Investigador práctico

Luis Videgaray Caso

A los 22 años, Luis Videgaray ya estaba dentro del equipo de asesores del entonces secretario de Hacienda, Pedro Aspe, como parte de una generación de jóvenes obsesionados por la modernización económica del país. Participó en el grupo encargado de analizar la situación de los puertos y de prepararlos para su privatización. “Mi responsabilidad era menor, la de alguien que acaba de salir de la escuela –aclara–. Eran jornadas muy intensas y muy satisfactorias. La privatización funcionó mejor en los puertos que en otras áreas de infraestructura.”

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Después de tres años de trabajar en Hacienda, fue al Tecnológico de Massachussets a estudiar el doctorado en macroeconomía y finanzas. En ese momento, creía preferir la investigación sobre el trabajo más práctico. Al regresar a México, en 1998, se integró otra vez al equipo de Pedro Aspe, pero ahora en el sector privado, en Protego, banco de inversión que preside el ex secretario. Esta empresa se encarga de conectar a compañías con posibilidad de crecimiento, pero que necesitan recursos, con los capitalistas dispuestos a invertir en ellas para impulsar su desarrollo. Como subdirector,  primero, y a partir de 2000 como uno de los seis directores, supervisa el proceso para que una firma pueda obtener inyección de capital, desde la puesta en forma de sus finanzas hasta la redacción de los contratos.

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Por lo menos cada 15 días viaja en avión. Su destino principal es Nueva York, donde se concentra la mayor parte de los inversionistas interesados en México. Pero también visita varias ciudades del país y de Estados Unidos A pesar de lo absorbente del trabajo –las jornadas son de más de 10 horas diarias–, Luis procura que no se le convierta en obsesión. “Espero no tener ninguna, ni siquiera este empleo. Como pasión lo que más disfruto es ser papá. Mis hijos –de uno y tres años– son lo mejor que me ha pasado en la vida.” Desconectarse de su actividad laboral le ha funcionado para mantener una buena relación con su esposa e hijos, además de permitirle disfrutar otras pasiones: las lecturas de filosofía y últimamente sobre el desarrollo del cerebro en los niños.

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¿Qué espera que pase en cinco años? Dice que ya encontró una carrera, un oficio, ser banquero de inversión, especialmente en el área de fusiones y adquisiciones. Y en eso quiere profundizar.

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