el número de operaciones.

- Para los comercios este descuento de 50% en las comisiones no es suficiente. Raúl Alejandro Padilla, presidente de la Confederación de Cámaras Nacionales de Comercio (Concanaco), considera que es un buen paso, pero pide reconocer que el margen de utilidad, sobre todo en abarrotes o comestibles, no es proporcional a este porcentaje.

- La negociación parece entrampada. Según Medina Mora, el uso de las tarjetas de débito “no es un buen negocio para los bancos”. Aunque existen 32.2 millones de tarjetas de débito y 9.4 millones de crédito en el país, sólo se realizan 134 millones de transacciones al año, que implican un costo anual de $600 millones de pesos por la manutención de la red y del servicio de tarjetas. El problema es que no todas las transacciones se efectúan para realizar compras comerciales. En buena medida los monederos electrónicos se usan para extracciones de dinero por cajero automático.

- Del total de la población económicamente activa, 75% posee al menos una tarjeta de débito, según la ABM. A su vez, según datos de Visa, por cada cuentahabiente bancario existen en promedio 1.15 tarjetas de débito. No obstante, las compras en México se realizan en 88% de los casos con dinero en efectivo y el restante 12% se hace por vías electrónicas.

- Si se toma en cuenta que en otras naciones, como Brasil o Argentina, el medio de pago electrónico representa de 40% a 75% del total de las operaciones, la de México es una proporción baja. Y mucho peor si se compara con Corea del Sur, que tiene una penetración de 18% de pago al consumo privado con tarjeta.

- El uso intensivo de billetes y monedas en las transacciones comerciales implica un costo mayor para la economía. Además de que aumenta el riesgo de robo, genera gastos como los servicios de traslado de valores, el uso de papel, costos de administración y horas hombre en la realización de transacciones. “Las transacciones electrónicas agregan eficiencia al sistema de pagos”, dice Fernando Nieto, presidente de Visa en México, empresa emisora de tarjetas que recibe cerca de 10% de las comisiones cobradas por cada operación.

- No están solos
Los banqueros tienen a un aliado: el gobierno. Si logran el objetivo de aumentar el uso de la tarjeta de débito no sólo tendría un mayor control fiscal (vía los informes que los bancos entregan a la Secretaría de Hacienda) sino que también podría bajar el costo de fabricar billetes y monedas.

- Jaime Pacreau, director de Emisión de Banxico, señala que cada año se reemplaza 55% de los billetes en circulación a causa del deterioro que sufren, por lo que se imprimen anualmente más de siete millones de billetes nuevos, cuya durabilidad varía entre 14 y 36 meses.

- Según el estándar internacional, el costo de imprimir los billetes fluctúa entre 5% y 10% del valor nominal del ejemplar. Esto significa que el país se ahorraría parte de este porcentaje con el incremento de pagos por vía electrónica.

- “La economía en general se beneficia de una actividad comercial que usa menos efectivo pues ataca la proliferación del comercio informal, mejora la fiscalización del gobierno, aumenta el ticket promedio de las ventas en los establecimientos y reduce los costos del manejo de efectivo. Todos ganamos”, asegura Nieto, el directivo de Visa.

- ¿Todos ganamos? De eso no está seguro Ramírez, el dueño de la tienda de abarrotes. “De cada cajetilla de cigarros que cuesta $17 pesos yo gano únicamente $0.20 pesos, pero si el banco me cobra $0.34 pesos de comisión, tendría que pagar $0.14 pesos por usar la terminal. ¡En unos meses cerraría mi negocio!”.

- Para Francisco Zago, integrante de la comisión de Medios de Pago de la ABM, la solución no está en trasladar el costo al cliente. “El beneficio del comerciante se dará en competitividad, pues al ver que la competencia ya cuenta con una terminal, él tendrá que instalar una para captar más clientes”, dice.

- El ahorro que en realidad les interesa a los bancos está en su propia operación. Zago revela que cada vez que un cuentahabiente retira dinero de una sucursal, el banco tiene un costo de un dólar. Si la disposición es a través de un cajero automático, el costo baja a medio dólar; pero si la transacción es por medios electrónicos por un monto de $50 pesos, el costo bajaría a unos $0.12 dólares.

- El toma y daca
Entre junio y julio los banqueros sostuvieron tres reuniones formales con la Concanaco para animar a los comerciantes a adherirse al programa. A cambio de que se sumen a este esfuerzo, los bancos han accedido a facilitar un esquema de créditos para capital de trabajo.

- De acuerdo con Padilla, de Concanaco, esto sería muy conveniente para los changarros, pues actualmente no hay un esquema en la banca que atienda a las micro, pequeñas y medianas empresas, ya que al manejar sus transacciones en efectivo no pueden comprobar sus ingresos.

- “La banca ha encontrado que por la tasa de interés tan baja, su negocio no es vivir de los Cetes, sino que tendrá que meterle un poco más de riesgo y manejarse en su verdadero giro, que es el financiamiento”. Los changarros, como la mayoría de las empresas en México, tienen en los proveedores a su principal fuente de financiamiento.

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- El punto de mayor controversia siguen siendo las comisiones. La Concanaco propone descuentos adicionales para sus agremiados a cambio de dotar con terminales a sus más de 600,000 negocios afiliados.

- Sin duda, las cúpulas gubernamentales, de banqueros y de comerciantes están cada vez más convencidas de la conveniencia de sustituir el uso de efectivo por los pagos electrónicos, para aumentar la eficiencia de la economía. Por ahora sólo falta que Juan Carlos Ramírez, así como un millón de microempresarios más, logren entender cómo hacer para que sus ventas generen más utilidades para ellos y no sólo para la banca.

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