Focos rojos

¿Se acabaron los grandes momentos del negocio de los seguros? Difícil saberlo. Lo único cierto es
Mayela Delgadillo

Sin el optimismo que le daba un margen de utilidad neta de 14.4% (registrado durante el año pasado), el sector asegurador enfrenta una tormenta en la que se mezclan la disminución en las ventas y la guerra de precios. Lejos de ser circunstanciales, se trata de elementos clave que explican el hecho de que durante los primeros seis meses del año cinco compañías aseguradoras no hayan alcanzado ni siquiera un índice mínimo de solvencia y un número igual apenas logró superar dicho índice. Esto las coloca en una posición de peligro. De las 10 empresas que podrían catalogarse como de “alto riesgo”, seis pertenecen a grupos financieros.

- Sin embargo, la inversión en publicidad y la creación de nuevos productos a precios irresistibles son procesos que no se detienen. El importante número de instituciones extranjeras que llegaron a operar en México trajo consigo una reestructuración del mercado. Para competir había que ofrecer precios atractivos. En algunos casos, ello abrió la puerta a reaseguros baratos, pero de baja calidad. Y la cadena sigue...

- Así, el objetivo de las firmas ya no es ganar mercado, sino retener la cartera, aunque el resultado se transforme a veces en pérdidas debido al alza de costos operativos. A fin de cuentas, serán los asegurados quienes pagarán los platos rotos cuando necesiten cobrar un siniestro, porque algunos se encontrarán con que la compañía con la cual se aseguraron no puede responderles, ni en los montos ni en el tiempo convenido para pagar.

- Las autoridades ya han visto los nubarrones en el horizonte. Manuel Aguilera Verduzco, vicepresidente de operación institucional de la Comisión Nacional de Seguros y Fianzas (CNSF), acepta que existen compañías —Asemex, Liberty de México, Qualitas, Seguros Margen y Seguros Probursa— que no poseen recursos equivalentes al requerimiento establecido para asegurar su garantía, pues su índice de solvencia se encuentra por debajo de la unidad, pero advierte que “tendrán necesariamente que incrementar sus reservas”.

- De las aseguradoras que apenas logran librar el índice de solvencia —Aseguradora Interacciones, CBI Seguros, La Territorial, ABA Seguros y ANA Cía. de Seguros—, Aguilera Verduzco señala que deberán tener mucho cuidado en el tipo de transacciones que realicen, pues no deben asumir altos riesgos.

- Si se aplicaran criterios distintos, los problemas se multiplicarían para el sector asegurador. En opinión de Ignacio Alvarado Rodríguez, director general de Aseguradora y Afianzadora Obrera, el índice mínimo de solvencia real debe ubicarse en un nivel de 1.5 y no en uno. De acuerdo con este criterio, cuatro aseguradoras más —Grupo Nacional Provincial (GNP), Allianz México, Seguros Serfin y Seguros del Centro— engordarían la lista de las “inciertas”. Cabe recordar que, hasta el año pasado (antes de que Comercial-América absorbiera a Asemex), GNP era la firma más grande del sector.

- Según Alvarado, actualmente hay tres tipos de aseguradoras. En primer lugar las nuevas, que saben que durante los primeros cinco o seis años van a operar con pérdidas, pero que cuentan con capital suficiente para soportarlo. Luego, las que están buscando (y van a conseguir) capital por medio de asociaciones o vendiendo parte de la empresa. Tercero: las que difícilmente podrán mantenerse por mucho tiempo.

- Tanto Alfonso Castro Toledo, presidente de la Asociación Mexicana de Instituciones de Seguros (AMIS), como Juan Ignacio Gil Antón, presidente de la CNSF, aceptan el panorama descrito por Alvarado, pero destacan que, a pesar de la baja solvencia general, en el sector asegurador no se han registrado “graves” problemas de solvencia y que (hasta ahora) el grueso de las compañías ha cumplido con sus obligaciones. Pero esto no quiere decir, acota Gil, que no haya políticas equivocadas ni defectos; aunque difícilmente se hubieran podido evitar, “sí habría sido posible mitigar sus consecuencias con una gestión más eficiente de las empresas”.

- En términos reales
Según el boletín Actualidad en Seguros y Fianzas , que emite la CNSF, durante 1995 las primas directas tuvieron en México una reducción de 13.4% en términos reales, la mayor caída registrada en la historia moderna de los seguros en el país.

- Como porcentaje de la base de inversión, el deudor por prima y las primas por cobrar representaron, respectivamente, 26.5% y 24.6% del total de las inversiones del sector. El costo de adquisición como porcentaje de la prima retenida pasó de 14.9% en 1994 a 16.3% en 1995, lo cual se explica fundamentalmente por el aumento en los costos de la cobertura de exceso por pérdidas. La siniestralidad, como porcentaje de la prima devengada de retención, fue de 77%, mientras el costo de operación se mantuvo en niveles similares en los últimos años, es decir, cercano a 15%. La conclusión a la que llevan las cifras anteriores es que la prima del sector fue insuficiente y se encuentra en déficit por 8%. Sin embargo, ello contrasta fuertemente con la suficiencia financiera que demostraron casi todas las compañías durante 1993.

- Castro explica que “la tablita de salvación” para el sector fueron los productos financieros, que representaron 44.4% de la prima retenida. Pero advierte que este aporte debe verse con mucho cuidado, pues en la contabilización de los productos financieros se incluyen no sólo los bienes provenientes vía inversión de las reservas técnicas, sino también los originados por recursos de capital y hasta por venta de activos.

- Gracias a estos productos financieros, la utilidad neta llegó a 14.4% de la prima retenida durante el año pasado. Exclusivamente desde ese punto de vista (es decir, por la generación de utilidades del sector) se podría pensar que el año pasado no sólo no fue malo, sino que incluso fue bueno, subraya Gil Antón.

- Pero lo cierto es que los activos totales del sector disminuyeron su valor en 12.2% en términos reales, comparados con lo registrado al cierre de 1994. Por otra parte, los pasivos también se redujeron 13.1%, hecho propiciado fundamentalmente por la caída en las ventas. En consecuencia, el capital contable del sector es 8.9% menor en términos reales al registrado en diciembre de 1994. Asimismo, el valor patrimonial del sector —que se define como el capital contable más las reservas de previsión y de riesgos catastróficos— se redujo 7.5% en términos reales. Pero cuando se deja de lado la aportación de capital que algunas empresas efectuaron durante el año pasado, se encuentra que la caída en el valor patrimonial alcanza en realidad un porcentaje de hasta 8.5%. “Es en este valor —dice Aguilera— donde se reflejan, con toda claridad, los verdaderos resultados del sector. A pesar de tener una utilidad en los resultados, patrimonialmente las aseguradoras valen menos.”

- Para poder enfrentar la difícil situación económica y la competencia de precios, las aseguradoras apostaron a que los productos financieros obtenidos por las reservas les darían lo suficiente para compensar sus pérdidas. Así, dice Gil, las compañías se comieron parte de su capital. “Algunas se deshicieron de activos, otras tuvieron pérdidas importantes. En resumen: a fines del año pasado el sector valía casi 9% menos que en 1994.”

- Gil Antón espera que los resultados lleven a directivos y accionistas de las empresas a reflexionar y evaluar sus políticas y criterios. “Hay algunas prácticas que sin duda conducen hacia problemas de liquidez; por ende, las autoridades deben hacer requerimientos de capitalización.”

- Expectativas conservadoras
La CNSF espera una paulatina recuperación de las ventas para este año, en la medida en que mejoren las condiciones económicas, pero prevé que continuará la guerra de precios, con los riesgos inherentes de la mala suscripción de riesgos. Estos factores podrían seguir dificultando el proceso de cobranza.

- Se espera también que, debido al entorno inflacionario, la siniestralidad se incremente, sobre todo en rubros asociados con el pago de indemnizaciones y por la presencia de riesgo moral. Alvarado añade que otro argumento de peso sería el alza constante de precios. “Las reservas de riesgos en curso que utilizan las aseguradoras para hacer frente a sus compromisos, se establecen conforme a los precios en que se están vendiendo las pólizas. Si las pólizas están por debajo de su valor real, y a esto se le aumenta la constante inflación, resulta que más aseguradoras de lo que se cree podrán estar en problemas”, afirma.

- En el primer semestre del año la tendencia fue una baja en las tasas de interés. Ello limitaría a las compañías en su intención de compensar sus bajas tarifas mediante los productos financieros. “Si se mantiene la actual política de precios —advierte Gil Antón—, la reducción en el valor patrimonial que se podría esperar para 1996 sería más preocupante que la del año anterior.”

- Los datos ahí están: en los primeros seis meses del año se ha vendido 45.8% del total anual en primas directas. Aunque se espera un incremento nominal de 31% anual, esta cifra deflactada dará, una vez más, pérdidas en cifras reales.

- Pero Castro insiste en que la siniestralidad empieza a controlarse, gracias a prácticas de suscripción más estrictas. En términos generales, dice, “tenemos un sector solvente, con la suficiente liquidez para cumplir con sus compromisos”. Quienes compraron algún seguro el año pasado y lo renovaron durante el actual, quizá ahora podrán entender cómo fue posible que su póliza valiera lo mismo o incluso menos que en 1995, mientras las prestaciones y las coberturas se ampliaron.

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