La guerra de las salsas

La política invadió la cocina. En la recta final, la tradicional catsup adereza las papas de repub
Pilar Melero/VR

En la recta final, a menos de un mes de que se celebren las elecciones presidenciales en Estados Unidos, George W. Bush y John Kerry hacen hasta lo imposible por ganar unos puntos que podrían hacer la diferencia. Esta batalla se libra en el discurso y… en la cocina de los votantes. Si, la tradicional salsa catsup, que chorrea las hamburguesas o con la que se remojan las papas “libertad”, se convirtió en disputado emblema nacional de esta contienda. Este producto icono de la cultura estadounidense se degustará, por lo menos hasta el 1 de noviembre. Todo empezó hace unos meses cuando dos grupos empresariales simpatizantes del Partido Republicano pensaron que era el momento de que los aliados de Bush tuvieran su propia salsa de tomate. La decisión fue tomada porque la esposa de Kerry, Teresa, que es la heredera de HJ Heinz, empresa que produce desde 1867 el clásico Heinz Tomato Ketchup y maneja un imperio presente en 57 países, con 79 plantas industriales y con ventas anuales por más de $8,454 millones de dólares.

- Fue así como surgieron W Ketchup y Bush Country Ketchup, dos marcas de salsa de tomate elaboradas “sólo con productos estadounidenses”. La primera, cuya botella la adorna una imagen de George Washington, dice abiertamente en su propaganda: “Si no apoya a los demócratas, por qué apoyar su catsup.”

- La Heinz anuncia sus valores nutritivos en su propaganda y la nueva w promueve los valores nacionales y se anuncia elaborada de verdaderos tomates estadounidenses. El diseño de la otra marca, Bush Country Ketchup,  muestra en su botella a un elefante (símbolo de los  republicanos) aplastando a Kerry.

- Pero esta aguerrida politización de los alimentos no es nueva. Los franceses ya marcaron antecedente. La negativa de Francia a apoyar la decisión estadounidense de intervenir militarmente en Irak fue el motivo para que las tradicionales french fries (papas a la francesa) pasaran a llamarse freedom fries (papas libertad).

-  Lo que no imaginó Bush es que lo que comenzó como un esfuerzo publicitario para mantener la fidelidad de sus votantes se convirtió en una guerra de salsas “conservadoras”. Ahora Bush Country Ketchup afirma ser más republicana que W Ketchup.

- Los fundadores de la primera salsa (salió al mercado en abril) acusan a los de la segunda (lanzada en junio) de copiar su idea y de que sólo donan 5% de sus ganancias a la Freedom Alliance Scolarship Fund –que da becas a los hijos de soldados muertos–. Los dueños de Bush Country Ketchup afirman que su misión es “la reelección del presidente Bush” y por ello otorgan 15%  de sus ganancias. Y mientras se resuelve cuál es la salsa más republicana, el imperio HJ Heinz ni se angustia por la competencia. Después de todo, controla 60% del mercado de la salsa de tomate en Estados Unidos, siendo la marca Hunt’s su competidor más cercano.

- En casa de la familia Kerry seguramente las papas fritas se acompañan con salsa de tomate Heinz. Pero si se es republicano, acaso resulte políticamente incorrecto utilizar esa salsa y, además, habrá que enfrentar la disyuntiva de cuál de las dos republicanas lo es más: W Ketchup o Bush Country Ketchup. ¿Cuál preferirá el presidente Bush?

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