La ineptitud de Creel

Aunque es el panista más conocido, la figura de Santiago Creel se desgasta paulatinamente. Su papel
Alfonso Zárate

Santiago Creel desempeña, con desgaste creciente, su doble papel de funcionario y ‘suspirante’. Permanecer al frente de la Secretaría de Gobernación le da una visibilidad, un protagonismo, que se expresa en las encuestas: es el panista más conocido, popular, y el que encabeza las preferencias dentro de su partido. Sin embargo, en el vis a vis con los principales contendientes de otras fuerzas políticas, sus posibilidades parecen escasas.

- El caso de Creel es singular. Hace apenas dos lustros empezó a figurar entre los promotores de encomiables iniciativas ciudadanas como Veinte compromisos por la democracia; después, como consejero ciudadano del IFE destacó por su seriedad, profesionalismo y compromiso con el cambio; en 1997 aceptó una candidatura “externa” por el PAN y jugó un papel sobresaliente en la construcción del bloque opositor que le quitó al PRI el control de la Cámara de Diputados.

- En 2000 se afilió al PAN y compitió contra Andrés Manuel López Obrador y Jesús Silva Herzog por el gobierno capitalino. Pese al arrastre foxista, Santiago Creel perdió la jefatura de Gobierno. Sin embargo, se cayó para arriba: cuando Vicente Fox organizó el gabinetazo le confió una dependencia clave en el proceso de alternancia y consolidación democrática.

- Pero en ninguna de las encomiendas significativas que le dio el Presidente alcanzó el éxito. La convocatoria a crear la Constitución del siglo XXI mexicano fue sepultada en los seminarios de algún oscuro centro de estudios históricos y nadie sabe dónde fue a parar el Acuerdo Político Nacional de 2001.

- En el fracaso del proyecto de infraestructura más ambicioso de la administración Fox, la construcción del nuevo aeropuerto internacional en Texcoco, Creel comparte la responsabilidad del fracaso con Pedro Cerisola, secretario de Comunicaciones. Balance negativo por obra u omisión, pues el titular de la política interior ha estado ausente en los momentos en que más se le requería: vacacionaba durante el asalto al cerro del Chiquihuite (la ocupación ilegal de las instalaciones de CNI Canal 40) y nunca estuvo en la primera línea para enfrentar los embates de que era objeto el jefe del Ejecutivo (sobre todo la escandalosa renuncia del vocero presidencial Alfonso Durazo).

- A todo lo anterior deben sumarse las derrotas legislativas. El atorón de las iniciativas mayores de Fox (las reformas fiscal, energética y laboral) tiene que ver con la ineptitud de Gobernación para remontar los obstáculos de una oposición ciertamente obstruccionista. Creel Miranda no supo ser el político de la alternancia, el estratega de una acción política que neutralizara los extremos y condujera la energía reformista en clave democrática.

- En los últimos meses, la confusión entre su papel de secretario de Gobernación y aspirante a la candidatura presidencial lo ha llevado a adoptar un protagonismo que invade esferas de otros ramos, sobre todo de la Cancillería, y una beligerancia que no está en su naturaleza. Incluso al interior de su partido se multiplican las voces de alarma: Pancho Barrio le ha pedido al presidente que saque las manos del proceso sucesorio y Felipe Calderón no pierde la oportunidad de responsabilizar a Creel por la falta de operación política en la negociación del paquete económico 2005.

- Es cierto, Santiago Creel va en caballo de hacienda en la contienda interna: tiene el apoyo de la pareja presidencial y de quienes controlan el aparato en Acción Nacional, empezando por Manuel Espino. Pero esto no parece suficiente para lo que sigue, la lucha por la Presidencia de la República.

- El autor es director de Grupo Consultor Interdisciplinario
Comentarios: azf@prodigy.net.mx

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