Gurús por accidente

De repente, en silencioso bullicio, las ideas de un nuevo profeta comienzan a poblar los escritorios
Javier Martínez Staines

y demás medios de transmisión de premisas revolucionarias pasean de un lado -a otro en las trincheras del poder.

- Son los gurús corporativos: los dioses de la productividad, competitividad, -rentabilidad y demás vocablos que terminen en “dad”. Son profetas -corporativos, especialistas en jugadas de pizarrón al más puro estilo -harvardiano, whartoniano o stanfordiano. Si alguno de los big shots de la -constelación internacional de negocios se enamora de sus teoremas, la historia -se habrá escrito: habrá nacido un nuevo dios del Olimpo empresarial al que -todos debemos seguir.

- Se trata de modas, por supuesto, casi siempre efímeras. El mercado de las -ideas corporativas funciona exactamente igual que el resto de las mercancías: -un producto se mantiene bien posicionado hasta que llega otro que lo logra -desbancar. Sólo algunos prevalecen, al grado de transformarse en leyendas. El -resto se va, con la misma velocidad con la que llegó. Reinvención constante y -reciclaje de conceptos antiguos son la estrategia. Y casi siempre ocurre que los -recursos terminan pareciéndose demasiado: revivamos a los filósofos griegos, -Aristóteles y Platón, al chino Sun Tzu (El Arte de la Guerra) o el -japonés Miyamoto Musashi (El libro de los 5 anillos de la sabiduría -samurái), servidos con aderezos distintos y en dosis simplificadas para -provocar efectos. La base de los ingredientes es la misma, pero la venta de las -ideas y los términos exigen expresiones memorables: mientras más rimbombantes, -mayor éxito. Quien logre tener la puntería para remover las emociones de los -fríos y racionales hombres y mujeres de negocios, tendrá sus quince minutos de -fama a través de best sellers, consultorías y conferencias (junto con -algunos millones de dólares de gratificación).

- Así, una y otra vez, nacen y mueren las biblias y los profetas del mundo -corporativo. El nuevo gurú, surgido casi por accidente, destrona al gurú -anterior, que termina durmiendo en los libreros polvosos de los ejecutivos. “No, -ésas son ideas viejas, ya utilizadas. Necesitamos la magia de las ideas nuevas”, -dice el ceo en la sala a los equipos de management. Y de algún lado, -milagrosamente, llegarán quienes ahora se hacen llamar “coaches”, -ideólogos del empresariado o asesores de lujo. A final de cuentas, los gurús -no tienen que encargarse de la acción, sino que profesan sus ideas desde la -comodidad de un sillón. “A mí me pagan exclusivamente por pensar. Mi cerebro -está valuado en varios millones de dólares”, me declaró cierta vez alguno.

- Por supuesto, todo se trata de un juego de imágenes, bajo el supuesto de que -percepción es siempre realidad. Quienes mejor practiquen la mercadotecnia del -pensamiento, mayores oportunidades tendrán de impresionar al resto del mundo. -Las recompensas son suficientemente atractivas como para intentarlo.

- Javier Martínez Staines es director editorial de Grupo -Expansión y, por más que lo intenta, no logra ser gurú ni para sus propios -hijos.
-Comentarios: jstaines@expansion.com.mx

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