Hoy no fío

¿Quiere un crédito para exportar? Haga su tarea y ... cruce los dedos
VGL

La escasez de créditos no es problema exclusivo de la banca comercial. También el Banco Mexicano de Comercio Exterior (Bancomext) ha dejado de ser una opción real de financiamiento para muchos mexicanos urgidos de créditos para crecer. Si bien las exportaciones nacionales casi se triplicaron de 1993 a 1999, los recursos financieros que destina Bancomext al sector privado no se han incrementado al mismo ritmo.

- Fernando Correa, presidente de la Asociación Nacional de Importadores y Exportadores de la República Mexicana (ANIERM), reclama que si bien México exportó casi $137,000 millones de dólares en 1999, la institución gubernamental apoyó sólo a 2,640 empresas –de un universo de 36,000 dedicadas al comercio exterior–, con recursos por $4,500 millones de dólares. “Bancomext no está haciendo su trabajo como banca de desarrollo de la industria exportadora”, acusa Correa.

- Lo anterior es avalado por un informe de la calificadora Standard & Poor’s, que advierte sobre el descenso de “la principal actividad de Bancomext”, que es la de financiar el comercio exterior. Señala como causa la política monetaria restrictiva del gobierno. En 1996 y 1997, el banco destinó para créditos $6,000 y $5,000 millones de dólares, respectivamente, cuando estaban programados $13,000 y $10,000 millones.

- Abel Jacinto Intriago, director general adjunto de Bancomext, dice que la labor del banco no se circunscribe al financiamiento, sino que incluye otros servicios como búsqueda de mercados y análisis de fortalezas y de competencia, que según él benefician a 200,000 empresas. El directivo subraya que el hecho de ser un banco de desarrollo “no significa dar préstamos a quienes no son sujetos de crédito”. Para recibir créditos, las empresas deben tener “un proyecto viable”.

- La necesidad ha llevado a que los empresarios busquen otras formas para allegarse de capital. Un caso ilustrativo es el de Cosmo, compañía que ganó el Premio Nacional de Exportación en 1996. Con 20 años de actividad, y pionera en la exportación de frutas y legumbres a Japón, a esta empresa no le quedó más que rascarse con sus propios recursos. El crédito que alguna vez solicitó a Bancomext no lo obtuvo, pues “los estados financieros del año anterior no habían sido satisfactorios”, recuerda Koso Nakahara, presidente de Cosmo. La negativa no le impidió continuar su actividad. La clave ha sido la austeridad, afirma. Su éxito se basa en la confianza sembrada en sus clientes japoneses, europeos y estadounidenses, que han sido puntuales en sus pagos, lo cual le ha permitido reinvertir su capital. Para Nakahara, conquistador del “mercado más exigente del mundo en cuanto a calidad y precio”, exportar requiere de iniciativa propia y no depender del gobierno.

- Valga el ejemplo, pero el financiamiento aún se requiere para que muchas empresas exporten. “Bancomext debería atender más al proyecto que a las garantías del empresario interesado en obtener recursos frescos –dice Correa–. Lo único que garantiza el cobro de créditos es que el solicitante haga dinero para pagarlos. Eso hay que financiarlo.”

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