Grandes fusiones, pequeños resultados

Las alianzas y su aporte de capital externo prometían consolidación bancaria y reactivación del c
Alejandro Castillo

Fueron considerables los esfuerzos que se llevaron a cabo a lo largo de todo el sexenio que está por terminar, para sanear las finanzas de la banca comercial. Independientemente de las cifras a las que se haga referencia en cuanto al costo que tuvo ese esfuerzo –hay quienes estiman que fue cercano a $100,000 millones de dólares–, lo cierto es que hasta el momento la banca no ha cumplido con su función de intermediaria eficiente entre el ahorro y la inversión.

- Los datos más recientes dan cuenta de esa realidad. De acuerdo con la encuesta que elabora el Banco de México acerca del mercado crediticio, en el segundo trimestre del año la participación de la banca comercial en el financiamiento de las empresas alcanzó su porcentaje más bajo, 23.7%. Adicionalmente, el banco central informó que en julio el saldo del financiamiento otorgado por las instituciones bancarias al sector privado tuvo una caída en término reales de 12%, respecto de julio de 1999.

- Hasta ahora, un volumen importante de las operaciones de la banca se había limitado a la captación de recursos del público para invertirlos en renta fija, en valores gubernamentales. Antes de 1994 hubo un importante canalización de recursos al financiamiento, especialmente del consumo. Sin embargo, el impacto de la crisis de 1995 la obligó a restringir el apoyo a todo tipo de proyectos.

- A pesar de las operaciones de capitalización, algunas fusiones entre instituciones, la intervención de otras y la entrada en escena del controvertido Fobaproa (ahora Instituto de Protección al Ahorro Bancario –IPAB–), al cierre de 1999 la banca mexicana todavía no contaba con la capacidad para cumplir con las funciones de intermediario financiero que requería el país y menos para competir en el nuevo contexto global.

- Por eso, tanto en los bancos como entre los funcionarios gubernamentales relacionados con esa actividad, se llegó a la conclusión de que el siguiente paso para consolidar el sistema financiero obligaba a la obtención de capitales del exterior. En ese momento se consideraba que la mayor parte de la inversión externa podría dirigirse a las instituciones medianas y pequeñas, algunas de carácter regional. De las grandes, se había considerado que sólo Serfin entraría a ese proceso, ya que a lo largo de su saneamiento recibió recursos del IPAB por casi $12,000 millones de dólares.

- La reestructura
Con esa expectativa se dio paso a uno de los procesos de reestructuración más intensos. En mayo pasado se produjo una de las dos más grandes transacciones que sacudieron el esquema bancario local en los últimos años: Banco Santander Central Hispano –el primero de España, presente en 12 países y el número 37 en el ranking mundial– adquirió Grupo Financiero Serfin de manos del IPAB, por un monto de $1,560 millones de dólares. Santander apenas había comprado el grupo Meridional de Brasil y el Previnter, de Argentina, y también en ese país aspira quedarse con el Banco Río de La Plata.

- En junio pasado se concretó la otra gran operación, cuando Bancomer aceptó la propuesta de fusión hecha por el Banco Bilbao Vizcaya-Argentaria (BBVA), en marzo de 2000, para conformar un solo grupo financiero, y desechó la oferta de Banamex. Los españoles aportaron $1,400 millones de dólares de recursos frescos por casi la tercera parte de las acciones de aquel grupo financiero. En mayo pasado también había terminado el proceso por el cual Bancomer adquirió Promex, por $209 millones de dólares.

- BBVA adquirió 32.2% de las acciones del ex Grupo Financiero Bancomer, pero están dispuestos a comprar hasta 40% del total. Del resto del capital, 16.4% seguirá siendo propiedad del grupo de control de Bancomer; 10.5% es del gobierno; 15.05% está colocado en el mercado nacional; el mismo porcentaje en el mercado internacional y 10.8% es del Banco de Montreal, que ya anunció su interés por vender su acciones, seguramente a BBVA. A pesar de eso, el director general de Bancomer, Ricardo Guajardo, dijo que el control de la propiedad y las decisiones estratégicas recaerían en mexicanos, que en el consejo de administración ocuparían nueve o 10 de 15 asientos. Sin embargo, la gestión operativa será responsabilidad de BBVA.

- Bital, una de las pocas instituciones que se mantiene con capital mayoritariamente nacional, ha intentado definir los términos para comprar Banco del Atlántico en un proceso que se encuentra en suspenso desde 1997. El esfuerzo tendrá un costo y Bital anunció que busca capitales por $780 millones de dólares mediante la colocación de acciones y la venta de su Afore a ING.

- Otros de los bancos nacionales, Banorte, después de absorber a Banpaís y Bancen, no descarta una alianza con instituciones nacionales o extranjeras y pretende adquirir Bancrecer. Con ello, dicen sus directivos, tendrían una presencia en el norte y sur del país. Actualmente cuenta con 474 sucursales y 350 cajeros. Como Bancrecer posee una red de 800 sucursales, en 270 plazas, en el mercado se estima que sería una adquisición interesante incluso para instituciones como Citibank o Inverlat que sólo cuentan con 227 y 400 sucursales, respectivamente.

- Además, Inbursa, que tiene su nicho en la captación de los recursos de los grandes corporativos, estudia la posibilidad de utilizar las instalaciones telefónicas de Telmex para atender a los mercados masivos y dar la competencia en ese campo.

- En el caso de Inverlat, según el calendario que acordaron el IPAB y los canadienses de Nova Scotia, al cierre de julio la participación de éstos aumentará de 10% a 55% del total de las acciones –por lo que deberán pagar entre $40 y 50 millones de dólares adicionales a su inversión inicial de $175 millones– y el instituto conservará sólo el restante 45%.

- Por su parte, las instituciones estadounidenses, que podrían considerar a México como su mercado natural, se mantienen a la expectativa. Aunque reconocen los avances en la apertura y estabilidad del sistema financiero, es probable que su actitud de reserva se relacione con el trato que, por ejemplo, se le ha dado a Citibank. A este banco, primero se le vinculó con operaciones indebidas del anterior gobierno y luego obtuvo facilidades para comprar Confía, mientras que, posteriormente, en una operación aparentemente legal, no se le tuvo consideraciones al hacerle un prepago no convenido vinculado con esa transacción. El affaire no ha terminado y es probable que sea una de las causas de la renuncia de Vicente Corta, anterior secretario ejecutivo del IPAB.

- Lo cierto es que, al final del semestre, la banca mexicana había cambiado de fisonomía. Por lo pronto, Banamex fue desplazado del primer lugar por la institución resultante de la fusión entre Bancomer e IPAB. Además, el tercer banco en importancia en el país, Serfin, ahora está en manos del Banco Santander Central Hispano.

- No obstante, el proceso de transformación del sistema financiero no se puede dar por concluido, ya que la banca está en continuo movimiento. Además, en la “panza” del IPAB aún están el Banco Industrial, Banco del Sureste y otros en una situación indeterminada como Interestatal, Anáhuac, Capital y Pronorte.

- Mejoras relativas
Después de la crisis, las acciones de la banca y las autoridades se encaminaron a reducir el peso que tenía la cartera vencida en el total del portafolio crediticio del sistema financiero.

- Tras alcanzar porcentajes que ponían en grave riesgo a las instituciones, se adoptaron medidas de saneamiento que consistían en la compra, por parte del Fobaproa y posteriormente del IPAB, de carteras vencidas en poder de los bancos, quienes también debían hacer un esfuerzo para recuperar créditos vencidos.

- Gracias a ello, al cierre de marzo pasado el conjunto del sistema reportó un índice de morosidad (cartera vencida bruta respecto de la cartera de crédito total) de 7.7%. Esta cifra es menor a la registrada al cierre de 1999, que ascendía a 8.9%.

- No todas las instituciones avanzaron con la misma rapidez. Por ejemplo, los bancos que hasta marzo tenían mayor morosidad eran Banamex, con 10.7%; Bital, 10.4%; Invex, 10.5% y ABM Amro con 16.2%.

- En contrapartida, en BBVA ese índice era de apenas 1.8% y en Santander 1.16%. Serfin, después del rescate, quedó con una tasa de 2.5%.

- En los últimos años, y como consecuencia del proceso de saneamiento, ha disminuido la cartera de crédito total de la banca. De acuerdo con la Comisión Nacional Bancaria y de Valores (CNBV), en términos reales, este rubro se redujo 7.2% al cierre de marzo del 2000 respecto al primer trimestre de 1999, como consecuencia de la caída de 3.2% en la cartera vigente y de 38% en la vencida.

- En el informe correspondiente al primer trimestre del año, la CNBV advierte que debido a las menores tasas que prevalecen en el mercado –el rendimiento de los Cetes bajó de 28.1% promedio en el primer trimestre de 1999 a 15.2% en igual periodo de 2000– y al efecto de la baja en la cartera vigente, cayeron sustancialmente los montos que captan y prestan las instituciones, y por consiguiente los gastos e ingresos por intereses; sólo que lo que pagaron cayó en mayor proporción que lo cobrado: 36% el primero y 30% el segundo.

- Como resultado de ese comportamiento, la razón entre ingreso y gasto por intereses a pesos constantes, que es un indicador cercano al margen financiero, pasó de 1.26 en enero-marzo de 1999 a 1.37 en igual periodo de 2000.  Esto es una evolución favorable para los bancos, puesto que significa que al inicio del año anterior lo que cobraban por intereses era superior en 26% a lo que pagaban por ese concepto, mientras que en este año es mayor en 37%.

- Una de las instituciones que opera en mejores condiciones es Banamex, cuyo margen financiero medido de esa manera pasó de 49% a 57%. En el caso de Bancomer pasó de 33% a 36%; en Serfin, de 5% a 18%.

- Adicionalmente, según la CNBV, las comisiones cobradas por las instituciones aumentaron 15%.

- A pesar de todo, el ingreso neto cayó 7% entre el primer trimestre de 1999 y el del presente año y, como los gastos de administración crecieron 3%, al final la utilidad neta del conjunto del sistema bancario cayó 17%.

- ¿Una nueva banca?
Lo anterior demuestra las dificultades por las que aún atraviesan las instituciones bancarias. Si bien algunas de ellas ya alcanzaron el grado de inversión de calificadoras como Moody’s, mejorar su desempeño en el mercado mexicano todavía requiere de nuevas medidas de capitalización, así como de un entorno adecuado para evaluar y financiar proyectos productivos.

- Muy probablemente en los próximos meses se anuncien nuevas alianzas y fusiones y, además, si se otorga el grado de inversión al país, podrían ingresar al mercado nacional nuevos grupos financieros con capitales frescos. Pero eso no será suficiente para que la banca recupere su función de intermediación crediticia en el proceso productivo, y menos ahora que se está ante la inminencia de un cambio de gobierno.

- Si bien la competencia ha dado pie a que se libere el crédito al consumo –en los grandes centros comerciales hay stands de Bancomer y Citibank ofreciendo tarjetas de crédito sin la investigación correspondiente–, los usuarios del financiamiento en general no han visto una disminución de las tasas reales que pagan por los préstamos contratados.

- El ingreso de capitales al país –al que contribuyeron los $1,560 millones de dólares que pagó Santander por Serfin y los $1,400 millones de dólares en recursos frescos que metió BBVA por Bancomer–, el aumento de los precios del petróleo y la mejor calificación de la deuda externa del país (Moody’s otorgó a México el grado de inversión), han propiciado que el tipo de cambio se mantenga relativamente estable, lo que ha significado un gran apoyo a la estrategia seguida para reducir la inflación.

- Esto a su vez provoca una baja en las tasas nominales y también en los rendimientos reales de los instrumentos de deuda gubernamental. Por ejemplo, en agosto de 1999 la tasa promedio de los Cetes a 28 días fue de 20.5%, por lo que pagaban una tasa real de 12.7%; en agosto de este año la tasa promedio de los Cetes se ubicó en 15.3%, y la tasa real estimada en cerca de 8.9%.

- Sin embargo, tal evolución no se tradujo mecánicamente en una reducción de la brecha entre las tasas activas (que cobran los bancos por lo préstamos) y las pasivas (que pagan por los depósitos). A reserva de que las cifras de los próximos trimestres muestren lo contrario, lo cierto es que la tendencia de ese margen financiero hasta los primeros tres meses del año confirma que no disminuyó con la baja del rendimiento de los Cetes, al contrario, se amplió. Aunque el costo de captación de los bancos, según el Banco de México, bajó más de tres puntos porcentuales en marzo pasado respecto de un año antes, considerando el comportamiento del margen financiero descrito más arriba puede deducirse que la tasa de interés que pagan los usuarios de crédito al menos no se redujo, lo cual desincentiva el aumento del financiamiento.

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- Además, la realidad también camina en contra de la idea de que la reestructuración y el ingreso de instituciones foráneas daría pie a una reducción en los costos de los servicios bancarios. Paradójicamente, después de las compras y fusiones y las expectativas que había generado la “competencia”, varios bancos aumentaron las comisiones que cobran por los servicios que ofrecen.

- Por eso, todo indica que las alianzas no han sido determinantes –al menos hasta ahora– en el proceso de recomposición de la intermediación financiera y que la banca todavía tardará en cumplir con esa función, que es su labor primordial.

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