La fiesta se acabó

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Alan Stoga

Ya han aparecido los primeros signos de que tal vez haya llegado a su punto -culminante la crisis de los mercados internacionales de capital. La reciente -oferta pública inicial por varios miles de millones de dólares para Conoco; la -exitosa venta de títulos del gobierno argentino; la venta de notas garantizadas -hecha por Pemex; así como otras operaciones en el mercado de capitales, no -habrían atraído a los inversionistas hace apenas unas cuantas semanas. En -septiembre y octubre, cuando la agitación del mercado se encontraba en sus -peores momentos, los temores de los inversionistas superaban con creces su -avidez, y el único refugio seguro parecía ser el mercado de bonos -gubernamentales de Estados Unidos.

- Con todo, y no obstante que inevitablemente todas las crisis llegan a su fin, -la situación menos probable es el retorno a los días en que los inversionistas -internacionales resueltos parecían estar dispuestos a comprar casi cualquier -acción o título de mercado emergente; en parte para diversificar sus -inversiones y en parte para buscar mayores rendimientos que los que podían -hallar en casa. Muchas compañías mexicanas, al igual que otras -latinoamericanas, tuvieron la buena suerte, o la previsión suficiente, de -obtener enormes cantidades de capital durante los años en que los -inversionistas de los países industrializados eran más receptivos a las -historias atractivas de algunos países y compañías. Es poco probable que ese -momento vuelva a presentarse en el futuro previsible.

- Hay varios motivos para suponer esto. Los inversionistas descubrieron no -sólo que existe una alta correlación entre los mercados de valores de México -y Estados Unidos, sino que la existente entre mercados emergentes –Indonesia, -Rusia, Brasil, México, etcétera–, es igualmente alta. Así lo que les -pareció ser una diversificación no resultó tal: el colapso del sistema -bancario japonés y la falta de pago de los bonos rusos se tradujeron con el -tiempo en una fuerte presión sobre Brasil y provocaron la devaluación del -peso.

- Los inversionistas también han aprendido que el riesgo de las inversiones en -mercados emergentes es mayor que el que habían previsto. La volatilidad de la -política y la economía en los países con mercados emergentes ha aumentado, no -obstante la auténtica transición hacia programas y estructuras políticas y -económicas más pluralistas y de libre mercado que ha ocurrido en casi todas -partes. Naturalmente, dado que tales transiciones son de índole volátil –porque -todas ellas tienen que ver con la redistribución del poder– resultan -intrínsecamente riesgosas. Sin embargo, tal parece que muchos inversionistas -esperaban exactamente lo contrario: actuaron como si el proceso mismo de adoptar -el llamado modelo económico neoliberal llevaría a una reducción considerable -del riesgo. No hay otra manera de explicar el extenso entusiasmo por recursos -rusos que cundió el año pasado, siendo que cualquier análisis objetivo de la -política y la economía de ese país, ambas anárquicas, deberían haber -aterrorizado incluso al más audaz de los operadores de Wall Street.

- Obviamente, los inversionistas en deuda y capital de los mercados emergentes -sabían que estos presentaban todavía más riesgos que los valores -estadounidenses, europeos y japoneses similares; razón por la cual esperaban -rendimientos más altos. Pero las experiencias más recientes indican que -pensaban que los mercados emergentes y los desarrollados eran más semejantes -que diferentes entre sí. Cuando descubrieron que esto no era cierto, cuando -aumentó su percepción de los riesgos que de veras estaban corriendo, no -pidieron rendimientos más altos: en esencia, pidieron la devolución de su -dinero.

- Incluso en un mundo en el que la alternativa ha consistido en rendimientos de -sólo 5% sobre bonos del Tesoro de Estados Unidos, ni las ganancias superiores a -10% de las obligaciones Brady para países con mínimas probabilidades de -incumplimiento, ni los beneficios muy por encima de 20% sobre bonos corporativos -que ofrecen compañías que tienen sólidos equipos directivos, estrategias -claras, buenos flujos de efectivo y balances generales bien estructurados han -sido suficientes para persuadir a los inversionistas a desprenderse de su -dinero.

- Contradiciendo la opinión ortodoxa, se puede afirmar que esto no es -irracional. Una parte esencial de los mercados emergentes es cierto grado de -riesgo, que los inversionistas han descubierto ahora y que no pueden tolerar. -Además, carecen de una comprensión de la historia y la dinámica de los -países emergentes que pudiera comprarse siquiera un poco con su conocimiento de -los mercados de sus propios países. Por principio de cuentas, no deberían -haber acudido a los mercados emergentes, y es probable que no volverán a ellos.

- De manera que es posible que la retirada actual sea, más que un cambio -cíclico, uno de carácter estructural: pasará algún tiempo antes de que los -mercados vuelvan al estado de cosas anterior. Claro está que todavía hay -inversionistas y fondos de capital no solamente versados en mercados emergentes, -sino que tienen la capacidad apropiada para correr riesgos. Sin embargo, -exigirán rendimientos más altos; mayores derechos para los accionistas -minoritarios; una separación más clara entre los accionistas que tengan el -control y los intereses de la compañía; un manejo corporativo moderno; más -transparencia e información pública y una mejor comprensión de la visión y -las estrategias corporativas. En otras palabras, exigirán que las compañías -públicas mexicanas se vuelvan versiones más lucrativas que las empresas -públicas de Estados Unidos y Europa.

- El cambio del entorno impondrá intimidantes retos para las compañías -mexicanas que habían obtenido, o planeaban obtener capital en los mercados -internacionales. Lograr el acceso a estos será más difícil (y ciertamente -más costoso); la necesidad de hallar las maneras de mitigar los riesgos que -presentan los países y las monedas será mayor; la urgencia por diferenciar a -la compañía y sus directivos de otros que compitan por los decrecientes fondos -de capital también será mayor. Todo esto se verá incrementado por la -desaceleración de la economía mexicana, ahora inevitable.

- Una conclusión obvia es que, al igual que muchos inversionistas -internacionales, numerosas compañías mexicanas deberán quedarse en casa, y -algunas de las que ya obtuvieron capital en el extranjero tendrán que esperar -grandes dificultades para hallar nuevos inversionistas a precios razonables. No -están (ni estuvieron) listas para la disciplina ni la exigencia de los mercados -internacionales.

- Incluso las compañías mexicanas que tienen una razonable oportunidad de -conservar su acceso a los mercados tendrán serias dificultades. Primero, -deberán reconocer que no están compitiendo unas con otras, sino contra toda -compañía que esté tratando de obtener capital en los mercados. La competencia -de Femsa no es la Cervecería Modelo, ni siquiera Anheuser Busch. Más bien, por -lo menos en lo que se refiere a los mercados de capital, su competencia la -constituyen American Express, Sony, Daimler Benz y cualquier otra compañía que -esté tratando de persuadir a los inversionistas de que su inversión les -producirá una tasa de rendimiento que los compensará con creces por el riesgo -que están corriendo.

- Segundo, las empresas que en el futuro tengan éxito en obtener capital en -los mercados internacionales serán las que hagan la transición de compañías -privadas a públicas, no únicamente de nombre, sino de hecho. Las compañías -de propiedad familiar que abusen de los accionistas minoritarios, que no tengan -una administración profesional, que adopten decisiones financieras en beneficio -propio más que de la compañía, o que no revelen información valiosa para los -accionistas y otros inversionistas, simplemente no podrán atraer capital -internacional.

- Tercero, las compañías que tendrán éxito en los nuevos mercados de -capital serán aquellas que logren persuadir a los inversionistas de que -comprenden de qué manera las fuerzas de la globalización están -transformándolas, al igual que a las industrias de que forman parte. La -dolorosa moraleja de la crisis asiática es que ninguna compañía es inmune a -la globalización; las empresas deben tener estrategias para aprovechar, o por -lo menos mitigar, el impacto de la competencia internacional.

- Por último, las compañías mexicanas que tengan éxito serán aquellas que -emulen a las empresas internacionales más exitosas en lo que se refiere a -comunicarse de manera eficaz con los mercados. Los inversionistas se sienten -consentidos por los grandes líderes empresariales como Jack Welch, de General -Electric y Percy Barnevik, de ABB, que conocen el lenguaje de la estrategia -corporativa, pueden articular la visión de sus compañías y comprenden la -importancia de crear valor para los accionistas. Muy pocos líderes -empresariales mexicanos se comunican con la misma eficacia, a pesar de que -estén compitiendo por la atención de los mismos inversionistas.

- En pocas palabras, el mundo se ha transformado; si las compañías mexicanas -desean seguir creciendo y obteniendo capital fuera de su país, también -tendrán que transformarse.

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- El autor es presidente de Zemi Communications LLC, una compañía con sede en -Nueva York que proporciona asesoría y servicios de comunicación estratégica a -clientes de México y otros países. Su dirección electrónica es www.zemi.com.

- Traducción: Julio Galindo Urquiza

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