Herminio Blanco, secretario de Comercio

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Javier Martínez Staines, Leopoldo Eggers

Aunque con el tiempo limitado, Herminio Blanco Mendoza, secretario de Comercio y Fomento Industrial, charló con EXPANSIÓN sobre los alcances del Programa de Política Industrial y Comercio Exterior, al cual califica como un documento que presenta realmente una política activa a favor de la competitividad de las empresas mexicanas. Enfático al asegurar que el programa fue elaborado en conjunto con los sectores productivos, admite que la apertura comercial provocó la desintegración de muchas cadenas productivas. El gran reto es, pues, incorporar a las micro, pequeñas y medianas compañías al tren exportador de los grandes consorcios. Dicho en otras palabras, es promover la sustitución de importaciones, pero en un esquema de economía abierta.

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Lo importante es que el gobierno no deje este documento en una propuesta más y se comprometa a cumplir, en los hechos, su tarea.

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¿Grosso modo, qué compromiso concreto adquiere el gobierno con este programa? ¿Va más allá de la mera propuesta?
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Adquirimos el compromiso de trabajar a nivel de región, de industria y de empresa. Es un compromiso a nivel regional con aquellos agrupamientos industriales que se están desarrollando en diferentes partes del país, ayudándolos a que se consoliden, a que se incorporen más empresas medianas y pequeñas, a que incorporen más valor agregado nacional.

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Respecto del nivel regional, nuestro compromiso es trabajar conjuntamente con los gobiernos estatales, que son los reales promotores, con las organizaciones de empresarios de cada entidad, con agrupamientos que están perfilados, como la industria textil en Tepeji del Río o el calzado en León y Guadalajara. Para los que ya están ahí, el programa busca ayudarlos a que se consoliden y a que integren empresas de mayor tamaño, a que incorporen más valor agregado. Para los que empiezan a dibujarse, el apoyo va dirigido para que tomen forma, se fortalezcan. Hay varios instrumentos ahí, de parte de todo el gobierno, que van desde infraestructura hasta programas de entrenamiento y tecnológicos.

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A nivel industrial el compromiso es trabajar con las industrias específicas para que, con ellas, tengamos un diagnóstico muy claro de lo que se requiere para fortalecer la -competitividad, para incorporar más valor agregado nacional, para encadenar más empresas de menor tamaño. Utilizaremos todos los instrumentos gubernamentales para establecer metas específicas y tiempos, para que los empresarios puedan llegar a los resultados.

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A nivel empresa, conformaremos con el sector privado una red de centros de competitividad empresarial. Para fines de este mes (junio) tendremos tres de estos centros y, hacia finales de año, consideramos que podemos tener unos 10, lo cuales contarán con todos los recursos gubernamentales en materia de asesoría, de diagnóstico de los problemas de cada empresa, de lo que requiere para hacerse competitiva y poder exportar. Ahí contarán con nuestros programas de tecnología, de capacitación y de comercio exterior, y lo importante es que los empresarios podrán recibir estos servicios en su propio estado. Los centros serán manejados por el sector privado y recibirán el soporte financiero y la -logística de un centro maestro, que estará ubicado aquí en la Secretaría de Comercio.

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En el aterrizaje de todo lo que es este documento, pues, trabajaremos en esas tres dimensiones: regional, industria por industria y empresa por empresa.

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La percepción de algunos empresarios es que hizo falta establecer prioridades y plazos...
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Es importante establecerlos, pero es muy difícil introducir plazos y prioridades dentro de un documento como este. Lo que se intenta hacer primero es un diagnóstico de nuestra industria, de lo que hemos visto nosotros de industrias de otros países y después, con una agenda de trabajo, aterrizar todo a nivel de región, de industria y de empresa. Ahí sí es fundamental establecer prioridades y metas cuantificables.

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Una crítica del sector empresarial es que nada de esto puede aterrizar sin una reforma fiscal que sea verdadera promotora de la inversión. Cómo secretario de Comercio, ¿cuál debe ser su papel? ¿Apoya en esto a los empresarios?
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El trabajo de esta secretaría es promover en todo lo que se pueda la competitividad empresarial. No digo que la cuestión fiscal no sea importante, pero este no es el documento para tratar los aspectos específicos de la reforma fiscal. Hay una mesa donde se está discutiendo, y es ahí donde se tiene que llegar al equilibrio entre la necesidad recaudadora del gobierno y el uso de medidas fiscales que tengan el mayor impacto positivo sobre el desarrollo y la competitividad industrial. Este documento no es el cauce, pero eso no significa que no se deba resolver y mucho menos que no sea una preocupación trascendental.

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El programa plantea una política industrial activa, a diferencia de lo que ocurría en años y gobiernos anteriores. ¿Hasta qué punto constituye un viraje de un Estado no participativo a uno participativo?
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Durante el trabajo previo a la redacción de este documento aprendimos que, en otras partes del mundo, los gobiernos juegan un papel más efectivo en promoción industrial y, al mismo tiempo, que en México posiblemente tenemos todos los instrumentos que existen en otros países. Ahí están todos los programas y apoyos del Conacyt, de Nafin, de la Secretaría del Trabajo y de esta misma dependencia. Tenemos un montón de instrumentos, pero ciertamente no los utilizamos de una manera tan efectiva como se usan en otras partes. Eso es un cambio muy importante. Tenemos una economía abierta, un diagnóstico de empresas rezagadas que no pueden competir eficazmente en el mercado internacional, y lo que queremos es ayudar a que ganen la competencia apoyándolas con instrumentos efectivos. El gobierno sí debe jugar un papel activo de respaldo a las empresas.

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¿Hasta qué punto este nuevo programa industrial se contrapone con las políticas estabilizadoras? ¿Qué tanto podría ser obstaculizado por la contracción monetaria o por la falta de -financiamiento del sector financiero? Aun cuando el programa se propone ayudar a las empresas, podría no llevarse a la práctica por falta de financiamiento, de liquidez. ¿Tendrá prioridad este programa frente a otras políticas?
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El planteamiento que hace el programa es un marco global de lo que debe tener la política industrial. Lo que usted dice es que por un lado puede ser muy promotor en el aspecto tecnológico, pero puede haber asuntos fiscales, monetarios, regulatorios, de infraestructura o hasta cuestiones de -dumping que pueden modificar cualquier esfuerzo de promoción. Por eso se hace un diagnóstico con políticas de entorno, entre ellas nuestras relaciones con el resto del mundo, las de regulación, y se dice que estas políticas son fundamentales para que la empresa se desarrolle -competitivamente. Por eso es importante alcanzar los objetivos de crecimiento del Producto Interno Bruto, de 5%, que son los que requerimos para incorporar a la fuerza de trabajo a un millón de personas cada año, para que la industria sea un motor fundamental. Y ahí está la decisión del -Presidente de la República de darle todo el empuje que requiera a nuestra industria. Estaremos trabajando para que cada una de estas políticas esté encaminada a tener una política industrial activa, sin obstáculos a la -competitividad de las empresas.

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En el programa, si entendimos bien, se habla de mantener un tipo de cambio real, una paridad predictible. ¿Qué debemos entender exactamente por un tipo de cambio real: mantenerlo subvaluado, competitivo?
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Simplemente, la resonancia económica en un país abierto es que el tipo de cambio real es determinante para las inversiones, más en nuestro México, con toda nuestra vocación exportadora y la apertura de nuestro mercado. Viendo eso, y aceptando la gran divergencia que hay entre diferentes actores sobre el equilibrio cambiario, conociendo la problemática de definir lo que es el tipo de cambio real, diría que debemos mantenernos del lado competitivo. Es difícil saber cuál es el tipo de cambio de equilibrio, pero debemos asegurarnos que nuestra moneda no se sobrevalúe. Ya sabemos lo que sucedió en el pasado, y no sólo en términos de crisis macroeconómica: en el momento en que se sobrevalúa la moneda, las inversiones para producción de bienes dejan de ser rentables. El compromiso claro es tener un tipo de cambio que no esté sobrevaluado.

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Uno de los grandes retos es integrar a las pequeñas y medianas compañías a las cadenas productivas. ¿Qué es esperable concretamente de aquí al año 2000?
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Es difícil dar una idea cuantitativa exacta. Lo que sí sabemos es que el año pasado importamos $60,000 millones de dólares de insumos; en muchos de ellos México nunca podrá ser competitivo, simplemente porque no podemos ser competitivos en todo. Pero si nos ponemos en un plano realista, hasta conservador, creo que México sí puede producir unos $15,000 millones de dólares de esos insumos. Llevamos 10 años de apertura, en los que se han desintegrado cadenas por la simple necesidad de comprar insumos más baratos y de mejor calidad; pero lo cierto es que aquí hay empresas que ya son competitivas y otras que pueden serlo en la producción de insumos.

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Uno de los ejercicios que estamos haciendo para lograrlo, y vamos a insistir, es en que la gran empresa nos ayude a desarrollar empresas pequeñas como proveedores. Nosotros, como gobierno, daremos toda la ayuda tecnológica y financiera para lograr esa integración nacional. Ya hemos llevado a cabo encuentros entre empresas grandes, que exhiben los insumos que están importando, y pequeñas empresas que pueden producirlos en México. Lo importante es el -desarrollo de proveedores, sea por la subcontratación o el desarrollo de empresas integradoras. En cada industria el ejercicio tiene que ser diferente. Lo cierto es que al industrial le conviene tener un proveedor en México que produzca con la misma calidad y precios iguales o más bajos que en el extranjero.

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Se habla en el programa de propiciar un cambio en la cultura empresarial. ¿A que se refiere?
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El cambio fundamental es el que se refiere a calidad e innovación y absorción tecnológica. Esto es obligado para ser competitivo y es importante difundir la cultura de calidad, producir bien y mejor cada día. Estamos preparando un programa nacional de calidad total en el que estarán concentrados todos los gobernadores.

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En México sigue siendo terriblemente difícil echar andar una nueva empresa. ¿De verdad habrá un avance significativo en la desregulación?
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El primer avance es el cambio de enfoque. Es decir, ya no es la Secretaría de Comercio la que anda buscando diferentes desregulaciones, tratando de luchar con diversas instituciones para eliminar otras. Ahora, cada secretaría viene al Consejo para la Desregulación, donde están los sectores productivos, para revisar los requisitos, dejar los que están justificados y quitar los que simplemente no lo están. El hecho de poner al sector privado al frente de esta empresa es un cambio radical. No es una cosa que pueda darse de la noche a la mañana. Nosotros, por ejemplo, presentamos los 211 requisitos que tenemos, el sector privado los analizó y dimos una respuesta, que ahora se discute en el Consejo, de donde saldrá la nueva Secofi en términos de regulación. Al final, -todos quedarán en un registro único de trámites. Cada empresario tendrá su registro, porque esta labor se hará sector por sector, entidad por entidad, y el sector privado tendrá el papel protagónico fundamental.

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¿El programa sería la definición de desarrollo sostenible del gobierno mexicano? ¿Con esto se logra recuperar la confianza del sector productivo?
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Es un programa de desarrollo permanente y sostenible, porque consideramos que dándole este marco y apoyo a la industria podemos tener una base industrial que crezca tanto en el mercado nacional como en el internacional. Estoy convencido de esto, porque el programa se hizo con la -concertación y discusión de los sectores productivos y ahí están incorporadas las ideas de lo que quieren y necesitan. La confianza se gana con el compromiso y el seguimiento del gobierno; por eso el Presidente de la República ha instruido para que se conforme la comisión intersecretarial para que cada una de las -dependencias cumpla con la política industrial. Con ese cumplimiento todos tendremos credibilidad.

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