Jubileo 2000. Rezar y contar

Roma y el Vaticano tiran la casa por la ventana... ¿les cuadrarán las cuentas?
Jorge Gutiérrez Chávez

Aunque la finalidad del Jubileo del 2000 es religiosa, muchos fieles consideran que detrás de esta celebración se mueve un multimillonario negocio, que desvirtúa las intenciones originales.

- El Vaticano ha abierto 45 sitos de internet para difundir detalles de la celebración, con un claro público objetivo: los 30 millones de personas que, según las previsiones del Comité jubilar, visitarán Italia durante este Año Santo. En 1999, el municipio de Roma estimaba que la derrama de dinero de los visitantes compensaría el esfuerzo financiero realizado, pero a dos meses de iniciado el Jubileo su previsión no parece correcta, visto que entre diciembre y enero, según los funcionarios de turismo, la afluencia disminuyó 15%. La Agencia para el Jubileo no pierde el optimismo, y espera cinco millones de visitantes, tan sólo en la primavera.

- El Vaticano elaboró 15 millones de “credenciales del peregrino” que se venden a $6 dólares, con derecho a una entrada, y a $30 dólares, para los que deseen transporte y un seguro de vida. El paquete incluye una pequeña mochila, con la información jubilar (fechas especiales, mapas, lugares de interés turístico y religioso) y una silla desmontable.

- El turista jubilar es una persona de entre 20 y 60 años, de nivel económico medio-bajo que, en las 48 horas promedio que estará en Roma, planea visitar la Basílica de San Pedro, para atravesar la Puerta Santa y ganarse las anheladas indulgencias plenarias. Para auxiliarlo, el Vaticano ha reclutado una gran masa de voluntarios, en su mayoría jóvenes.

- El presupuesto inicial para la imponente obra de remodelación de la Ciudad Eterna, aprobado para el Jubileo, fue de más o menos $400 millones de dólares, los cuales no han bastado.

- El gasto, según la alcaldía romana, será recuperado con la recaudación de impuestos y el cobro de algunos servicios, como el cobro de estacionamientos, alojamientos, baños públicos. Aunque no se recupere toda la inversión, Roma verá incrementado el flujo de visitantes en años próximos, gracias a la difusión de su imagen.

- Por el gran número de sus potenciales consumidores, las empresas nacionales y extranjeras son las más interesadas en el éxito del Jubileo del 2000. Italia está inundada de productos jubilares. El turista puede degustar el “vino de los Papas Jubileo 2000”, la “pizza santa”, la “pasta jubilar” o “el café del Jubileo”; o bien adquirir recuerdos eclesiásticos y objetos profanos con tintes religiosos.

- El Vaticano puede respirar con tranquilidad en materia económica. La venta de los derechos televisivos y del disco con el Himno del Jubileo –interpretado por Andrea Bocelli–, y el cobro de otras concesiones, casi le aseguran que recuperará los gastos.

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