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De nuevo, un presidente mexicano fue a Europa en la primera etapa de su gestión con el fin de que empresarios y gobiernos tomen en cuenta al país en sus planes de negocios. Antes fue Carlos Salinas y ahora Ernesto Zedillo quienes, a propósito del Foro Económico Mundial de Davos, Suiza, que reúne a 300 de las más importantes empresas del mundo, a 40 jefes de Estado y de gobierno y a la comunidad económica y financiera mundial, hacen uso de su investidura para respaldar la promoción de México en la cerrada competencia mundial por el capital.

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Precisamente, uno de los responsables de ese trabajo promocional es Jaime Alatorre, presidente del Consejo Mexicano de Inversión (CMI) —organismo mixto de los sectores financiero y gubernamental—, quien habla en entrevista con EXPANSIÓN sobre el factor México en el mercado mundial de capitales.

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¿Cuál es la importancia de atraer inversión extranjera en este momento?
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México, como parte del Tratado de Libre Comercio, sigue siendo un lugar interesante donde invertir. Los inversionistas que trajimos en 1995 vinieron porque México es estratégico en Norteamérica.

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Es el caso de una planta de Bayer, con una inversión de cerca de $150 millones de dólares. El mercado estadounidense será el principal a surtir con esta planta que, además, será el único centro de producción de Bayer para los diferentes mercados en el mundo. Volkswagen también decidió iniciar aquí su nuevo proyecto de fabricación del modelo -Concepto 1 —con el que tratarán de tomar parte en el mercado de América del Norte en el que prácticamente no tienen presencia—, después de que lo disputaran para sí las plantas de Brasil y Alemania.

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Las decisiones de las compañías extranjeras son en función de las ventajas de México en la región: producir con buenos costos. Los problemas que hemos tenido en el último año no han detenido los proyectos de inversión; tal vez en los primeros tres meses de 1995, en efecto, sufrieron un desfase, pero a partir de mayo han continuado.

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En la reunión del año pasado del presidente Zedillo y las 100 empresas extranjeras más importantes en México, se anunciaron proyectos del orden de $6,300 millones de dólares de empresas como Volkswagen, Ford, Bayer, Hoescht, Daewoo, Samsung y Mitsubishi. Algunos son proyectos nuevos, de expansión, y otros simplemente son de mantenimiento y modernización de las plantas existentes.

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Hay que diferenciar los nuevos proyectos de inversión de los de empresas ya establecidas, que invierten bajo dos formas: reinvierten sus utilidades en lugar de repatriarlas o bien solicitan recursos de su casa matriz. Sólo el primer caso se contabiliza como inversión extranjera adicional. El grueso de los $6,300 millones de dólares de que hablamos es inversión de empresas ya establecidas.

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Considero que 1996 será un año normal en cuanto a inversión extranjera, porque a los $6,300 millones de dólares hay que añadir los recursos totalmente frescos que se dirigirán a sectores por privatizarse, como ferrocarriles, petroquímica y energía eléctrica.

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El monto de inversión total en México para 1996 será de alrededor de 10% del PIB, entre $27,000 y $28,000 millones de dólares: las empresas extranjeras más grandes van a invertir alrededor de $6,300 millones, los 40 grupos mexicanos más grandes derramarán $6,200 millones de dólares, más la inversión pública que hará el gobierno, la que llegue al país con motivo de las nuevas privatizaciones y, finalmente, la inversión de las empresas medianas y pequeñas.

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Usted señala al TLC como una ventaja de México, pero la inversión extranjera se redujo en 1994, precisamente cuando entró en vigor el tratado. ¿Cómo se explica esto?
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Pasa lo mismo en todos lados. El último año de negociaciones de su acuerdo de libre comercio con Estados Unidos, fue en el que Canadá recibió más inversión extranjera. ¿Por qué? Porque muchas empresas se adelantaron a los eventos, anunciaron sus inversiones antes de que se diera el acuerdo. Al siguiente año bajó ligeramente, pero se estabilizó después.

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Además, en el caso de México, buena parte de la inversión en 1993 fue a la bolsa, y fue la que en 1994 disminuyó considerablemente. La inversión extranjera directa se ha mantenido en alrededor de $8,000 millones de dólares en los últimos tres años.

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¿Qué factores identifica como los más desfavorables para promover la inversión extranjera en el país?
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La volatilidad de los mercados en México sí ha sido un factor negativo, pero sobre todo para la inversión en cartera. La inversión directa ve al mercado muchos años adelante. Para el año 2006 —hizo mención el director de Bayer—, México tendrá la misma cantidad de habitantes menores de 19 años que Estados Unidos, siendo que la población actual de este país es dos veces y media más grande, pero con otra estructura demográfica. Llevándolo a la edad de consumo activo, cuando la gente puede estar ganando y gastando su propio ingreso, significa un mercado tremendo.

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Las grandes empresas extranjeras invierten para los próximos 20 y 30 años, y ahí no hemos perdido atractivo.

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¿Es decir que el TLC envía a los inversionistas extranjeros el mensaje de que México va estar en la misma línea en un plazo mayor a 10 años?
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Es uno de los mensajes importantes que da el tratado. Para el inversionista extranjero México es uno antes del tratado y otro después de éste.

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¿Se ha entendido eso, que México es otro después del tratado, en cuanto a lo político?
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Le estoy hablando de lo que significa el potencial del mercado mexicano.

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¿Proyecta México certidumbre ante las empresas que pueden venir?
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Obviamente 1995 fue un año sumamente inestable y, por lo tanto, las empresas que conocen México han seguido adelante, en tanto que las que no lo conocen se han reservado.

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De manera esquemática, ¿cómo promociona el consejo la inversión en el país?
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Identificamos a las empresas que tienen interés en México y las invitamos a que hagan contactos y consigan socios potenciales mexicanos, y les buscamos, cuando lo necesitan, fuentes de financiamiento; en resumen, las familiarizamos con la forma de hacer negocios en México. Después trabajamos como si fuéramos sus ejecutivos de cuenta, con la diferencia de que ésta es una institución sin afanes de lucro.

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¿Con arreglo a qué factores éstas grandes compañías deciden en qué país invertir?
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Al mercado y a los costos de producción. En los dos casos México tiene una posición muy sólida.

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En materia de regulación nuestro trabajo es leer en el mercado lo que las empresas encuentran. Cuando identificamos cuellos de botella en materia de regularización, llevamos la información a las autoridades de Comercio y de Hacienda, y sí se han hecho cambios en función de lo que hemos solicitado.

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¿Cuál es la tendencia que se observa en cuanto a los países donde se origina la inversión que viene a México?
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Las empresas estadounidenses las aumentarán 40% en 1996 respecto de 1995; las empresas europeas en 26%, y las asiáticas en 247%. Esto es así porque, por ejemplo, hay firmas coreanas que no habían tenido operaciones en México y que desde 1994 han arribado con una agresividad impresionante. Cuando las empresas asiáticas deciden invertir nunca vienen solas. En los últimos años, Nissan ha traído 27 empresas de autopartes a México, todas proveedoras suyas en Japón, que ahora están en Aguascalientes con planes de inversión para 1996 y 1997 de unos $50 millones de dólares.

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En total, el grupo de 100 empresas mencionado en 1996 va a invertir 53% más respecto del año anterior.

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¿Cabría esperar cambios en la política de promoción de la inversión?
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Estamos empezando en el camino adecuado cuando, como parte del ARE, se establece una exención fiscal, válida en 1996, que implica que todas las inversiones realizadas por encima de lo que se invirtió en los últimos 10 meses de 1995 podrán amortizarse en el mismo año. Empresas extranjeras establecidas en México, que tenían proyectos para 1997, los están adelantando para este año para hacer uso de la deducción. Éste es el tipo de mecanismos que debemos aumentar más en el futuro.

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