Incubadora de Rockefellers

La sed de conocimiento, la curiosidad por descubrir su entorno y el gusto por encontrar oportunidade
Gabriela Ruiz

La apertura hacia nuevas ideas es, en ocasiones, mejor amiga que la experiencia. Buena prueba de esto la encarnan varios jóvenes del Instituto Tecnológico y de Estudios Superiores de Monterrey (ITESM). Este grupo de estudiantes, cuyas edades oscilan entre los 21 y 23 años, logró en 10 semanas –de febrero a mayo de 1999– un rendimiento de 40% sobre una inversión inicial de $1 millón de dólares. Al terminar el ejercicio, y para beneplácito de los participantes, el Fondo ITESM se colocó entre los 10 mejores fondos de inversión del país.

- Cabe mencionar que los aprendices de brokers cursan la licenciatura en áreas como administración de empresas, contaduría, ingeniería y finanzas. El monto con el que iniciaron su aventura provino de un fideicomiso formado por Bancomer e ITESM. “Para nosotros fue una clínica empresarial. Pudimos aplicar el marco teórico que nos dan en clase y estuvimos manejando un portafolio de inversión que se componía, básicamente, de acciones que cotizan en la Bolsa Mexicana de Valores (BMV). No nos interesó tanto el rendimiento del fondo, sino la labor de investigación y la retroalimentación”, dice Bernardo Álvarez Guerrero, uno de los estudiantes.

- José Luis Acuña, director de la División de Tesorería y Trading en Bancomer –y el ejecutivo más cercano al Fondo ITESM – acota: “Podríamos haberlo manejado (el dinero) como un donativo, pero creímos que era más importante aportar los recursos para que los estudiantes pudieran sentir lo que es tomar decisiones como si estuvieran en una situación real. Sobre todo, porque los modelos y herramientas que utilizan, en la gran mayoría, siguen siendo teoría”.

- Invertir va mucho más allá de la decisión de comprar acciones a buen precio. Es menester afilar numerosas habilidades, desarrollar paradigmas y hacer análisis profundos para obtener los mejores retornos. En ese sentido, en la medida en que Bancomer apoya el aprendizaje práctico de los estudiantes, también recibe ideas frescas de alumnos que se encuentran en una etapa receptiva y que aportan innovaciones para el desarrollo del mundo de las inversiones.

- Durante las 10 semanas que duró el ejercicio de este grupo de inversionistas experimentales, los estudiantes contaron con la supervisión de tres profesores del ITESM: Gerardo Dubcovsky (dirige el centro de finanzas del instituto), Kim Englemayer (tiene experiencia en manejo de portafolios de clientes europeos) y Mitch Stonehocker (fue trader en el Chicago Mercantile Exchange).

- “Se trata de que los estudiantes se formen en un mundo real de inversiones, no sólo en el manejo de herramientas computacionales para obtener información y análisis para la toma de decisiones. Vamos paralelos a lo que pasa en el mercado mexicano, que no sólo exige experiencia o feeling , sino que también implica un riesgo en el manejo del dinero ajeno”, explica Dubcovsky.

- Englemayer añade que ninguna orden de compra o venta de títulos se realiza sin la supervisión de un profesor. “A lo máximo se puede perder a la par del Índice de Precios y Cotizaciones (IPC), pero no más. Son cerebros frescos y jóvenes. No tienen prejuicios de lo que se supone debe o no debe pasar. Los alumnos no se basan en el conocimiento de primera mano de la empresa.”

- De igual forma, el catedrático asegura que profesionales con más años de experiencia han desarrollado una serie de costumbres y relaciones que hacen de sus decisiones una serie de acciones basadas en la experiencia propia y en factores cualitativos. “Hay métodos fundamentales y técnicos de ese tipo, sí, pero nosotros los sugerimos.” La edad, así como la ausencia de vicios profesionales entre los estudiantes, les permite aprender que deben reportar, siempre, todos sus movimientos a los inversionistas. Englemayer sospecha que existe poca gente en el manejo de capital que tiene la obligación de justificarse frente a alguien más que su jefe directo.

- “Los muchachos todavía son capaces de asimilar una serie de métodos y costumbres que hacen falta en el mercado mexicano. Estamos hablando de una nueva ciencia con viejos artistas. Los profesionistas son artistas y algunos son buenísimos, pero no son científicos. A nuestros estudiantes no les enseñamos arte, les enseñamos ciencia. El arte lo aprenderán en las experiencias reales”, augura.

Cuentas claras
Para Javier Romero, otro de los estudiantes que participaron en el fondo, es muy importante llevar las cuentas claras. Una parte medular es tener el control del fondo de inversión. Lo siguiente es utilizar la información recabada para aprovechar al máximo la experiencia adquirida y lograr un rendimiento óptimo. Vale mencionar que hay reuniones periódicas donde los alumnos tienen que presentar un sistema de toma de decisiones y los especialistas de Bancomer los interrogan sobre los motivos que los llevan a ejercerlas, más que sobre los montos invertidos. - “Cada uno de nosotros –explica– monitorea distintas cosas, tales como la presentación del portafolio o su actualización. Otros vigilan las acciones de distintas empresas; ven cómo se comportan las gráficas y el mercado. El que está estudiando contaduría revisa los análisis fundamentales de cada empresa y también participa en el estudio técnico. Tenemos muy buena comunicación.”

- Romero asegura que en el mercado hay demasiada información y señales que pueden ser contrarias. Esto fomenta que cada quien pueda expresar su opinión para integrar la mejor decisión financiera. El hecho de que haya varias carreras involucradas es enriquecedor porque proporciona distintas perspectivas. La integración de esta diversidad ofrece un valor agregado al proceso, algo difícil de encontrar en el mundo de los fondos de inversión mexicanos.

- Dubcovsky agrega que los alumnos se preparan no sólo para la toma de decisiones de un portafolio, también se forman en el manejo de clientes y en la presentación de informes. “Se trata de una experiencia completa que es muy válida en el mercado. Es un grupo interdisciplinario donde se manejan diferentes perfiles de riesgo. Los alumnos utilizan herramientas que el mercado mexicano aún no emplea, como el sistema de barras. La idea del centro es que la gente salga preparada y satisfaga las necesidades del mercado.”

- Y concluye: “Nosotros filtramos a la gente que se va a incorporar. Pedimos fundamentalmente que todos ellos asuman el compromiso de atravesar por una experiencia muy intensa donde ellos requieren invertir mucho tiempo.”

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