Gastemos las reservas

Ya que no necesitamos guardar más de $50,000 millones de dólares en la caja fuerte, ¡administremo
Javier Martínez Staines*

Hubo una vez un señor de largas patillas que gobernó este país en tiempos de aparente Jauja. Entre muchos de los bellos pasajes que de él se recuerdan, destaca el de preparar a los mexicanos para administrar la abundancia. Tras descubrir que nadábamos en petróleo, justo cuando el crudo se cotizaba por las nubes, fue suficientemente irresponsable con las arcas públicas (aunque cabe recordar que él se aseguró un futuro decoroso) y logró que la nación cayera en una crisis sin precedentes.

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Hoy, por supuesto, estamos en un escenario distinto. Además de que ya no existe un gran tlatoani que guíe con oficios de iluminado y todopoderoso al país, el nivel de reservas es suficiente como para comenzar a utilizar los excedentes (lo único bueno que ha traído la constante amenaza bélica son los dólares derivados de barriles de petróleo más caros) en la estabilización del mercado cambiario y la activación (¿por qué no?) de algunos proyectos de infraestructura que sacudan el polvo en la débil economía mexicana.

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En tiempos de guerra, tras el distanciamiento político con Estados Unidos, aquí tiene que haber bastante imaginación. Escribía Germán Dehesa que los mexicanos somos proclives a dar vueltas en círculo, lo cual es “una elegante manera de no avanzar”. Para no caer en eso, yo por lo pronto estoy mirando la posibilidad de ganarme algún contrato de la administración Bush para reconstruir lo que quede de Irak, aunque tendré que hacer uso del ingenio para conseguir un pasaporte made in USA, porque ahora los mexicanos tenemos el nuevo problema de ya no ser vistos como amigos allá en Washington. Sin embargo, ahí estará el negocio: ¿sabían que el valor de un solo contrato inicial para restaurar el país pérsico será de más del doble de lo que Estados Unidos estará invirtiendo en los años fiscales 2002-2004 en la reedificación de Afganistán?

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Vaya tentación. Por eso mismo, para no andar con esas ideas en la cabeza, lo mejor que podría pasar en México es que, en efecto, se utilicen inteligentemente los dineros extra que están llegando gracias al elevado precio del petróleo. De otro modo, no sé cómo le vamos a hacer para generar buenos negocios tan lejos del Pentágono, tan invadidos de yoyos chinos, tan distanciados de los Amigos de Fox, del sindicato de Pemex y de los gastalones camaradas de Labastida.

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Caray, creo que Dehesa tiene razón.

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*El autor es director editorial de Grupo Expansión y no tiene excedentes económicos guardados en ningún lado. Retroalimentación a: jstaines@expansion.com.mx.
Comentarios a:
editores@expansion.com.mx.

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