Francisco de la Peña. Mil caras, mil us

Hombre de varias facetas, este inquieto tapatío igual participa en el mercado del arte, en la publi
Guadalupe Rico Tavera/Guadalajara

Cuando en Guadalajara se habla de Paco de la Peña es difícil saber si se están refiriendo al publicista, al pintor, al promotor de arte, al martillero de subastas o al comediante de televisión. Al conjugarse en él esas y otras facetas más, no pocas veces surge la pregunta de si se habla de la misma persona.

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Pero no, sólo hay un Paco de la Peña que, por haber abarcado mucho y apretado en todo, se ha convertido en "un personaje de la ciudad", según sus propias palabras. Exagerado o no, lo cierto es que todas las actividades que ha desempeñado este polifacético hombre, nacido hace 44 años en el tradicional barrio tapatío de la Capilla de Jesús, han girado en torno a un común denominador: la comunicación.

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Paco, el publicista. Entre las cámaras fotográficas que reparaba su padre y las clases de pintura que desde su infancia y durante 10 años recibió del maestro José María de Servín, De la Peña encontró los suficientes estímulos para encausarse por el ancho mundo de la comunicación. El camino para llegar a él fue el de las artes plásticas, carrera que estudió en la Universidad de Guadalajara.

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Con esa formación y una breve experiencia como decorador en las cadenas de tiendas Hemuda, a los 19 años de edad se inició en la publicidad. Fundó junto con una prima la agencia Comunicación Planificada. Tras cuatro años de trabajar juntos, la joven se separó de Copian para seguir con su vida en Europa, mientras que Paco continuó la aventura solo, con una nueva agencia a la que bautizó Createcnia Publicidad.

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En Createcnia, recuerda, su facilidad para el dibujo lo llevó a realizar -story, boards y trabajos de ilustración para las grandes agencias de la capital del país. Además, por su talento creativo ganó en 1976 el primer lugar del concurso nacional -La Letra Impresa (convocado por Novedades), premio que volvió a obtener en 1983.

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Casi para finalizar los 80 cambió de aires, trasladándose a Michoacán para hacerse cargo de la dirección creativa de Disart Publicidad. Corta fue su estancia por esas tierras, pues en 1980 regresó a la capital tapatía, donde viró hacia la actividad pública, como director de comunicación del Departamento de Bellas Artes del gobierno de Jalisco.

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Pero el cambio de gobierno estatal lo obligó una vez más a buscar otros rumbos. Fue así como, en 1984, le llegó la oportunidad de una beca para estudiar técnicas gráficas en la Universidad de Washington. La estancia en San Luis Missouri fue para él "un año sabático", que aprovechó para descansar de todo trabajo relacionado con la publicidad.

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Con renovados bríos, en 1985 retornó a su ciudad natal con la idea de un nuevo proyecto de vida. Fue entonces que concibió Lápiz, un taller de diseño gráfico donde, hasta la fecha, de la Peña sigue desarrollando sus "propuestas de comunicación y de forma".

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En una plaza en la que surge una agencia con la misma facilidad con la que desaparece, Lápiz ha logrado permanecer aún en estos tiempos de crisis. Al menos, dice De la Peña, "nunca nos hemos quedado sin trabajo, pues muchas agencias locales y del Distrito Federal nos siguen pidiendo freelance de diseño y creatividad".

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Tras haber facturado en 1994 unos N$300,000 nuevos pesos (Lápiz está inscrita en el régimen simplificado), las expectativas de De la Peña para el presente año son superar esa cifra. Y es muy factible que lo logre, toda vez que, además de aliarse a una red de consultores para dar asesoría de diseño gráfico, en septiembre pasado creó una nueva empresa (Buena Información para Trabajar), dedicada a ofrecer un servicio de síntesis informativa para ejecutivos.

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Paco, el artista. "Dentro del panorama del arte contemporáneo del occidente mexicano -dice Arturo Camacho, crítico de arte-, Paco de la Peña es uno de sus representantes más prolíficos." Y realmente lo es, pues desde 1977 el artista tapatío ha presentado sus trabajos de pintura y gráfica en más de 100 exposiciones (20 individuales) efectuadas por todo el país y el sur de Estados Unidos. Incluso, su obra -cuyo estilo lo ubica dentro del género del "realismo mágico"- se ha exhibido en el difícil mercado europeo, tanto en la galería -Coraline Corre de París como en la Feria Internacional de Arte en Bruselas.

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Después de esas incursiones en las que sus piezas llegaron a colocarse entre coleccionistas del viejo continente, para este fin de año De la Peña planea una exposición en Londres y acercarse a Coraline Corre para volver a exhibir en París. Aclara que no lo mueve un interés económico sino "la satisfacción personal de estar con artistas de todo el mundo".

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En realidad, por la recesión y el aumento de precio de los materiales importados que emplea, confiesa que sus ingresos por la producción de artes plásticas han bajado hasta 50%. Pero no parece importarle, ya que su principal objetivo no ha sido vivir de la pintura, sino "la creatividad desde cualquiera de sus perspectivas".

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Porque ama el arte en todas sus facetas, y porque le gusta llamar la atención en el campo del ocio positivo", también ha incursionado en la actuación. De hecho, hace cuatro años, participó en el Canal 6 de la televisión local en 13 programas, donde demostró sus dotes de comediante con unos personajes surgidos de su creatividad.

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Pero el gusanito de la actuación no lo ha dejado en paz y ahora trae entre manos un nuevo programa de televisión. Asociado con una productora independiente, va a arriesgar su propio capital, por lo que espera que la comercialización del proyecto cuaje pronto para regresar a las pantallas caseras.

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Paco, el promotor de arte. Pero De la Peña no sólo vive para su arte, sino también para el de los demás. De ahí que, desde 1980, se ha dedicado a promover a sus colegas, sobre todo a través de la organización de subastas. Sus conocimientos en las artes plásticas lo han llevado por igual a desempeñarse como asesor de museos y galerías, perito valuador de arte contemporáneo, y martillero de subastas. Y como en esta área ha participado en más de 300 subastas, se le reconoce como "el martillero de Guadalajara".

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Convencido de que el arte puede manejarse como una empresa, en 1994 fundó, junto con 10 colegas, Integradora de Arte de Occidente con el objetivo fundamental de generar recursos económicos para que los artistas puedan seguir desarrollando su obra. Contando inicialmente con una casa de subastas -que por "el error de diciembre" tuvo que cerrar-, la asociación ya reúne a 90 miembros, si bien no ha sido fácil cumplir con su labor. El problema, explica De la Peña, no es la falta de obras, pues Jalisco es cuna de artistas, sino "el nivel cultural de esta comunidad, que no aprende a ver, a creer y a invertir en sus artistas".

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Aún así, el entusiasta grupo persiste en su empeño de fomentar el coleccionismo, fenómeno que, a diferencia de Monterrey, aún es incipiente en la capital tapatía. Para ello, organizan entre cinco y seis subastas mensuales, con un promedio de ventas de 50% de las piezas subastadas, lo que equivale a que en un evento se obtengan entre N$250,000 y N$300,000 nuevos pesos. "Aunque en la ciudad de México se manejan subastas multimillonarias, el monto es bueno para Guadalajara. Lógicamente, en el DF se concentran los grandes capitales."

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Incansable emprendedor, que en la comunicación dice haber encontrado su realización personal, De la Peña concluye: "Lo importante es continuar provocando el coleccionismo y, sobre todo, hacer llegar los recursos a los artistas para que sigan adelante".

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