Internet.&#34No es varita mágica&#34

Futurnet ya ha probado lo malo de las ventas en el ciberespacio. Y aún confía en la ventas en lín

Ni internet es “una varita mágica” ni el comercio electrónico es “tan bonito como lo pintan”; por lo menos estas son las consideraciones generadas a través de la experiencia de Futurnet, una comercializadora virtual jalisciense que ha probado ya las mieles y las hieles de las ventas en el ciberespacio, pero que le apuesta al crecimiento de los negocios electrónicos.

- Para aquellos que consideren montar una tienda virtual, Joaquín Ruiz Esparza Peón, director general de Futurnet, recomienda pensarlo dos veces,  en particular por la serie de retos que hay que sortear. Sin embargo, según este empresario tapatío quienes remonten los obstáculos obtendrán beneficios palpables.

- “Los problemas empiezan –dice Ruiz Esparza– cuando los proveedores sólo ofertan la construcción de tiendas virtuales pero se desligan de la operación, dejando a sus clientes sin el apoyo necesario para consolidar este negocio.” Añade que los bancos por su parte, plantean algunas dificultades para la operación de una tienda virtual. En primer término, para contar con una terminal que permita hacer el cargo en línea a una tarjeta de crédito, hay que pagar una fianza de $500,000 pesos, además de dar como garantía los títulos de bienes inmuebles por un valor superior a $2 millones de pesos.

- Otro factor crítico, que no alcanzan a cubrir los dueños de las tiendas electrónicas, es la promoción de las mismas, “una labor intensa y especializada, en la que radica la parte medular de los negocios en internet. Si la gente no sabe quién eres, dónde estás o cómo entrar a verte, no va a llegar nunca”, sentencia Ruiz Esparza.

- También se registran problemas cuando hay que resolver la entrega de algún pedido. Los constructores de tiendas, asegura el directivo de Futurnet, proporcionan sólo una lista de empresas de mensajería, dejando que sus clientes resuelvan los términos de colaboración para el envío de sus pedidos. Las consecuencias de experimentar en carne propia lo que ocurre en  los sinuosos caminos del comercio electrónico se traducen en desilusiones y reclamos.

Una asociación ganar-ganar
Tales razones dieron origen a Futurnet, una alternativa para productos de fabricantes y distribuidores nacionales, que deseen incursionar en el comercio electrónico sin sufrir los obstáculos y altos costos que representa operar una tienda virtual, además de verse libres de pago de comisiones y de la distribución de pedidos. “Simplemente, lo que hacemos es unirnos a nuestros proveedores para empezar a explorar juntos un mercado”, comenta Ruiz Esparza. - Futurnet opera desde marzo de 1999, ofreciendo en su catálogo 350 productos de 20 proveedores. Hoy en día, sus departamentos de juguetes, regalos, calzado, joyería, licores, tabacos, artesanía, cómputo, libros, música y lentes, agrupan a más de 1,400 productos de 56 proveedores.

- La operación de la comercializadora procura que la compra se haga en el menor número de pasos: una vez que el usuario entra al sitio de Futurnet y efectúa su pedido, se verifica que el proveedor cuente con las existencias solicitadas. En caso afirmativo, y antes de hacer el cargo a la tarjeta de crédito del cliente, se revisa en una terminal el saldo y que el plástico corresponda al comprador. Una vez que el banco confirma la transferencia electrónica, se envía al fabricante el pedido en firme, junto con la factura que expide Futurnet, la guía de embarque y, si es necesario, una carta dirigida a la aduana.

- Futurnet trabaja con Visa y BBV, mientras que las empresas de mensajería son DHL y Mexpost, a las cuales entrega la documentación y el producto solicitado en la venta electrónica. En todo caso se cuenta con el sistema de seguridad Secure Socket Layer (SSL), un certificado de pagos seguros en línea, que protege todos los datos del cliente, incluyendo los de su tarjeta crediticia. Los tiempos de entrega a los compradores tienen un plazo máximo de ocho días.

- Con este sistema de ventas la comercializadora virtual se convierte para los  proveedores en un cliente más, o en su departamento de comercio electrónico. Para ser proveedor de Futurnet, el único requisito es que el fabricante esté establecido en México y que tenga capacidad instalada de producción, aunque también se admiten a distribuidores que manejan mercancías de importación.

- Gracias a los ahorros efectuados por los fabricantes, la comercializadora obtiene mejores costos, que se traducen en precios más atractivos para los compradores, al igual que una distribuidora del mundo real.

- Las ventas de Futurnet en marzo de 1999 eran de $10,000 pesos, para diciembre de ese mismo año alcanzaron los $300,000 pesos. Sin embargo, el crecimiento es tomado con reserva. Ruiz Esparza señala: “Por ahora estamos saliendo casi tablas, pero este es un negocio a mediano plazo”.

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Crecimiento paulatino
Al considerar a Futurnet como uno más de sus canales de comercialización, sus proveedores no parecen mostrar mayor impaciencia con los resultados obtenidos. Así lo manifiesta Eva Luz Gómez, socia de Arena, taller de artesanías de papel maché que en seis meses de figurar en el catálogo de la tienda virtual había recibido sólo tres pedidos. “Son pocos, pero también Futurnet apenas está empezando”, justifica. - Sin haber levantado aún ninguna orden, Alvaro Favier, vicepresidente del Grupo Favier, consorcio que participa en la página de la comercializadora con el tequila Cava Santa, observa a Futurnet como una empresa cuyos frutos se darán a largo plazo. Por su parte y luego de admitir que al principio tenía sus reservas sobre el funcionamiento de la intermediaria virtual, Alejandro Pacheco, director general de GDL, una importadora de lentes finos, ahora juzga que “sí ha jalado”. El mejoramiento de la página, la “seriedad” de la gente que maneja la compañía, y, sobre todo, los pedidos que ha recibido a través de este medio han disipado sus dudas.

- Ruiz Esparza, sin embargo, es directo: “Para que funcione el comercio electrónico  hay que tener los canales cerrados y segmentar el mercado”. Así, se perfila un cambio de estrategia que implica atender a clientes que compren por volumen y generar una cartera de distribuidores internacionales e incluso, conseguir apoyo de inversionistas estadounidenses, pues en opinión de Ruiz Esparza: “Los negocios en internet son exponenciales, entre más apoyos tengamos, mayores resultados se tendrán”.

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