La fuerza del Banco de México

¿El malo de la película? ¿El responsable de la estabilidad? Como sea, Guillermo Ortiz ya tiene un
Roberto Aguilar

El protagonismo y margen de maniobra del Banco de México (Banxico) colocan, sin duda, a Guillermo Ortiz Martínez como el hombre fuerte de la economía nacional. Las decisiones del instituto central tienen repercusiones en todos los agentes económicos del país. Empresas, trabajadores y hasta el gobierno han tenido que disciplinarse para apoyar el objetivo del organismo que, con el control de la inflación, pretende un crecimiento sostenido y elevar el bienestar de la población en los siguientes años. Lograr este propósito no es tarea fácil.

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Para muchos la medicina resulta más amarga que la enfermedad, pero alguien tiene que hacer el "trabajo sucio" en la transición política que arrastra cambios en todos los frentes, incluso el económico. En una charla en sus oficina del centro histórico de la ciudad de México, Ortiz defiende su postura, reconoce los vientos en contra, descarta rompimiento o enfrentamiento con la administración del presidente Fox y es firme en la meta de alcanzar en 2003 una inflación similar a la de Estados Unidos y Canadá, los principales socios comerciales del país.

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Que el Banxico se convirtiera en el centro de atención y blanco de innumerables ataques no fue casual, ni tampoco sucedió de la noche a la mañana. Stephen Cecchetti y Alfonso Flores publicaron ¿Ha aumentado la eficiencia de la política monetaria en México?, estudio que explica que durante los últimos años la dirección monetaria –responsabilidad del banco central– contribuye en mayor medida a la estabilidad macroeconómica. A través de un modelo matemático, los investigadores comprobaron que su injerencia es aún mayor al considerar que desde 1999 el propósito de la institución es lograr dentro de dos años una tasa inflacionaria equiparable a la del vecino del norte.

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El mayor margen de maniobra del organismo inició en 1995, cuando se admitió el tipo de cambio flexible. "La adopción del régimen cambiario de libre flotación convirtió de facto a la política monetaria en el ancla nominal de la economía", señala la investigadora Gabriela Castellanos. Cuando Ortiz ingresó al Banxico, en 1998, formalizó el esquema que sustituyó, como elemento de coordinación, a la paridad por el combate a la inflación. "El punto medular es que la institución hace más transparente sus objetivos e instrumentos, y amplía la comunicación con el público", explica Ortiz. Pero antes de establecerse formalmente, el modelo tuvo que demostrar sus beneficios. En dos años consecutivos la inflación fue menor al objetivo del banco central: en 1999 se ubicó en 12.3% contra 13% y en 2000 en 8.9% respecto a la meta de 10%.

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En busca de la credibilidad

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A paso lento, Ortiz desarrolla una estrategia que va más allá de alcanzar metas inflacionarias. Dice que la confianza en la entidad a su cargo es clave para hacer más efectivo el manejo de la política económica. "No sentimos que por haber logrado dos o tres años seguidos la meta de inflación hayamos consolidado un nivel de credibilidad como el que tienen otros bancos centrales, es un proceso en que hay que seguir trabajando por mucho tiempo", asegura.

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Para BBVA-Bancomer era costumbre, hasta antes de 1994, que cada sexenio se modificara la paridad vigente. "El meollo del problema no era el régimen cambiario, sino la falta de credibilidad en la autoridad monetaria." La actuación reciente de Banxico le ha permitido ganar respeto y brindar seguridad, porque dejó de responder a intereses políticos. Manuel Sánchez, principal economista de BBVA-Bancomer, señala que la alternancia de un nuevo partido y la imposibilidad de que la actual administración nombre a miembros de la junta de gobierno son fundamentales para el "aprovechamiento real" de la autonomía del organismo.

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Su proceder respecto a la aplicación del corto, que contribuyó al incremento real de las tasas de interés, colocó a el instituto en el ojo del huracán a principios del año. Muchas voces lo acusaron de estimular con altos réditos al capital extranjero, lo que ocasionó el fortalecimiento del peso frente al dólar. Empresarios y analistas demandaron a Banxico disminuir e incluso eliminar el corto con el fin de bajar las tasas y depreciar la moneda, medida desesperada para aumentar la competitividad de las exportaciones mexicanas y estimular la demanda interna en un contexto de desaceleración de la economía de Estados Unidos.

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Eugenio Clariond, presidente de IMSA –firma regiomontana dedicada al acero– es uno de los líderes empresariales que arremetió en contra de Banxico. BBVA-Bancomer señala que la reacción común, aunque errónea, es atacar al régimen cambiario mientras que el problema está en otro lugar. "Esto mismo sucede en nuestro país, donde diferentes sectores de la sociedad critican la libre flotación, culpándola de la desaceleración económica, cuando en realidad está demostrado que la pérdida del dinamismo de Estados Unidos explica más de 80% de la desaceleración en México, como consecuencia de la elevada integración económica existente," enfatiza el grupo financiero.

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Miguel Mancera Aguayo, primer gobernador de Banxico, opina: "en cualquier situación los perjudicados se lamentan y los beneficiados no dicen nada, cuando las cosas se invierten entonces los que se lamentan son otros". Ortiz sale al paso de las acusaciones. Da cuenta de los motivos que contribuyeron a la revaluación de la moneda nacional; y la inversión extranjera directa –$6,800 millones de dólares en el primer semestre– encabeza la lista. "Algunos empresarios han culpado al Banco de México por esta situación, pero la respuesta es muy clara: si hubiera provocado la apreciación, difícilmente [se] explicaría que haya ocurrido al mismo tiempo que la disminución de las tasas. El mercado leyó correctamente que el banco había terminado de apretar y entonces empezaron a bajar a partir de febrero: la política monetaria se ha vuelto menos restrictiva."

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¿Por qué entonces se trata de enviar una señal de enfrentamiento?, se insiste. Los hombres de negocio –explica Ortiz–, particularmente los de Monterrey, están bajo mucha presión con la apreciación de la moneda, entonces sienten que el instituto debe hacer algo para aliviar esta situación; sin embargo, el Banxico no debe y no puede manipular la paridad. "El manejo del tipo de cambio es el no manejo; la flotación", refuerza Mancera.

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Aumentos contra estabilidad

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La fortaleza de Banxico y de sus políticas no es ajena a los riesgos. Ortiz externa su preocupación por el entorno internacional, particularmente la pérdida de dinamismo económico de Estados Unidos y sus efectos en el país. Internamente, el funcionario destaca, además de la estabilidad económica y el combate a la inflación, la necesidad de fortalecer las finanzas públicas y profundizar el cambio estructural. "Tenemos que hacer una economía más flexible y más ágil, que pueda insertarse fácilmente en el concierto mundial."

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Alcanzar estas condiciones requiere cambios. La administración de Fox propone transformaciones de fondo que ante la curva de aprendizaje no son tan expeditas como se requiere. "Con la mayor apertura, democracia y pluralidad los tiempos de las reformas se tienen que someter al consenso de más personas o grupos que llegan al Congreso, con una dinámica que muchas veces hace que se retrasen por razones normales."

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Enfatiza también las negociaciones salariales. En lo que va del año las revisiones, entre 10 y 11%, superan la inflación esperada este año y los aumentos previstos en la productividad. "Nos preocupa porque los aumentos suben los costos unitarios de las empresas. Adicionalmente a la presión por el tipo de cambio, esto ha puesto al sector en una situación todavía más difícil." El mensaje del gobernador es directo: "En ocasiones se percibe al Banco de México como ‘el malo de la película’, pero creo que es al revés. En la medida en que el banco contribuye a proporcionar estabilidad económica y de baja inflación hace que los salarios mantengan su poder adquisitivo." ¿Sucede lo mismo con la aplicación del IVA a medicinas y alimentos?, se le plantea "Es distinto, porque es un aumento de una sola vez, que tiene como contrapartida el fortalecimiento de las finanzas públicas. Esto a mediano plazo será muy importante para los objetivos de estabilidad."

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Ortiz reconoce la experiencia política, con carácter partidista, que ha acumulado a lo largo de su carrera en la administración pública, pero es tajante al deslindar a Banxico, a los gobernadores y a él mismo de sus preferencias en este sentido. "No tenemos ninguna actividad partidista; se desarrolla una función política en el sentido de mantener contacto estrecho con todos los actores de la sociedad."

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¿Qué opina del mote del Greenspan mexicano? Prefiere ser indirecto en la respuesta. Observa que la institución aún no logra consolidar un nivel de credibilidad comparable con la Reserva Federal de Estados Unidos. Aquí convergen metas a corto plazo: lograr una inflación de 3% en 2003 será determinante en la confianza que la economía deposite en el organismo; cambiar el corto –recurso sugerido incluso por el Banco Mundial– por un esquema de tasas de interés determinadas por Banxico, será el colofón de un largo y polémico camino cuya recompensa es ya palpable: un control mayor sobre la economía nacional.

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De acuerdo con investigadores de Banxico –Lorenza Martínez y Alejandro Werner– modificar o eliminar el corto por un esquema de tasas de interés es una señal más directa para el mercado pero se corre el peligro de que en situaciones de incertidumbre posibles errores en el cálculo de los réditos minen la capacidad del Instituto para controlar la inflación. "Además, variaciones frecuentes en la tasa de interés implican necesariamente cambios constantes de sentido en la postura de política monetaria del banco central, lo que podría generar confusión en el mercado." El reglamento interno dice que todos los miembros de la Junta de Gobierno de Banxico pueden repetir por uno o más periodos mientras su edad no sobrepase los 65 años. Ortiz dejará el puesto en 2003, cuando cumpla 55 años, y de repetir en el cargo se convertiría en el artífice de la estabilidad, si el entorno externo le favorece. Él se limita a comentar en la entrevista que cuando llegue el momento de su salida decidirá su futuro, que podría seguir siendo en el banco central.

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