Francisco Labastida Ochoa: &#34Mínimo,

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A continuación, parte de la entrevista radiofónica realizada el 17 de mayo pasado en Monitor al postulante a la presidencia por el Partido  Revolucionario Institucional, que respondió a los analistas José Luis Calva (JLC), Mauricio González (MG) y Enrique Quintana (EQ), con la moderación de José Gutiérrez Vivó (JGV).

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JGV: ¿Cuál es la vocación de México? ¿Cuáles son las áreas más importantes que puede desarrollar el país, no sólo hacia adentro, sino en el concierto mundial, no sólo en los siguientes seis años, sino en 20, 25 o más?

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México tiene características y condiciones particularmente propicias para los siguientes años, condiciones que no se habían presentado en el país por un periodo tan largo como 20 o 25 años. Esto nos debe de permitir no sólo aprovechar las oportunidades, sino traducirlas en construir el proyecto de nación que queremos. La economía le tiene que servir a la gente. Este es el propósito y objetivo fundamental. No concibo una economía que crezca rápido y que la gente siga sin empleo y siga pobre. La economía tiene que darle a la gente dos cosas: mucho más empleo, por el alto grado de subempleo y empleo parcial que tenemos en México, y mucho mejor nivel de vida. Para ello, propongo una articulación de objetivos en esta etapa de consolidación de la transición, hasta un despegue más acelerado del crecimiento económico, de cuando menos 5% en promedio anual.

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Segundo, lograr bajar la inflación, no como imperativo macroeconómico, sino como una vía para hacer que este impuesto, que lo califican muchos como el impuesto más regresivo o más injusto, porque le pega a los asalariados, deje de afectarnos tan gravemente como ha afectado la mala distribución del ingreso y haga más pobres a los pobres. Y tercero, tener una política activa de empleo. No es cierto que el sólo crecimiento económico arregla todo, me parece que eso es una falacia. Y cuarto, esto tiene que ser complementario con una política de desarrollo y de crecimiento regional, en las zonas en donde hay más problemas de desempleo, donde hay más pobreza en México. Este es el panorama que me planteo para los siguientes años: estoy absolutamente convencido de que es factible generar seis millones de empleos, tener un crecimiento económico de cuando menos 5% y bajar la inflación a los niveles de nuestros principales socios comerciales.

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¿Qué país quisiéramos tener para nuestros hijos en 20 o 25 años? Pensaría fundamentalmente no  sólo en un país económicamente más desarrollado, con mejor nivel de vida, sino en un país más seguro y con una mejor distribución del ingreso. En ese sentido yo identificaría fundamentalmente a los países europeos (España, Portugal, Francia), en donde han logrado conciliar una mejor distribución del ingreso, un buen nivel de vida y seguridad pública que permite a las familias y a toda la gente salir sin temor. Identifico un proyecto de país en donde no sólo se busque el crecimiento de la economía, sino que se traduzca en desarrollo, es decir, en fortalecer valores, reafirmar seguridad pública y tener una sociedad en donde no sólo lo material cuente, sino también cuenten los valores y cuente lo espiritual.

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JGV: En el modelo de Francisco Labastida, ¿no estaría parecernos a la economía norteamericana en términos generales, sino más a economías europeas?

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Está parecernos en la economía y en sociedad, en distribución, a un proyecto de país parecido a lo que han logrado los europeos. ¿Qué les ha ocurrido en Estados Unidos? Un gran desarrollo de las ciencias económicas, sin lugar a dudas, alta competitividad, una especialización en detalle que ha logrado avances notables, pero problemas de desintegración familiar muy fuertes, problemas de drogadicción, de violencia, tan lamentables como que niños en las secundarias de 12 o 13 años les disparen a sus compañeros. Ese no es el proyecto de país que yo desearía.

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JGV: Se dice constantemente que México se encamina como una gran maquiladora, donde tenemos empresas internacionales, mano de obra barata y vamos a transitar varios años por ese camino. ¿Cómo interpreta ese tipo de señalamientos?

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Esta es una extrapolación de lo que ha ocurrido en el país en los recientes años, porque la maquiladora ha generado muchos empleos en México. Dado que no hemos generado empleo en otras actividades, entonces está creciendo mucho la maquiladora, pero no diría que es el proyecto de nación que queremos, el que les ha ocurrido inclusive a países como los tigres asiáticos, que lograron crecer mucho, pero no cambiaron sus problemas de mala distribución del ingreso. Me parece que el país tiene perspectivas favorables, no sólo por lo que ha pasado, sino también por el entorno internacional. Aquí es necesario, urgente, examinar qué es lo que está ocurriendo en el mundo, para ver en qué contexto se inserta México.

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JGV: Esa es la esencia de la pregunta.

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¿Cómo está el mundo en este momento? ¿Quién ganó con la globalización? No tengo ninguna duda que Estados Unidos, Europa, Canadá, Japón, tienen más capital hoy que cuando se inicia la globalización y, en cambio, tienen una fuerza de trabajo decreciente. Entonces, estas naciones, o cambian su política de inmigración, o exportan más capitales hacia otras naciones con el propósito de generar empleo. Esto ocurrió en Japón, allá por los años 80, cuando dijo: “Vamos a crecer vía la robotización”, y decidieron sacar capitales hacia el exterior. Creo que México tiene buenas perspectivas para atraer capitales del exterior, además de fortalecer a nuestras propias empresas para generar más empleo en el país, pero no lo identifico en el empleo-maquiladora; me parece que tenemos perspectiva de traernos por ejemplo, buena parte de la industria manufacturera, automotriz, metalmecánica, bienes de capital...

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JGV: O sea, convertir a México en un polo de atracción para otras industrias que no sean sólo maquila.

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Propongo voltear los ojos hacia el interior del país, es decir, no sólo crecer con una economía exportadora. Si somos ya una nación con 100 millones de habitantes, que sean 100 millones de consumidores, y eso significa que tengamos mejor nivel de vida.

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EQ: Un millón de empleos al año es una meta ambiciosa, pero es el piso. ¿No debiéramos poner un objetivo más alto? Si no, estoy viendo una economía donde los próximos años seguimos con el rezago acumulado en materia de empleo informal y donde habrán 200-300,000 jóvenes que no van a poder integrarse…

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Coincido en el juicio de que tenemos que impulsar el empleo a la mayor velocidad posible. Los datos son terribles: sólo la mitad de la población económicamente activa está en este momento con empleo formal. Esta es una de las dos grandes prioridades que tiene el país: un millón de empleos es la base de la cual parto. No quiero comprometer nada que no vaya a cumplir. Todo lo que he dicho son metas mínimas de donde quiero partir. Estoy planeando incentivar, fomentar la industria de la construcción, hacer un sexenio en donde se construyan muchas cosas que en el país hacen falta: más carreteras construidas por el Estado, con el propósito de hacer que el transporte sea más seguro para la gente y más económicos para las empresas. Segundo, proyecto mucho impulso a la construcción de la vivienda. Si al año hay 700,000 matrimonios nuevos y estamos construyendo un poco más de 200,000 viviendas, démosle un empuje para llegar a las 700,000. En el primer año, llegaremos a poco más de 300,000 viviendas, pero puede crecer la industria de la construcción a 15 o 20% anual, para llegar a 700,000 en el 2005. ¿Qué impacto tiene en el empleo?, genera entre un millón y cuarto y un millón y medio de empleos adicionales, es decir, tantos empleos como generó toda la exportación adicional del país.

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MG: El reto de construir la vivienda está primero en ver de dónde salen los recursos, pero hay otro reto en el sentido de la gente que va a ocupar esas viviendas. ¿Cómo las podrá pagar con los problemas de poder adquisitivo?

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Coincido en que no se puede construir más vivienda si no rompemos los cuellos de botella de la misma, como son las tierras o los trámites. Para hacer hoy un proyecto de vivienda, toma 60 trámites por realizar. Y uno de los cuellos de botella más fuertes es la capacidad adquisitiva de la población: 50% de los trabajadores tiene en promedio dos salarios mínimos, que según las normas alcanza para que se les deduzca o puedan pagar por la adquisición de viviendas cerca de $700 pesos al mes, y esto significa que alcanzan a pagar una casa de $120-$130,000 pesos. ¿Cómo hacer que las viviendas que tengan más de 60 metros lleguen a la gente con capacidad adquisitiva de dos salarios mínimos? Creo que la solución está en quitarle a la vivienda los costos públicos que hoy tiene; es decir, cuando hoy se construye un conjunto habitacional, ahí se pagan las calles, la urbanización, la pavimentación. Propongo que el Estado asuma lo que son los costos públicos, darle a las familias que vayan a adquirir una vivienda nueva un apoyo para la adquisición. Eso equivale más o menos a $12,000- 14,000 millones de pesos, eso es, 1% del presupuesto federal. Si no le podemos meter gradualmente 1% del presupuesto a apoyar a las familias mexicanas a que tenga vivienda propia, algo está mal. Al presupuesto hay que respetarle los parámetros de no tener déficit y estas cosas, pero tiene que tener una clara orientación para permitir que la gente esté mejor.

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EQ: ¿De dónde van a salir los recursos, cómo se van a reasignar o a quién se va a cobrar este costo de meterle más dinero a la vivienda?

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Inclusive complicaría el análisis y no sólo vivienda, necesitamos más dinero para seguridad pública, más apoyo para educación. Si sumamos el monto de los recursos que para atender demanda social necesitamos en el país de construcción, de infraestructura, de combate a la pobreza que equivale más o menos a tres puntos del PIB, ¿de dónde va a salir? De un crecimiento lógico, en parte, provocado por el crecimiento económico del país, en parte provocado por una reforma fiscal que tenga como propósito  una base tributaria mucho más amplia. Somos 40 millones de trabajadores, tres millones de micro, pequeñas y medianas empresas, y quienes están pagando impuestos son un poco más de siete millones de personas.

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EQ: Esta meta la hemos escuchado desde que yo me acuerdo: integrar a los informales, ampliar la base de contribuyentes, pero, ¿cómo?

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Lo que tenemos que hacer es evaluar en dónde estamos y cómo estábamos antes, porque no son las mismas circunstancias que hoy tenemos. Usted no puede decir “no va a funcionar así el futuro porque no ha funcionado en el pasado”. En 1982, la economía mexicana tuvo un déficit de 16% del producto, fue lo que nos metió en todo el problema de las crisis sucesivas recurrentes; nada más que hoy tenemos un déficit de 1%, o sea, hacia delante, no tenemos que reducir el déficit, pues tiene una banda perfectamente manejable. El dinero fiscal que adicionalmente cobremos en los siguientes años no será para reducir el déficit fiscal, sino para mantenerlo. Será para atender demandas sociales.

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MG: Perdón, pero el gobierno tiene unos pendientes. Está la deuda del Fobaproa, el costo de las reformas a la seguridad social, las deudas de algunos estados que no van a poder pagar… ¿No le resta eso mucha capacidad?

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Obviamente sí plantean restricciones, que tengo consideradas, pero esto es viable y es compatible. Lo que no es compatible es lo que les dijeron el otro día, porque si uno suma duplicar el presupuesto educativo, 25% más de transferencia a los estados, quitarle impuestos a los estados y a Pemex, quedarse solamente con dos impuestos, eso nos lleva a 1982, a la crisis. Es un cambio, pero en reversa. Lo que planteo sí está estudiado: conforme se vayan obteniendo los ingresos, vamos modulando el gasto para ajustar nuestras metas en función de los recursos que vayamos obteniendo.

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JLC: Cuando se presentaron los criterios generales de política económica para 1995 se hablaba también de que se había creado un escenario para asegurar el crecimiento sostenido y el bienestar para la familia. Yo insisto: ¿cuál es la estrategia económica que piensa desplegar para ello?

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Hay que hacerle cambios a la estrategia, no sólo por demanda de los ciudadanos, sino porque también es una medida que potencializa las ventajas que como nación tenemos. El país salió de las crisis económicas, pero es obvio que quien pagó el costo son los que menos tienen. Obviamente, hay que apoyar a los que menos tienen, pero hay que hacerlo con medidas inteligentes, que no nos conduzcan a un problema mayor del que estamos tratando de salir. ¿Qué permite pensar que en los siguientes años sí podemos avanzar? Son varias fuerzas: la reducción del déficit fiscal, del déficit en balanza comercial y balanza de servicios, un mayor ahorro en el país, una mayor confianza en la economía mexicana –eso determinó que nos dieran el grado de inversión, que haya inversión extranjera creciente–. ¿Qué hay que agregar? Una protección razonable y sensata, igual que utilizan otras naciones para que no se venga el dumping y nos afecte; crear esquemas viables para proteger a nuestras empresas. Hay que hacer que el salario crezca todos los años por arriba de la inflación. Si no, todo lo que estamos planteando no aterriza.

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MG: Antes de dejar el tema macroeconómico, ¿qué plan de contingencia podría instrumentar su gobierno para amortiguar el golpe en caso de una descaleración de la economía estadounidense?

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Bajo la base de que siempre todo estaría encuadrado en que no rompiéramos la articulación de lo básico en la economía y no arriesgáramos el crecimiento económico, yo propondría impulsar mucho más lo que decía ahora, nuestro mercado interno, por ejemplo, en construcción de vivienda. Segundo, buscaría también fomentar actividades que hoy tienen relativo peso, pero que pueden crecer muchísimo más. ¿En dónde se está generando el empleo hoy en las economías desarrolladas? Fundamentalmente en el sector terciario, en comercio, en turismo, en servicios electrónicos, en servicios de comunicación, en servicios informáticos.

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MG: Pero, ¿con qué instrumentos contaría su gobierno para impulsar esas actividades y amortiguar el  golpe que pueda venir de fuera?

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El proyecto para turismo es mucha más difusión en el exterior. Hoy nos estamos gastando la tercera o la cuarta parte de lo que se gastan algunos de los países del Caribe en promoción. Del turismo estamos captando, de Estados Unidos, $6,000 millones de dólares, cuando Estados Unidos está gastando más de $60,000 millones en el exterior. Mucha más promoción y todo un plan armado, junto con el sector privado, para impulsar turismo. Por lo que toca a cosas fundamentales como el desarrollo de la computación y la electrónica, primero, fortalecimiento en los planes de educación porque si no, no amarra todo lo que estamos planteando; segundo, esquemas armados, junto con el sector privado para impulsar actividades estratégicas para el país y ahí, los gobiernos que quieren impulsar una actividad utilizan los estímulos fiscales para hacerlo. Silicon Valley, en Estados Unidos, se creó en parte por el talento y por la capacitación, pero también por apoyos.

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EQ: ¿Cuál es su plan en materia de impuestos? ¿Va a subir algún impuesto? Si yo soy un informal, ¿por qué me va a convenir entrar a la economía formal y pagar impuestos?

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Lo primero que tenemos que definir cuando se está planteando una reforma fiscal integral, como se ha dicho, y donde además, cada una de las gentes se le entiende de diferente manera, son los objetivos que le estamos pidiendo a la reforma fiscal. En parte, son más recursos, para atender demandas sociales. No creo ni me parece conveniente que caigamos en un Estado que le cueste más al país; por el contrario, un Estado que le dé mejores servicios, que sea funcional y que atienda demandas sociales. No se trata de llenarnos de burocracia. Se trata de que los recursos se destinen a atender demandas sociales, demandas de educación, de seguridad pública, de construcción, de infraestructura, en lo cual el país necesita avanzar en los siguientes años, pero una reforma fiscal tiene que tener en parte objetivos fiscales propiamente dichos y en parte objetivos para toda la sociedad. Tenemos que hacer un armado fiscal muy cuidadoso, muy detallado, para mantener el impulso al ahorro, a la inversión y a la generación del empleo y, al mismo tiempo, atender demandas sociales.  ¿Cómo hacerlo? Mi visión personal es que buena parte del problema se está dando hoy por la evasión fiscal. No es un problema de tasas impositivas, porque tenemos tasas parecidas a las que tiene Estados Unidos, y sin embargo recaudamos mucho menos de lo que recauda Estados Unidos. No planteo subir impuestos. Inclusive, si el sistema funciona bien, si le pegamos duro a la evasión y a la elusión fiscal, nos debe dar perspectivas de reducir tasas fiscales en el futuro.

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JGV: ¿Cómo cobrar a los que no pagan?

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Necesitamos un régimen muy sencillo, muy simplificado. Hay que darle seguridad a la gente, en que primero va a ser una reforma fiscal y no reformas fiscales resarcidas.

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EQ: Si soy evasor, ¿por qué voy a pagar? ¿Qué incentivo voy a tener?

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Por una sencilla razón, porque si no, le cae la ley. En todos los países así ocurre.

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MG: Usted ofreció que de llegar a presidente le condonaría la mitad de la deuda al Estado de México. ¿No hay riesgo de que se formen en la cola el resto de las entidades? ¿No es esto destinar el gasto, no a la atención de servicios públicos, sino a descargar finanzas de los estados?

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Esto es asunción de deuda. Quiere decir que si asumimos $650,000 millones de pesos por el Fobaproa, asumiríamos $10,000 millones por la mitad de la deuda del Estado de México. Entonces, no es una gran cantidad, si lo vemos en términos de lo que es toda la deuda. El Estado de México tiene un millón y medio de personas que no tienen agua potable, porque no tienen un esquema de participaciones que le permita tener suficientes ingresos. Hay que ayudarle al estado de México para que atienda necesidades de la gente.

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EQ: ¿Qué acciones tangibles tomaría para que los salarios efectivamente crezcan por encima de la inflación? ¿Y cómo podría apoyar la recuperación de las clases medias?

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Por lo que toca a salario, no lo voy a utilizar como una medida para anclar la inflación. El salario tiene que crecer por arriba de la inflación, y eso es muy concreto. Se va a reflejar en el bolsillo de la gente.

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EQ: Pero, ¿el gobierno daría un lineamiento al respecto? ¿Si la inflación es de 8% el año entrante, los salarios deben crecer 12%?

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El salario mínimo se fija en la Comisión Nacional de Salarios Mínimos. Ahí se dice que por lo menos crece al nivel de la inflación, más el crecimiento de la productividad. Si creció la inflación en 8% y la productividad en 3%, la base mínima de negociación es 11. A partir de ahí se arreglan ya entre las partes, pero fijamos una política que restituye el nivel de vida de la gente. Eso se acompaña, desde luego, con una política activa de salario, porque si no, no logramos lo que nos estamos planteando.

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JLC: ¿Cuál será su política industrial? ¿Habrá política industrial?

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Sí habrá, para apoyar a todo lo que es, por ejemplo, el sector de pequeña y mediana empresa, para defender a las empresas del país de lo que hoy son dumpings que se están realizando, para que las empresas nacionales produzcan y nos abastezcan de los bienes. Pemex está invirtiendo $100,000 millones de pesos por año, y la mayor parte de las inversiones se están realizando por empresas que vienen de fuera. Por las cuestiones del dumping, no permitiremos que sea el precio el único criterio para decidir a quién se le asigna un concurso.

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JLC: ¿Qué otros instrumentos de política industrial contempla?

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Entre otros, por ejemplo, lo que es micro, pequeña y mediana empresa. Hemos echado una revisada a países que tienen un conjunto de instrumentos de apoyo que nosotros no tenemos, o son demasiado chiquitos: capacitación empresarial, apoyo para comercialización, establecimiento de créditos e, inclusive, algunos apoyos para inversión pública.

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EQ: Respecto al campo, ¿vería usted factible renegociar capítulos vinculados con el sector agropecuario del TLC? ¿Cambiaría el rol que tiene la Conasupo?

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Primero, sobre renegociar capítulos de TLC, hay que hacerlo. Es indispensable. Ejemplo muy claro: el problema del azúcar con la fructuosa. Nosotros no le establecimos limitantes a las importaciones de fructuosa: se están vendiendo 800,000 toneladas de fructuosa y en cambio nos están comprando 25,000 toneladas en Estados Unidos. Son productos sustitutos y cuando se renegoció no se vio esto, que obviamente está provocando un problema en cerca de dos millones de cañeros. Abriría también el capítulo de ganadería, donde como no tenemos una norma de calidad en México, no la podemos aplicar. Todos los países crean mecanismos que les permiten defender su mercado; aquí hay que jugar con maña, con inteligencia, con lo que la ley permite, para nuestra gente.

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JLC: ¿Cómo sacar adelante a la población que habita el campo? ¿Qué hacer con la producción agropecuaria?

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De lo que se trata es que exportemos productos, no que exportemos gente. Quiero generar empleos en México para que los mexicanos encuentren trabajo aquí, no en Estados Unidos. Primero, necesitamos mejores precios para los productos básicos y precios que se anuncian antes de las siembras. No restablecería Conasupo, pero sí le daría facultades para que actúe como comprador de última instancia. Necesitamos dar muchos más apoyos al campo. Así lo hacen en Estados Unidos, en la Unión Europea, en Japón. Hay que bajar, por ejemplo, el precio del diesel, que es mucho más barato en Estados Unidos. Mi propuesta: mejores precios para el campo, utilización de recursos para acelerar el cambio productivo, más recursos en la alianza para el campo, más recursos en utilización de sistemas de riego por goteo, riego tecnificado, tractores, maquinaria agrícola, semillas, abonos, etcétera

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