Innovador a la vista

Ex investigador de la UNAM creó una empresa exitosa que revoluciona la industria óptica.
Feliciano Hernández

En esta costeña ciudad, haciéndole frente al mar, se levanta una torre de cinco pisos que bien puede hacer las veces de un faro para marinos y viajeros desorientados. Es la sede de Augen Ópticos, una joven empresa mexicana que ha logrado gran notoriedad en su sector gracias a un crecimiento espectacular de sus ingresos y a que ha revolucionado la manera de fabricar las lentes oftálmicas.

- Las ventas de Augen, de $15 millones de dólares anuales, crecen a un ritmo anual de entre 25 y 30%. Es decir, se han quintuplicado en un decenio. En volúmenes de producción los avances no son menos espectaculares. Los 100,000 pares de lentes que producía anualmente en 1989 son sólo una sexta parte del volumen logrado el año pasado. Aproximadamente 60% de los ingresos de la firma provienen de sus laboratorios de producción y servicio distribuidos en el país, mientras 40% procede de la fabricación de lentes y moldes.

- Ubicada a dos horas de autopista de la frontera con Estados Unidos, Augen es también una dinámica firma exportadora. A ese país se envían alrededor de 80% de los moldes de vidrio que otros emplearán para elaborar lentes y de los que en 1999 la compañía produjo 1.5 millones, señala Marco Antonio Machado Torres, director de mercadotecnia. “El resto de los moldes se abre mercado en Canadá, Brasil, Colombia, Venezuela, Australia y, posiblemente, España”. Su calidad, afirma, ya es reconocida mundialmente.

- Esperanza de vida
Cualquiera podría preguntarse cuánto puede durar esta cosecha de cifras alegres en la era de los lentes de contacto y las rápidas y seguras operaciones quirúrgicas que corrigen ciertos problemas en la visión. Bien, pues Augen (vocablo alemán que en español significa ojos) encontró desde hace cinco años una manera de enfrentar estas amenazas. Sus expertos desarrollaron otra forma de producir micas de aumento con una precisión y calidad muy superior a la tradicional.

- Después de años de investigación y experimentación, crearon un dispositivo electrónico para guiar, mediante un software diseñado por ellos, el corte de la mica que será convertida en lente. A diferencia del cortador tradicional, una esfera hecha con base en fierro y pequeños fragmentos de diamante que se desplaza sobre un riel, el nuevo utensilio se mueve sobre tres ejes o rieles, lo que permite ejecutar cortes más complejos y finos. El tiempo de corte se reduce a la mitad, y es posible adelgazar notablemente el espesor de las micas sin perder cualidades.

- Lo que se obtiene en estos lentes, añade, son curvas más precisas y superficies que corrigen ciertos efectos ópticos (como la distorsión del tamaño de los objetos que se ven desde la cara exterior en las lentes convencionales). Es el fin de los lentes también denominados de fondo de botella, augura Machado.

- De acuerdo con el ejecutivo, no hay una ganancia importante en términos de volumen, pero sí en cuanto a los márgenes que se obtienen con estos nuevos productos denominados premium, dado que su precio es cuatro veces mayor al de las lentes genéricas.

- Quizás la cualidad más relevante del nuevo equipo, al que denominan generador versátil y cuyo valor aproximado ronda los $70,000 dólares, es que puede ejecutar órdenes de trabajo a distancia, pues la información contenida en el pedido del cliente sirve de directriz para ejecutar el corte.

- Eso no sería posible si en Augen ignoraran las grandes posibilidades que brinda la intercomunicación virtual. Por medio de una intranet, los 19 laboratorios que tiene distribuidos en varias ciudades del país están comunicados con sus clientes, es decir, las tiendas de anteojos.

- La información de cada pedido hecho por los consumidores se envía digitalizada, por la intranet, hasta el laboratorio de la región correspondiente para la elaboración de las lentes. Con el nuevo equipo de Augen, las lentillas están listas en un par de horas, por lo que el paso siguiente es enviarlas por mensajería de regreso a la tienda. Al mismo tiempo, en las oficinas centrales de Ensenada se recibe toda la información que fluye entre las tiendas de productos ópticos y los laboratorios.

Pura neurona
Detrás de esta historia de contundentes resultados, iniciada en 1984, se encuentra el físico Marco Antonio Machado Gama, destacado ex académico e investigador de la Universidad Nacional Autónoma de México (UNAM), y padre de Machado Torres. Con maestría y doctorado en Inglaterra y estancias en distintos países, la vida de quien también fue miembro destacado del centro de investigación científica que la unam mantiene en Ensenada cambió después de su arribo a esta ciudad. “Me salí de la investigación cuando detecté que había una necesidad de fabricar lentes”, recuerda. - Dadas las circunstancias que rodean esa actividad, su decisión no debió ser tan difícil: el mercado estaba saturado de productos defectuosos. Además de apostar por la calidad, y por algo que él define como un compromiso con el país, Machado Gama se propuso desarrollar sus propios equipos y sistemas, inspirado en una estrategia de sustitución de importaciones, lo que redundaría en la creación de puestos de trabajo para los mexicanos. “Por cada lente que fabricamos aquí, se importa uno menos –señala–. El dinero se queda en México.”

- En realidad también tuvo que ver en esto el encarecimiento de los bienes importados como consecuencia de la devaluación del peso a partir de diciembre de 1994. “Con la devaluación salía caro importar de Estados Unidos –reconoce el director general–. Empezamos a desarrollar  nuestras propias máquinas y equipo de laboratorio”. Por el camino de la imitación siempre hubiesen ido detrás de los demás, sentencia.

- Machado se rodeó de científicos, principalmente físicos expertos en óptica e ingenieros en electrónica, en quienes depositó la tarea de diseñar y crear nuevos productos y procedimientos de trabajo, motivado por una premisa: “Cuando vendemos lentes o moldes al extranjero, también estamos vendiendo a nuestras universidades.”

- El caso es que los resultados obtenidos hasta ahora demuestran que la rentabilidad no está reñida con las buenas intenciones. Los ingenieros contratados por Augen le han dado, de hecho, ventajas competitivas en un sector poco profesionalizado. “No tenemos competencia. Son talleres pequeños los que ofrecen lentes en México.”

- Dada la carencia de una norma industrial para la fabricación y venta de lentes oftálmicos, el mercado mexicano “está inundado de productos de cuestionable calidad –agrega–, que incluso han sido desechados en Estados Unidos, Japón y China”. En cambio, Augen se rige por las normas de calidad imperantes en la Unión Americana, puntualiza Machado Torres.

- La reputación ganada en el sector confirman sus palabras. “La calidad de las lentes de Augen es muy buena, han crecido mucho y su fuerte es en el norte”, acepta Juan Bernardo Burgos, director de compras de productos ópticos en El Palacio de Hierro. Pero Augen no está solo. Enfrente tiene firmas de importancia bien conocidas por los consumidores, entre otras cosas porque además de producir, comercializan lentes. Entre ellas están los laboratorios Kauffman, Vertex (Ópticas Lux) y Devlyn. El propio Burgos se provee con el más fuerte competidor de Augen en México, Vision Center, firma que pertenece a la compañía francoestadounidense Essilor –que ya intentó, por cierto, comprar a Augen–.

- El factor decisivo que llevó a El Palacio de Hierro a inclinarse por Vision Center, a decir del encargado de compras, son las facilidades de este laboratorio para que la departamental pudiera ofrecer un servicio express en sus ópticas. En cinco de sus siete tiendas El Palacio de Hierro se compromete a entregar en una hora todos aquellos pedidos que no requieren graduaciones especiales, y que representan 80% de un total que supera 2,700 pares de lentes mensuales. Eso es posible gracias a que su proveedor tiene una reserva de 5,000 pares de las graduaciones más comunes, explica Burgos.

- Pero en los planes de los Machado no está basar en inventarios la rapidez de respuesta. “Nuestra tirada es llegar a desarrollar el proceso hasta integrar todas las etapas en una tecnología que cambiará toda la forma de hacer lentes –dice el fundador de la empresa–. En el laboratorio oftálmico del futuro, en una sola cita y en un solo lugar el paciente tendrá sus lentes a la mano, algo parecido a lo que ocurre con los laboratorios de fotografía”. La fase experimental está avanzada, por lo que en este año darán pasos “significativos”. Una de las cosas que tendrán que decidir es “si vamos a ampliar nuestra base o a vender esa tecnología a otras empresas”.

Mercado de ojos
También hay planes en otros campos. Uno de ellos es, precisamente, dar a conocer la compañía entre los consumidores, tarea a cargo de Machado Torres. Con estudios en física y finanzas realizados en Estados Unidos, este joven de 29 años implementa una estrategia de mercadotecnia dirigida a los mercados de Augen dentro y fuera de México. Mediante un paquete que incluye una microfibra para limpieza, líquido y estuche, la firma difunde lemas como “expertos en óptica” o el de la óptica que compra sus lentes. “Empezamos a integrar una fuerza nacional de promoción y mejoramos la presentación para facilitar la apreciación de la calidad con la que está hecho el producto”, explica. - ¿Y de qué está hecho el producto de Augen? En sus laboratorios se emplea la resina denominada cr39, que no es más que un plástico óptico o mica, pero con muchas cualidades, como una baja dispersión y ofrecer una visión homogénea. En esta compañía no emplean vidrio, un material en franca decadencia en esta industria, ni producen lentes de contacto –si bien hubo un intento en los inicios de la empresa por participar en este nicho–. El interés por especializarse en la producción de micas no fue gratuito. A decir de Machado Gama, su potencial está ahora en el policarbonato, un material que ayuda a disminuir significativamente las aberraciones ópticas de las lentes tradicionales y cuyo precio es cada vez más accesible.

- Las micas prácticamente han desplazado a las de vidrio. De acuerdo con Machado Torres, tienen la preferencia de 70% de los consumidores de anteojos en México –un mercado de siete millones de personas, si bien tendrían que usar lentes unos 40 millones, según cálculos de la compañía–.

- Entre las novedades de la firma están los lentes esféricos, que eliminan defectos de los tradicionales esféricos, así como los progresivos multifocales, que eliminan la necesidad de combinar dos lentes distintos en uno y permiten una visión continua.

- Diariamente, la compañía produce en su planta sede 2,000 de estos lentes bifocales y 8,000 simples. La meta es incrementar la producción a entre 40,000 y 50,000 piezas diarias, una vez que concluya la ampliación en curso de la planta. Por lo que toca a sus laboratorios, se ha fijado el objetivo de aumentar de 500 a 3,000 pares de lentes al día.

- Augen emplea a 400 personas, de las que 185 laboran en la planta y oficinas sede, y el resto en sus laboratorios. Entre los pendientes, no sólo para Augen, sino de todo el sector, según Machado Torres, está reducir el índice de desperdicio, que equivale a 15% de las piezas que se producen con CR39, es decir, a 1.5 millones de lentes.

- La compañía espera mejorar aún más sus números, debido a que los consumidores mexicanos han quedado desencantados con los lentes asiáticos de segunda, dice Víctor Arévalo, encargado del área de investigación y desarrollo, quien vaticina una recuperación para los productos nacionales. Pero el mercado más grande está en Estados Unidos, donde suman alrededor de 100 millones las personas que requieren anteojos, también según los cálculos de la firma.

- ¿Cómo reaccionar ante señales tan luminosas? Por lo que se refiere a Augen, prefiere reinvertir todas sus utilidades antes que recurrir a cualquier tipo de financiamiento, y garantizar que sus científicos sigan investigando. En esta empresa, una buena visión equivale a la sobreviviencia.

Ahora ve
Conductor atravesó la vitrina de una pizzería en París y mató a una niña
No te pierdas
×