Grandes ausentes

Una encuesta vía Internet muestra que los empresarios son los grandes olvidados por los mexicanos
Alberto Barranco Chavarría

Aunque el ejercicio no constituía ciertamente un concurso de popularidad, por razones que explica la credibilidad, la revista Época hizo público el número de menciones recibidas vía Internet para elaborar una lista de mexicanos ilustres del siglo XX.

- Y si bien las cifras relativas al renglón de empresarios están muy lejos de las de los políticos: el número uno de éstos, Porfirio Díaz, obtuvo 21,168 votos, en tanto el primero de aquellos, Carlos Slim Helú, tuvo 4,826, llama la atención la raquítica contabilidad de los tres últimos de la decena revelada.

- Eugenio Garza Sada, el hombre que con mayor vigor impulsó el crecimiento del Grupo Monterrey, del que derivarían los grupos Alfa y Visa, por ejemplo, apenas alcanzó 125 menciones; en tanto, Bernardo Quintana, cabeza de los 14 ingenieros civiles que cimentaron la empresa constructora más importante del país, ICA, llegó sólo a 93. Mientras, Lorenzo Servitje, el empresario con mayor conciencia social de México, a cuyo pundonor se volvió imperio el Grupo Bimbo, apareció con apenas 87.

- Ahora que para consuelo de quienes se lamentan de que el país no alcance aún a valorar la tarea de los hombres de empresa, habría que anotar que el beisbolista Fernando Valenzuela sólo alcanzó 67 menciones, en tanto el boxeador Raúl “Ratón” Macías (“Dedico esta pelea al pueblo de México y a la Virgencita de Guadalupe”), tuvo 106.

- Peor aún, hete aquí que en el renglón de gigantes de la Pedagogía, el maestro de América, José Vasconcelos, encabeza la lista con sólo 135 menciones, dándose el caso que el historiador Daniel Cosío Villegas llegue sólo a 26, y el ex rector de la UNAM, Javier Barros Sierra, a 21.

- Y para qué hablar de los 96 del que fuera Obispo de Cuernavaca, Sergio Méndez Arceo, en el renglón de figuras religiosas, o los 26 del cardenal José Caribi Rivera.

- Ahora que Slim le ganó por más de 1,000 votos al legendario “enmascarado de plata”, El Santo; por más de la mitad al ex boxeador Rubén “El Púas” Olivares, y por más de ocho tantos al torero Eloy Cavazos.

- Lo cierto es que aun cuando nadie podría objetar el impulso que recibió ICA bajo la presidencia de Gilberto Borja Navarrete; la gran tarea como empresa teatral de Manolo Fábregas; la huella inmortal de Emilio Azcárraga Vidaurreta, o la larga tradición como ideólogo de Juan Sánchez Navarro, se podría armar una gran polémica con las omisiones por más que 10 casilleros sean siempre insuficientes.

- Si se tratara de empresarios de la globalización, por ejemplo, sería imposible dejar fuera al presidente de la cuarta cementera mundial, Cementos Mexicanos, Lorenzo Zambrano, aunque en otro renglón le pelea los escalones el presidente del Grupo Pulsar, Alfonso Romo Garza, con sus operaciones de expansión en el nuevo negocio de la agrobiotecnología.

- Ahora que en el plano de quienes levantaron los cimientos para la industrialización del país, a la vera del desarrollo estabilizador, difícilmente podrían quedar fuera Manuel Senderos, Eloy Vallina, Nemesio Díez Riega y más atrás el empresario zapatero Carlos B. Zetina.

- Por lo demás, en el plano de quienes forjaron la industria de la radiodifusión en el país no podría olvidarse a Clemente Serna Martínez, aunque en la textil ocuparía también un sitio importante el fundador de las Fábricas del Buen Tono, Rafael Dondé.

- Por nombres no queda: el constructor de Calzado Canadá, Salvador López; el del Grupo Herdez, Ignacio Hernández Pons; el de Comercial Mexicana, Carlos González Nova; el de Industrias Unidas, Alejo Peralta...

- Y conste que sólo estamos recurriendo a la memoria.

- Lo cierto es que ningún empresario, con la excepción de quienes se volvieron políticos y al final merecieron una estatua, como Manuel J. Clouthier, resistiría una prueba de reconocimiento frente al pueblo por más que en ésta se anexara su fotografía.

- El problema, pues, no es de figuras sino de bajos perfiles. ¿A cuántos de ellos recuerda usted?

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