Jaloneos en bata blanca

Hay un nuevo actor en el campo de la medicina: las compañías de seguros. Según sus planes, en tre
Yolanda Ruiz

La esperanza de vida de la medicina privada se vislumbra más prolongada que nunca. No sólo eso: todo parece indicar que los servicios de salud, hasta ahora concentrados en manos de las instituciones de salud pública, entrarán en una etapa de acelerado crecimiento como negocio privado.

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Así lo perciben las compañías aseguradoras, muchas de las cuales han decidido incursionar en la prestación de servicios de salud. Una de ellas es Médica Integral gnp, empresa de reciente creación, filial de Grupo Nacional Provincial y especializada en planes integrales de salud. Por ahora opera tres clínicas (dos en el Distrito Federal y otra en Monterrey), pero la idea es llegar a 25 en tres años, con capacidad para recibir a 20,000 afiliados en cada una de ellas; la construcción y equipamiento de estos centros significará $25 millones de pesos en inversiones, que en GNP se dicen dispuestos a gastar. Médica Integral da atención a 26,000 clientes en todo el país y aspira a conseguir 300,000 de aquí al año 2002.

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Los enfoques centrales del nuevo concepto de medicina integral, a decir de José Francisco Torres, director general de GNP, son prevención, fomento de buenos hábitos de vida, cuidado del costo-beneficio y atención oportuna de los problemas de salud. Los planes basados en estas premisas tendrán un costo para los asegurados hasta 30% menor a los planes convencionales o de seguros de gastos médicos mayores, asegura Torres.

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Los cálculos hechos por la firma señalan un potencial de contratos para todo el sector de 1.5 millones de pacientes, y de 4.5 millones si se considera a los que no requerirán hospitalización. Uno de los pasos para las compañías que como GNP se interesan por la medicina privada es la conversión a Instituciones de Seguros Especializadas en Servicios de Salud (IESS): así lo harán una vez que la Cámara de Senadores apruebe las reformas a la Ley General de Instituciones y Sociedades Mutualistas de Seguros. La ventaja de este marco legal, según Torres, es que “da a los clientes la tranquilidad y la seguridad de que (las dedicadas a la medicina privada) son empresas para las que hay un organismo que las supervisa y regula y, por lo tanto, tienen la responsabilidad de garantizar el cumplimiento de sus obligaciones”.

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La encargada de ejercer esta vigilancia será la Comisión Nacional de Seguros y Finanzas (CNSF), y su función será evitar fraudes y corroborar que los interesados en invertir en salud tengan el respaldo financiero necesario. Malas experiencias, como las de Harvard Health, dirigida por Yamil H. Kouri, un empresario llegado de Puerto Rico que se instaló en México con la intención de buscar inversionistas para abrir su compañía administradora de servicios de salud, son un antecedente que invita a estar alerta; Kouri se alió con Carlos Peralta (presidente de Grupo Iusa) y Alejandro Betancourt, ex vicepresidente de Banamex. La empresa inició operaciones, pero abundaron las irregularidades; por esas fechas, Kouri enfrentó un juicio en Puerto Rico por desviación de fondos a una fundación puertorriqueña de lucha contra el sida, así como por lavado de dinero.

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Para evitar que se repitan casos similares, pero también para que no se sigan practicando intervenciones quirúrgicas innecesarias (como ocurre actualmente, se dice, en 30% de las operaciones) y abatir el alto índice de cesáreas en los hospitales privados (se habla de 70%), es que se refuerza la regulación. La Fundación Mexicana para la Salud (Funsalud) estima que las aseguradoras captarán en este nuevo mercado 21 millones de primas anuales. Hay quienes creen que las ISESS acabarán con los seguros de gastos mayores. Javier Bonilla, ex subsecretario de salud y ahora consultor, es rotundo: “Quebrarán en este rubro. En 20 años, estos seguros sólo existirán para gente muy rica.” Torres a su vez piensa que en el mercado hay sitio para todos: los isess harán accesible la salud privada a grupos de menos ingresos y los seguros de gastos médicos mayores se encargarán de la cobertura a afiliados en el extranjero y mexicanos con mayor poder adquisitivo.

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Por el momento, GNP es el único que se ha hecho de la infraestructura necesaria para dar cobertura a sus clientes. Seguros Monterrey Aetna, Comercial América, Signa y firmas extranjeras como Blue Cross y Blue Shield son los próximos en la lista para especializarse en el rubro de salud, dice Javier Bonilla.

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Estas aseguradoras, que desarrollan por primera vez la venta de servicios médicos prepagados y de pólizas orientadas a la prevención, competirán con los grandes hospitales que invierten importantes cantidades de dinero en tecnología de punta y médicos de primera. 29 de estas instituciones privadas, precisamente, han solicitado al Senado que no apruebe la reforma que convertirá a las aseguradoras en controladoras de la salud privada. El hospital ABC, la Asociación Mexicana de Hospitales, el Sanatorio Durango y el Hospital Español entre otros, suscriben que “el proyecto de reforma otorga a las compañías de seguros la facultad exclusiva de comercializar a futuro servicios de salud, situación que provocaría una triangulación innecesaria de servicios y un aumento en sus costos. Además, las instituciones privadas tendrían que cancelar y, en algunos casos, cerrar operaciones, con las inherentes repercusiones sociales”.

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Un gigante muy sano
Grupo Ángeles, presidido por Olegario Vázquez Raña, tiene la división de salud más importante de México. Cuenta con ocho establecimientos hospitalarios y una clínica, distribuidos en el Distrito Federal y algunas entidades de la república. Sus últimas inversiones han sido en la construcción del hospital Ángeles de Las Lomas, un capricho de $120 millones de dólares en la Ciudad de México, que se ha convertido en la insignia del grupo, además del pago de $19 millones por la mayoría accionaria del Hospital del Carmen, en Guadalajara, en el que gastarán $60 millones en su remodelación. La aspiración de este empresario sigue creciendo; sostiene pláticas con miras a comprar otros dos nosocomios en la capital del país y construir uno en Veracruz. Vázquez Raña asegura que aumentará su volumen de operaciones en 50% en los próximos tres años. Por ahora, su infraestructura la conforman 1,250 camas –500% más que en 1996– y 5,200 médicos. El director de los hospitales del grupo e hijo de Vázquez Raña, Olegario Vázquez Aldir, dice que el Ángeles de las Lomas “fue un proyecto ambicioso, que tiene una recuperación a largo plazo. Era prioritario construir el mejor hospital, el estandarte del grupo en calidad, con un proyecto arquitectónico hospitalario y concepto de servicios de salud”.

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Grupo Ángeles ha basado su estrategia de negocio tanto en la compra de establecimientos ya existentes como en la construcción de nuevos. Vázquez Raña inició su incursión en el negocio de la salud con la compra en 1986 de Humana Corporation, un hospital con dos años de existencia y de capital estadounidense (actual Ángeles de El Pedregal). El objetivo es retener a los pacientes que viajan al extranjero para recibir atención y, en esa medida, convertirse en el primer sistema de salud privada en México. Vázquez Aldir enfatiza: “Tenemos el tamaño suficiente como para ser pioneros en la creación de un sistema de salud que le dé una respuesta al paciente. La única parte en la que no vamos a participar es en el financiamiento, pues habría conflicto de intereses. Para eso hay aseguradoras profesionales en México.” Para este año esperan que el grupo obtenga ingresos por $3,970 millones de pesos; su incorporación a la Bolsa Mexicana de Valores (BMV) podría estar cerca.

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No son sólo empresarios los que se alistan para liderar grupos de salud. El hospital ABC (The American British Cowdray Medical Center), una institución de asistencia privada (iap), definido como un centro sin ánimo de lucro, con 113 años de existencia e ingresos brutos por $604 millones pesos en (1998), también hace planes. Su capacidad de atención es de 14,800 pacientes, un indicador que va en crecimiento, a la vez que el de deuda disminuye de manera significativa, en 29.2% el año pasado. Luis Felipe Torres, director general del abc, también conocido como Hospital Inglés, revela que mantener este nosocomio cuesta $700 millones de pesos al año, un monto superior a sus ingresos. Uno de los objetivos de su creación fue asistir a los ciudadanos británicos radicados en México, de ahí que la beneficencia sea consustancial a su funcionamiento. Actualmente esa labor la dirigen a familias de escasos recursos, sin ningún seguro médico y que viven en las cercanías del hospital.

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Torres dice que su apuesta es la especialización, por lo que abrirán una unidad con este carácter en Santa Fe (al poniente de la Ciudad de México). No son los únicos. Grupo Ángeles diseña también un plan para la construcción de clínicas especializadas, en tanto que Médica Sur, que abrió la primera clínica de cirugía láser en el país, cuenta con un centro oncológico dedicado exclusivamente a la atención del cáncer.

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La medicina, a la Bolsa
Con 17 años de historia y cuatro en la BMV, Médica Sur es un baluarte en el campo de la salud privada. Erigido en un área de 45,000 metros cuadrados, cuenta con dos torres de servicios médicos: una de hospitalización, con seis pisos, y otra de consultorios, con nueve.

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Pero también padece dolores de cabeza; en los últimos años las deudas han obstaculizado el desarrollo de su infraestructura hospitalaria, pero los esfuerzos para su reducción están dando resultados. Su situación ha mejorado mucho, dice Pablo Ruiz, analista de Grupo Financiero Bancomer. Sus adeudos ascienden a $38 millones de pesos, explica, lo que representa 6.6% de su capital, que asciende a $574 millones. Entre sus planes está la construcción de una torre de investigación con auditorio para programas académicos y un hotel para familiares de los pacientes y público en general. Por ahora, además de su clínica con equipo láser, compraron 35.9% de los laboratorios Corporativo MSB.

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Su alianza con Pulsar, de Monterrey, significó contar no sólo con más capital, sino también con el respaldo de Seguros Comercial América, otro brazo de los negocios del empresario Alfonso Romo, que opera en el ramo de la salud. Este hecho ha levantado críticas de dueños de hospitales. Olegario Vázquez Aldir dice que esa combinación de servicios médicos y seguros en un mismo grupo empresarial puede generar un “conflicto de interés”, mientras que Bonilla opina que “en un sistema de libre mercado, no tiene sentido esta falta de ética; sólo (lo tiene) cuando se ejerce monopolio, pero no es el caso”, defiende. Romo pagó $17.7 millones de dólares por 49% de Controladora Médica Sur (CMS) a finales de 1997; de eso, $10 millones se utilizaron para reducir deudas y el resto se destinó a proyectos de expansión.

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Se dice, sin embargo, que Romo no está muy contento con la operación. Algunos diarios señalan que el empresario quiere desinvertir su capital porque no se han cumplido las expectativas de crecimiento de CMS. Se queja de la falta de visión para los negocios de los médicos que comparten 51% de la compañía. De ser así, es probable que sea Grupo Carso, hoy liderado por Carlos Slim Domit, quien tome el lugar del grupo regiomontano. De hecho, Carso tiene ya una participación de 1.2% en CMS. Grupo Financiero Inbursa, que forma parte de Carso, ha acumulado cierta experiencia en el sector desde que adquirió, en septiembre de 1998, Grupo Médicos, en el cual administra servicios privados.

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Misael Uribe, presidente del consejo de Médica Sur, no hace referencia directa a estas informaciones e insiste en que este hospital “mantiene una excelente alianza con Grupo Pulsar, y su líder, Alfonso Romo, ha identificado los servicios de salud con una gran visión del potencial de crecimiento en el futuro”. En cuanto a las finanzas, Ruiz afirma que lo que caracteriza a Médica Sur es la volatilidad, con márgenes operativos que han oscilado de 7.9% en 1995 a 16% obtenido el año antepasado. “Son negocios que juegan en el largo plazo y a la reversión de cuotas”, dice el analista.

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Sistema mixto
Es precisamente la subrogación de cuotas uno de los temas polémicos en los círculos políticos y de salud. Sus defensores lo ven como la panacea para el sector privado, mientras que sus detractores se ponen las manos en la cabeza. Vázquez Aldir, de Grupo Ángeles, tacha de hipócrita la propuesta. “¡Qué bueno que el imss (Instituto Mexicano del Seguro Social) no le ha dado participación al sector privado! No estamos preparados. Es muy fácil hablar y decir que debería privatizarse la salud pública. Existen algunos hospitales privados, pero aún así, sólo podríamos atender a 8 o 10% de la población. Cuando se habla de reversión de cuotas, hay que hacerlo responsablemente.” Él tiene una propuesta: “Si el seguro tiene déficit de camas en una región, que le diga a un inversionista privado: construye el hospital, yo pongo a los derechohabientes, te subrogo y te envío a los pacientes para que los atiendas en las condiciones pactadas. Es decir, que el sector público vaya reduciendo gradualmente su inversión en infraestructura y ese espacio lo atienda el sector privado”, termina.

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Torres, del ABC, matiza su postura. “Lo que están pensando (las autoridades de la seguridad social) es ampliar en ciertas áreas ese recurso de subrogación para llevar servicios a un número mayor de población. Si tratáramos hoy de subrogar todos los servicios del Seguro Social, la infraestructura de los hospitales privados no alcanzaría para atender a todos los pacientes. Es un cambio gradual, para dar tiempo al sector privado a adaptarse. Lo ideal es que (el sistema público y privado) se complementen”, explica. De todas formas, la reversión de cuotas todavía está lejana.

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Mientras llega, los pacientes con dinero y asegurados seguirán llegando a estos hospitales que semejan hoteles de lujo. Al lado de las áreas de salud están agencias de viajes, tiendas de regalos, capillas y restaurantes. Claro, a precios que no todos pueden pagar, aunque ello no impide que este negocio se perfile como uno de los más atractivos para el arranque del nuevo siglo.

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