La fiebre del oeste (canadiense)

Alberta y Saskatchewan, dos provincias olvidadas, desplazaron a Ontario como motor de crecimiento de

Conocidas en Canadá como las regiones desencantadas, las provincias -occidentales de Alberta y Saskatchewan están gozando en este momento de una -etapa de felicidad. Ambas han celebrado con festividades extravagantes el -centenario de su fundación el 1 de septiembre. Tanto mejor, las dos provincias, -junto con su vecina British Columbia, están en un momento de auge gracias a los -precios en alza del petróleo y de otros bienes transables. Cada vez se oyen -menos las antiguas quejas de que Ottawa las ignora o les da menos de lo que se -merecen. Hasta los adustos habitantes de Saskatchewan están esbozando una -sonrisa.

- Es imposible ignorar los indicios de las buenas épocas. Se están -repavimentando y ampliando grandes extensiones de carreteras. En el centro de -las ciudades se están erigiendo departamentos elegantes, centros comerciales y -edificios de oficinas, en tanto que están surgiendo nuevas fábricas en las -afueras. Hay carteles de ‘Se necesita ayudante’ por todas partes.

- La buena suerte de las provincias del oeste implica que han desplazado a -Ontario como el motor de crecimiento de Canadá. El Conference Board estima que -Alberta tendrá este año un crecimiento estelar de 4.2%, igual que en 2004. -Saskatchewan, cuya economía creció 3.5% el año pasado, puede esperar 2.7% de -crecimiento para este año, 2.3% más que Ontario. British Columbia, en la -cumbre de su golpe de suerte (ante los precios elevados del carbón y el -petróleo), está también logrando ganancias derivadas de la exportación de -madera, a pesar de una diferencia con su principal comprador, Estados Unidos. Se -estima que su crecimiento será de 3%, después del impulso del año pasado de -4.2%.

- Cuando hace un siglo Alberta y Saskatchewan fueron labradas en los vastos -territorios del noroeste canadiense, tenían economías similares, basadas en la -agricultura y la ganadería. Pero después de la Depresión de los 30, cuando se -colapsaron los precios agrícolas y muchos granjeros quedaron en bancarrota, las -dos provincias tomaron rumbos diferentes. Mientras que Alberta decidió reformar -su sistema capitalista, Saskatchewan optó por reemplazarlo por el socialismo, -creando grandes programas de bienestar social, cooperativas y empresas -estatales.

- Hoy, la economía y la población de Alberta superan por mucho a las de -Saskatchewan. Peter Lougheed, ex mandatario de Alberta, insiste en que esto se -debe a “la abundancia de empuje empresarial” de su provincia. Los -escépticos (es decir, los habitantes de Saskatchewan) lo atribuyen a la suerte -de contar con más petróleo.

- La disciplina fiscal de Alberta también parece estar rindiendo sus frutos. -En épocas de menos abundancia, una dé-cada atrás, la provincia recortó sus -gastos de gobierno en 20% y redujo drásticamente las tasas de impuestos -personales y corporativos, actualmente los más bajos del país. Esto atrajo a -muchos inversionistas: la ciudad de mayor población de la provincia, Calgary, -hoy ocupa el segundo lugar en el país como sede de corporativos de grandes -compañías, después de Toronto.

- La fuerte inversión y los precios de los bienes comercializables en alza han -fomentado la recaudación de impuestos, lo cual permite al gobierno de Alberta -acumular grandes excedentes, a pesar de las tasas de impuestos bajas. El -gobierno finalizó el año pasado con una recaudación de 3.8 mdd y, a comienzos -de este año, terminó de pagar su deuda, convirtiéndose en la única provincia -de Canadá libre de préstamos.

- Hace cuatro años, el éxito de Alberta llevó al gobierno liberal de British -Columbia a seguir un esquema similar de recorte de impuestos y privatizaciones -que, ellos sostienen, fue la base para el actual boom de esta provincia. Ahora -la administración del izquierdista Nuevo Partido Democrático (NDP por sus -siglas en inglés) de Saskatchewan se ve presionada a seguir este ejemplo. Las -empresas instaladas allí quieren recortes en los impuestos sobre inversiones de -capital y propiedades y también la venta de las empresas pertenecientes al -sector público.

- El NDP ya había recortado los impuestos a los ingresos personales y -corporativos, y recientemente lanzó una revisión impositiva. Pero no mostró -ningún interés por que el gobierno se alejara de áreas como las de -telecomunicaciones. Hace apenas dos años, cuando la elección provincial tuvo -como eje principal el tema de la privatización, el NDP ganó con un margen muy -estrecho. Roy Romanow, ex gobernador por el NDP, dice que la intervención -provincial en los negocios ha sido en términos generales “sumamente exitosa”.

- La mayoría de los pobladores de Saskatchewan “no quieren seguir la -filosofía de Alberta de que los más fuertes y más adaptados son los que más -reciben”. Pero el debate parece estar lejos de agotarse cuando el NDP pudo -retener el poder por una sola banca.

- Mientras tanto, los habitantes de Alberta debaten un problema diferente: -cómo organizar sus vidas siendo el Kuwait de América del Norte. Además de los -yacimientos petrolíferos convencionales, su provincia tiene inmensas -extensiones de arenas oleíferas cuya explotación se ha hecho accesible gracias -al alza marcada de los precios de la energía.

- Si se suman las arenas oleíferas al resto de las reservas de Alberta, ésta -queda en segundo lugar en el mundo en reservas, sólo detrás de Arabia Saudita. -Hay aproximadamente 80,000 millones de dólares canadienses (69,000 mdd) para -proyectos de explotación que ya se están llevando a cabo o que se planea -comenzar.

- Nadar en abundancia
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La agitación de Alberta ante semejante riqueza es tal que no saben en qué -gastar su dinero. Se han incrementado los presupuestos para las escuelas, -hospitales y carreteras.

- Los habitantes de Alberta parecen estar conformes con las tasas de impuestos -que pagan, y no están reclamando mayores recortes. El fondo de contingencia de -la provincia para ‘los días malos’ está atiborrado con 12,000 millones de -dólares canadienses (10,233 mdd).

- Lo que más temen los albertanos es la posibilidad de que el gobierno federal -quisiera apropiarse de su excedente de efectivo. Ya lo hizo una vez, en 1980, -imponiendo una serie de controles de precios e impuestos que amortiguaban los -altos precios del petróleo para Canadá, al tiempo que despojaban a Alberta de -ingresos estimados en aproximadamente 60,000 millones de dólares canadienses -(51,168 mdd). Cada vez más, los canadienses que están padeciendo los precios -elevados de la energía están pidiendo compartir la bonanza de Alberta.

- Mike Percy, rector de la escuela de negocios de la Universidad de Alberta, -cree que no hay nada que temer: “Ningún gobierno federal cometería dos veces -el mismo error porque las consecuencias serían desastrosas para Canadá en su -conjunto”.

- Sin embargo, hay una elección federal en puerta, y los precios de la -energía sin duda se convertirán en un asunto de debate. Lo mismo podría -suceder con el tesoro de Alberta.

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