Grupo Moymen. Paso doble

Extraña horma la de este consorcio zapatero: mientras sus hermanos de sector se reducen o cierran
Guadalupe Rico Tavera

Dicen que el que no arriesga no gana. La frase es muy cierta y más en el caso de Moymen, un grupo zapatero que, gracias a que se ha jugado el todo por el todo, ahora pisa con paso firme, despuntando en un sector industrial que en los últimos años no ha caminado con el pie derecho.

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Nada ha sido obra de la casualidad. Si cuando se dijo que el ramo del calzado debía superar su etapa artesanal para reconvertirse industrialmente, Moymen le entró con fe a la consigna, invirtiendo en maquinaría y tecnología de punta que le permitió alcanzar altos estándares de calidad y productividad. Lo mismo, cuando sobrevino la oleada de importaciones que inundó los anaqueles nacionales con zapato extranjero, el consorcio tapatío contraatacó fuera de las fronteras, forjándose una experiencia exportadora que ya supera los seis años. Y muy recientemente, después de haber dado varios pasos hacia la integración vertical, el grupo cerró el círculo en un novedoso complejo industrial, modelo de eficiencia y funcionalidad.

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"Es cierto -reconoce Carlos Moyano Menchaca, director general de Moymen-, no podernos estar exentos de la problemática que vive el país. Pero lo importante es que hemos creado opciones, y esas opciones hacen que el grupo se salga un poco de la situación general que impera en la industria del calzado."

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Moyano es modesto, pues el consorcio a su cargo experimenta un franco crecimiento, difícil de observar en estos tiempos donde, el que no cae, resbala. Los números no dejan mentir: tras haber estrenado sus modernas instalaciones en diciembre pasado con una plantilla de 900 empleados y una producción diaria de 9,000 pares, ahora el grupo da empleo a 1, 150 personas y manufactura 14,000 pares al día, con la mira de incrementar la cuota a 15,000 pares. Las ventas, por su parte, que en 1994 sumaron los N$65 millones de nuevos pesos, también se han ido para arriba, con la meta de que, al concluir el año, alcancen entre N$90 y N$100 millones de nuevos pesos. Y lo mejor es que, en días en que la divisa verde es oro molido, sus exportaciones se están cuadruplicando, con lo que bien podrían pasar de $2.5 millones de dólares en 1994 a $9 o, quizá, $10 millones de dólares en 1995.

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Ejemplo de integración. Moymen ha hecho camino al andar. Y es que de haber iniciado en 1982 con una pequeña planta que apenas fabricaba 400 pares al día de sandalias para niña, actualmente agrupa a cuatro empresas de producto terminado: Fábrica de Calzado Moymen, Zapatos Ring, Zapatos Primos y Calzado Extremo. De ellas, la que menos produce son de 1,500 a 1,600 pares diarios, "algo muy respetable para el tipo de industria que somos a nivel nacional valora Moyano.

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De igual modo, para controlar los engorrosos cuellos de botella, el grupo se ha ido integrando verticalmente al paso del tiempo, dando lugar a tres plantas especializadas en diferentes partes del proceso zapatero. Estas son: Pacsa, una fábrica de plantas y suelas que produce tanto para el consumo interno como para vender a otros fabricantes; Carto Imagen, una planta de cajas que no sólo atiende las necesidades de empaque del consorcio sino que incluso sirve a firmas ajenas al ramo; y GM Maquiladora, un negocio especializado en cortes y pespuntes que lleva más de cinco años exportando a Estados Unidos y Puerto Rico.

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Unidas por lazos familiares (en el grupo participan seis socios, entre hermanos y primos de Moyano), las siete empresas lograron una conjunción mayor cuando, a fines de 1994, se reunieron en un magno complejo industrial donde ya comparten un corporativo que da servicios administrativos a todas las filiales del grupo. "Sin ser en el sentido legal una empresa integradora, nuestro modelo sí es totalmente integrador", apunta el también presidente de Moymen.

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El parque industrial de 24,000 metros cuadrados de extensión y una capacidad instalada para fabricar 20,000 pares al día, se llevó, nada más en la construcción del inmueble, aproximadamente $10 millones de dólares, la mitad de ellos soportados por un crédito preferencial otorgado por Bancomext. El esfuerzo bien valió la pena, porque se levantó un proyecto "que no se encuentra tan fácil a nivel mundial, asegura el directivo.

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Lo que se ve no se juzga. Ciertamente, las flamantes instalaciones hacen gala de innovadores procesos (como el cardado y embarrado por computadora), así como de la más moderna tecnología del ramo, en la que en el último año y medio se ha invertido alrededor de $3 millones de dólares. No por algo, Moyano se atreve a afirmar: "Sin ser presunción, nosotros tenemos las máquinas más nuevas, por lo que podemos decir que estas fábricas están por arriba de los estándares que se manejan en Italia".

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Estar con los grandes. Con unas plantas que, según el director general de Moymen, están preparadas para manufacturar cualquier tipo de producto que necesite el mercado, y una lanza de cumplimiento, calidad y precio", la estrategia comercial que hasta ahora ha seguido el grupo es ir de la mano de "los grandes y de los que tienen más canales de distribución".

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Lo han logrado, ya que entre sus principales clientes se encuentran, ni más ni menos, que Calzado Canadá, Tres Hermanos y Andrea. Es más, la relación comercial con esta última firma ha llegado a ser tan estrecha que establecieron una alianza estratégica de la que surgió Andrea Tapatía, una empresa con la cual Moymen cubre y opera toda la región del Pacífico y parte de Michoacán.

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Por igual han conseguido conquistar a los grandes allende del Bravo. Concursando con fabricantes de diversos países para ver de qué cuero salen más correas, el consorcio tapatío se ha echado a la bolsa a Start -Ride, la firma número uno del mundo en calzado para niño, con pedidos que van de los 500,000 a los 750,000 pares. Y no menos jugoso se vislumbra un proyecto que traen entre manos con Wal-Mart, con quien, a decir de Moyano, "tenemos muchas posibilidades de fabricarles pedidos por millones de pares de sandalias".

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Es así, pisando fuerte y firme en el exterior, como el entrevistado confía en que Moymen pueda capotear la actual crisis financiera. Y confiesa: "Si nos atuviéramos únicamente al mercado interno decreceríamos 50%, pero gracias a las exportaciones (que bien podrían llegar a representar de 40% a 45% de la producción de este año) vamos a aguantar y a salir adelante". Después de todo, unos pasivos que rondan por los $3.5 millones de dólares, es una poderosa razón para seguir redoblando el paso.

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