Industria textil: difícil panorama

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Leopoldo Eggers

El segundo trimestre de 1995 ha sido el peor en la historia contemporánea de la industria textil nacional. Lo anterior se desprende de la reducción de 26.3% en el valor de su producción en relación al segundo trimestre de 1994, que fue también un periodo de, baja producción para esta industria. Con ello, la reducción acumulada del PIB sectorial en el primer semestre de 1995, contra el mismo periodo de 1994 alcanza ya una caída de 18.7%. Estos resultados encienden una voz de alerta sobre la profunda recesión que afecta al sector y que triplica la caída de 5.8% en el PIB nacional en el primer semestre.

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La problemática de la industria textil se complica en la medida en que continúa sufriendo la competencia desleal de las importaciones asiáticas, que no han podido contenerse plenamente, a pesar de los impuestos antidumping y de los nuevos procedimientos de determinación del origen de las mercancías.

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Otro de los males que aquejan a este sector se encuentra en la problemática financiera que golpea a sus empresas en dos sentidos: por una parte, las elevadas tasas de interés y los requisitos de garantías impiden a los textileros acceder a los recursos necesarios para financiar sus proyectos de modernización, y por la otra, las mismas tasas de interés y las prácticas de cobranza instrumentadas por los bancos han provocado que dicho sector sea uno de los más afectados por los problemas de cartera vencida.

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Paradójicamente, a pesar de la caída de la producción textil, las encuestas del INEGI reportan un pequeño incremento de 0.6% en el número de trabajadores empleados en el primer semestre de 1995, contra el mismo periodo de 1994. De ser cierto lo anterior, lejos de representar una noticia alentadora, el incremento del personal ocupado en esta industria, combinado con una caída del PIB sectorial de la magnitud ya expuesta líneas arriba, significaría inequívocamente un importante descenso de la productividad factorial del trabajo.

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En realidad, el único signo favorable en este castigado sector proviene de las empresas exportadoras, que continúan presentando un dinamismo importante en su facturación externa. De acuerdo con los informes del Banco de México, las exportaciones de géneros textiles alcanzaron en el primer semestre de 1995 un valor de $842 millones de dólares, con un incremento de 97.3% respecto del periodo comparativo de 1994. Un elemento de interés adicional es que, por primera vez en mucho tiempo, las exportaciones de confecciones elaboradas con base en fibras vegetales y sintéticas se han constituido en el principal producto de exportación, con 34.6% de las exportaciones sectoriales, gracias a un crecimiento combinado de 144.5%, que las llevó de $119.3 a $291.6 millones de dólares en el lapso estudiado, mientras que las exportaciones de fibras textiles acusaron un incremento porcentual de 56.5% al pasar de $167.8 a $262.6 millones de dólares, con lo que perdieron ocho puntos porcentuales en la facturación total, pasando de 39.3% a 31.2%.

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Las importaciones, a su vez, presentaron una fuerte caída de 39%, al bajar de $972.7 a $613.4 millones de dólares, aunque es importante mencionar que esta baja es muy inferior a la caída de la demanda interna que, según informes de la Cámara Nacional de la Industria Textil (Canaintex) y de la Cámara Nacional de la Industria del Vestido (CNIV), es de 50 a 60% en los diferentes segmentos de los mercados sectoriales.

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Con esto, el saldo superavitario de la industria textil, sin incluir a las maquiladoras, fue de $228.7 millones de dólares, que contrasta favorablemente con el déficit de $546 millones registrado en el mismo periodo de 1994, además de representar 26% del superávit comercial total.

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