Francisco Martín Borque. Soriana (1917-

Gran comerciante y trabajador incansable, el fundador de Soriana cambió la forma de comprar de much
Manuel Yarto Wong

Don Francisco Martín Borque está entre los grandes emprendedores de México. Con Soriana transformó las ventas al menudeo en el país y modificó la cultura de consumo de los mexicanos.

- Fallecido el 24 de diciembre de 1998 a los 81 años, don Paco, como le decían amigos y colaboradores, basó su éxito en dos ideas. La primera de ellas es que el orden y la disciplina son el principio de todo, pero deben ir acompañados de mucho trabajo y ejemplo. La segunda es que para vender bien, hay que comprar bien. 

- “Lo que se compra una vez, no importa que sea caro; pero lo que se compra siempre, más vale que sea barato”, decía.

- Hoy, con 92 tiendas en operación, la cadena de autoservicio que naciera en 1968 sigue creciendo bajo la dirección de su hijo menor, Ricardo Martín Bringas, quien trabaja para cumplir el sueño de su padre: hacer de la empresa un negocio al servicio de muchas generaciones. “Soriana es para la posteridad”, presumía  don Paco.

- Procedente de Soria, España (de aquí el nombre de su empresa), donde nació el 9 de agosto de 1917, el fundador de Organización Soriana arriba a la Comarca Lagunera a la edad de nueve años, cuando sus padres deciden aventurarse por tierras mexicanas en busca de oportunidades.

- Siendo todavía un niño, hace sus pinitos como comerciante en el negocio de telas La Soriana, establecido en 1905 por su tío Pascual Borque en Torreón, Coahuila, y luego, en la adolescencia, acompaña a su padre, Pedro Martín Martín, a Zacatecas, donde emprenden sin éxito su propio negocio con una tienda de telas llamada La Madrileña.

- Tras el fracaso de esta empresa, regresan a Torreón para trabajar como agentes de ventas de La Soriana en la serranía de Durango, Sonora y Chihuahua.

- Esta fue, al parecer, una época de grandes y formativas experiencias para el joven Francisco, pues ya de adulto no perdía oportunidad de narrar a compañeros y amigos las numerosas anécdotas sobre las vicisitudes de llegar a lomo de mula o en carreta a los poblados perdidos de la sierra.

- Pocos años después, el tío Pascual enferma y decide regresar a Madrid donde no mucho tiempo después muere. Se queda entonces a cargo de la tienda el joven emprendedor, quien hizo crecer el negocio rápidamente.

- Incansable viajero –comenta su hijo Ricardo–, a don Paco le gustaba visitar Estados Unidos –entre otros países–, y es en sus frecuentes visitas a comercios del vecino del norte donde toma la idea del autoservicio, estrategia que se convertiría en la clave de su éxito comercial.

- Junto con su hermano Armando, socio de siempre, desarrolla el sistema de autoservicio en la única tienda que por esos años tenían, con una aceptación total de la clientela. En pocos años, el negocio creció y los hermanos empezaron a abrir sucursales no sólo por diversos rumbos de Torreón, sino incluso en Chihuahua. El gran despegue, empero, aún estaba por iniciar.

- Atado a España
Amigos y familiares están convencidos de que buena parte del triunfo de don Paco fue posible al apoyo incondicional de su esposa Ana María Bringas, a quien conoció durante una visita a España.

- Después de un breve y singular noviazgo, sostenido mediante cartas y llamadas telefónicas, él le propone casarse por poder, lo que ella rechaza: “Si quieres casarte conmigo –es su lacónica y tajante respuesta– tendrás que venir a buscarme”,

- El joven Francisco hace entonces una pausa en sus negocios y viaja a Madrid, donde contrae matrimonio en 1949, para regresar de inmediato a Torreón esta vez al lado de su flamante esposa, con quien convivió a lo largo de casi 50 años de matrimonio.

- Procrearon y educaron a ocho hijos: Ana María, Francisco Javier, Juan José, Pedro Luis, José Ramón, Carlos Eduardo, Ricardo y Mari Tere. Dedicada a su familia y a su hogar, doña Ana María fue compañía y apoyo de su marido en viajes y proyectos; y éste siempre se daba tiempo para aconsejar a sus hijos y vigilar que cumplieran con sus responsabilidades escolares.

- Admirado por su rectitud y firmeza en los negocios –aún se le recuerda por su puntualidad a la hora de pagar a los proveedores–, don Paco expresó la mayor consideración hacia sus colegas. “Sienta respeto por sus competidores y apréndales. Muchas veces no hay que inventar, hay que aprender”, solía decir a sus colaboradores.

- De vacaciones por Estados Unidos no dejaba de visitar los comercios más populares, para conocer sus procedimientos. Y se fijaba en todo: en el tamaño de los cajones de estacionamiento, la ubicación de los diferentes departamentos, la disposición de los anaqueles, las áreas destinadas a cada producto, los sistemas de cobro… Así solía descansar don Paco.

- El despegue
Al crecer La Soriana, los viajes continuaron, pero ahora para comprar lo que vendería en sus tiendas.

- Convencido de que el autoservicio era la fórmula a seguir, el 29 de noviembre de 1968 inaugura en Torreón La Soriana-Centro, primera de las 76 tiendas que, bajo el concepto que ahora conocemos, abriría a lo largo de su vida en 35 ciudades de 13 estados de la república.

- De ahí en adelante todo ha sido crecimiento continuo. En 1972 la cadena inició una segunda etapa de expansión en el norte y centro del país; tres lustros después, en 1987, lanzó su primera oferta pública en la Bolsa de Valores, y aún ahora, en vísperas del nuevo siglo el avance sigue imparable (la última tienda se inauguró en Monterrey apenas en marzo pasado).

- Pese a todos los cambios que experimentó al transformar su negocio familiar en un verdadero emporio público, don Paco jamás perdió su espíritu de comerciante: comprar y vender era su pasión.

-  “Sean exigentes consigo mismos, realicen el trabajo pensando en cómo vender mejor. Mantengan la tienda limpia y surtida. Cuiden al cliente. Atiendan a los proveedores. Den solución de inmediato cuando vean que algo está mal.”

- Don Paco hablaba con conocimiento de causa. Él supo en todo momento identificar lo que quería y necesitaba la población. “No ponga lo que usted quiere, sino lo que la gente quiere”, exigía.

- Cuenta don Pascual Hernández Regalado, director de compras de Soriana y amigo de don Paco por muchos años, que éste siempre se distinguió por su gran capacidad de trabajo. “Era un hombre muy estricto, muy disciplinado. Él decía: el orden y la disciplina son el principio de todo. Pero no acaba ahí, tiene que ir acompañado del ejemplo y de mucho trabajo”.

- Hombre de sentido común, su especial habilidad para detectar los detalles queda reflejada en la siguiente anécdota: Un día –relata Hernández– llega don Paco a una tienda y expresa al gerente su preocupación por la poca presencia de Soriana en el área.

- ¿En qué se basa para decir eso? –pregunta curioso el empleado.

- En que en los camiones recolectores y en los botes de basura afuera de las casas se encuentran muy pocas bolsas de Soriana –responde.

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- Guillermo Torre López, director de Operaciones de El Nuevo Mundo de Monterrey y también amigo y confidente, lo recuerda como un ser apasionado por su trabajo, de inteligencia superior y gran visión para los negocios.

- Consciente de su responsabilidad social, fue discretamente generoso con aquellos que solicitaron su ayuda, en especial con instituciones de beneficencia o proyectos no lucrativos.

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