Juan Ramón de la Fuente, Secretario de

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María Rosas

Mezcla de académico y científico, con una apariencia en nada parecida a la de un político mexicano, el secretario de Salud reconoce la trascendencia de los cambios que requieren los servicios públicos y privados de salud en México y explica los alcances que, a su juicio, deberá tener la reforma de la seguridad social.

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Dentro de la actual política social, ¿qué papel tiene el sistema de salud?
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La salud es uno de los ejes fundamentales de la política social del presidente Ernesto Zedillo. Esto ha ido tomando cuerpo y teniendo expresiones concretas, como la -descentralización de los servicios. Con esta medida habrá de fortalecerse, de manera muy importante, este nuevo federalismo al que se nos ha convocado y que es una de las vertientes más importantes de la reforma del Estado. Esto significa que se les otorgará a los estados una mayor autonomía para operar sus propios servicios de salud y transferirles recursos de la federación para cubrir a la población, incluyendo a la que no es derechohabiente.

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En diversos foros usted ha señalado los rezagos del sistema de salud. ¿Qué es lo que hay que reformar dentro de la estructura de la seguridad social?
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La capacidad de los servicios para atender de manera ágil y eficiente esos rezagos que se presentan en el territorio nacional de manera muy desigual. Si revisamos los indicadores de salud de un estado como Chiapas y los comparamos con los de Nuevo León, vamos a encontrar dos perfiles epidemiológicos muy distintos. Por eso es necesario conformar sistemas estatales de salud diseñados para resolver de mejor forma los problemas que le son propios a cada estado y que tienen que ver con las condiciones de vida de sus localidades. En el caso de Chiapas, son poblaciones dispersas, pequeñas, en donde las enfermedades propias de la pobreza predominan.

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Es erróneo pensar que con un plan único de salud que opere centralmente acabarían los rezagos. Pero no hay que olvidar que si bien en materia de salud hay realidades diversas, también hay elementos comunes y debe preservarse una política nacional que oriente las grandes líneas a seguir en lo relacionado con la salud pública.

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La medicina privada en México es muy cara; hay incluso familias que llegan a descapitalizarse por gastos médicos imprevistos. ¿Cómo abatir los altos costos de la medicina en el país?
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El sistema de salud pública en México es uno de los más baratos del mundo. Realmente se logra hacer mucho con los presupuestos y recursos de los que se dispone. Para tener un marco comparativo: en Estados Unidos se destina más de 14% del PIB a salud, cifra que representa más del doble de su presupuesto militar. Aún así, hay aproximadamente 30 millones de estadounidenses sin acceso regular a los servicios de salud. El estadounidense es un sistema muy bien dotado en recursos económicos, pero muy mal organizado en términos de suficiencia. El modelo inglés destina en promedio 8% de su PIB y tiene cobertura universal. De acuerdo a los últimos cálculos, nosotros estamos destinando —entre sector público y privado— cerca de 5% del PIB a la salud: y poco más de 2% de ese 5% proviene del sector privado.

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Sin embargo, hay que enfrentar una gran asimetría. Ese porcentaje privado sirve para atender a menos de 10% de la población. Esto nos habla de un sistema caro e ineficiente. Nosotros queremos que la medicina privada se sume a las reformas al sistema de salud y, desde su campo de acción, contribuya a mejorar la salud del país en general. Creo que parte del problema es que la medicina privada se ha manejado en un esquema curativo, en una especie de esquema de pago por evento. Es decir, si yo me enfermo y tengo recursos voy al médico. Pero no hay en el ámbito de la medicina privada una cultura de la prevención. No hay un énfasis en la promoción de la salud como en otros países, en donde el médico privado no se encarga solamente de curar enfermos sino que asume la responsabilidad de mantenerlos sanos. Sólo una política así, preventiva, podría abatir los costos de la medicina privada.

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¿Cuál va a ser entonces el papel del Estado en esta nueva actitud frente a la seguridad social?
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Con la reforma al sistema de salud y una vez concluida la descentralización, vamos a redefinir el papel de la Secretaría de Salud fortaleciendo el rol del Estado en esta materia. Vamos a estimular el mercado privado de la medicina en México. Vamos a abatir sus costos porque nos preocupa el hecho de que en las zonas urbanas, las de mayor afluencia a los servicios de salud, los costos de la medicina se hayan disparado desorbitadamente. No existe un mecanismo que acote hoy esos costos que representan para muchas familias lo que nosotros denominamos gastos catastróficos. Esto significa que alguien, aún de posición razonablemente cómoda desde el punto de vista económico, tiene un familiar que llega a la medicina privada y requiere cuidados intensivos durante varias semanas o necesita medicinas muy costosas. Este hecho representa en el ingreso familiar un gasto catastrófico. La familia pierde todo, venden autos, casa, contraen deudas. Necesitamos establecer mecanismos que acoten esos costos en beneficio de los pacientes, ya que están muy por encima del precio real de los servicios médicos.

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¿Hay suficientes recursos para todas estas transformaciones?
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Ni en México ni en ningún otro país hay recursos suficientes para atender las necesidades del sistema de salud. Lo que necesitamos es aprovechar los incrementos que se han venido dando en los presupuestos y hacer un esfuerzo por emplearlos de la manera más racional y eficiente que sea posible. El presupuesto federal, de $7,623 millones de pesos en 1995, creció a $9,600 millones para 1996. El aumento refuerza la disposición del gobierno a seguir avanzando en materia de salud.

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Hay insuficiencia de recursos pero también hay mucha ineficiencia en su asignación. Aquí la descentralización va a jugar un papel clave que nos va a permitir ser más eficientes con el gasto. Si la reforma llega hasta sus últimas consecuencias, vamos a poder contar con mayores recursos y los usaremos de manera más inteligente, lo cual por razones obvias se traducirá en mejores servicios.

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¿Qué implica para los servidores públicos del sector el hecho de que el usuario en México no sea exigente?
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La prueba de fuego está en la calidad, la oportunidad y la eficiencia con la que se ofrezca el servicio cuando éste sea requerido; y en este sentido la sociedad mexicana es cada vez más exigente: será el termómetro para conocer si la reforma se traduce en un mejor servicio a un costo accesible. Aquí pensamos que el principio de equidad en materia de salud es muy claro: quien tiene debe pagar, quien no tiene no debe pagar. Quienes pagan deben desembolsar lo que es razonable y para eso es necesario que haya un acotamiento de los costos en el mercado de la medicina privada, de manera que también le permita crecer. Hay que encontrar un punto de equilibrio y llegar a una medicina privada que permita, a la gente que recurre a ella, vivir en términos justos y decorosos. También queremos que la base social que pueda acceder a sus servicios sea mayor.

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Usted se ha caracterizado por sus constantes visitas al interior del país. ¿Esto es una manera propia de trabajar o es una forma consulta sobre las reformas y la descentralización?
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Ambas cosas. En 1995 realicé casi 60 giras y ello me permitió conocer la diversidad de las realidades en materia de salud. También me han permitido recoger planteamientos y puntos de vista de médicos, enfermeras, trabajadores de la salud y usuarios. Gracias a mis giras se ha integrado una gestoría social que nos ha permitido llegar a comunidades a las que tradicionalmente no habíamos podido llegar. Las giras de trabajo han servido para fortalecer la base social sobre la que estamos trabajando las reformas al sistema de salud.

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¿Qué papel juegan los empresarios, incluso los proveedores de materiales, en las transformaciones al sistema de salud?
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Hasta ahora juegan un papel muy importante para nosotros. Sería conveniente involucrarlos de manera más comprometida. Hay un grupo de empresarios que ha visto con mucho interés la reforma al sistema nacional de salud y que se ha congregado en torno a la Fundación Mexicana para la Salud. Desde ahí han auspiciado estudios y documentos de gran valor.

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Pero, por otra parte, y si queremos ampliar el mercado de la medicina privada, los empresarios deben participar en forma mucho más activa. La posibilidad de contar con la reversión de cuotas en la nueva organización del Instituto Mexicano del Seguro Social representa una gran oportunidad. La economía de la salud en el ámbito de la medicina privada se ha convertido en un factor de creciente interés para los empresarios de muchos países del mundo. Pueden ver en ella formas novedosas de organización de los servicios de salud privados en sus propias empresas e instrumentar mecanismos que permitan preservar la salud de sus empleados y tener un mayor rendimiento. Creo que estas fórmulas tendrán que irse promoviendo para que el sector empresarial mexicano las haga suyas y así contribuya a mejorar las condiciones generales de salud de los mexicanos.

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Hay que buscar mayores niveles de productividad en las empresas y también hay que instrumentar fórmulas innovadoras dentro de la medicina privada, que francamente nos hacen mucha falta.

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La Secretaría de Salud ha dado importancia capital a las cuestiones relacionadas con la planificación familiar...
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A mi juicio, este es uno de los problemas centrales de la política social y uno de los asuntos que debemos abordar con la mayor seriedad y responsabilidad posibles. Buena parte de los problemas del país se debe a que ha habido un desequilibrio entre el ritmo y el grado de crecimiento que ha tenido la población y las posibilidades reales del gobierno y de la sociedad misma de generar los servicios que esa población creciente va demandando. El crecimiento poblacional nos ha ido rebasando y a pesar de las grandes inversiones en escuelas, hospitales, carreteras, vivienda, vamos siempre a la zaga.

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Sin duda, el mejor instrumento de la planificación es la educación. Nosotros hemos podido constatar que hay una relación directa entre el nivel de educación de la madre y el número de hijos y es a los niveles más bajos de educación o analfabetismo a donde queremos reorientar nuestros programas. La filosofía del Estado en materia de planificación es que tiene la obligación -indeclinable de informar a todas las mujeres y a todas las parejas sobre las opciones para poder planificar la familia.

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¿Qué importancia tiene para México la vicepresidencia de la Organización Mundial de la Salud?
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Es un reconocimiento importante que nos obliga a tener un cumplimiento más puntual en México de las políticas dictadas por la OMS, que hemos venido analizando e instrumentando con sumo cuidado. Es, asimismo, un reconocimiento al esfuerzo que ha hecho el gobierno mexicano al impulsar de manera decidida una reforma global al sistema de salud y de seguridad social, algo que en muchos países está en marcha.

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