La llegada del doctor Gadget

Los nosocomios privados del país se arman con los equipos médicos más modernos del mundo.
Yolanda Ruiz

Henry Vanegas, un enfermero de 32 años, solía tener una dieta muy estricta y debía comer en cantidades muy pequeñas a causa de una hernia hiatal. Ahora se puede decir que tiene un estomago de hierro: fue curado en el Hospital Torre Médica gracias a Zeus, un equipo médico de cirugía robótica. Es una muestra de que la tecnología de punta está presente en la salud privada mexicana.

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La técnica la inició el Pentágono en 1992 durante la guerra del Golfo. Si bien entonces los médicos atendieron los casos de algunos pacientes a 40 kilómetros de distancia, la interferencia satelital hizo fracasar el proyecto. El gobierno estadounidense vendió los derechos a empresas privadas. Así Computer Motions, del vecino país del norte, promueve hoy un equipo internacional de investigación –encabezado por el mexicano Adrián Carbajal, director de Torre Médica–, que utiliza a Zeus en cuatro países europeos, la unión americana y en México. En este último se han practicado 500 de las 1,000 intervenciones quirúrgicas que se han hecho en el mundo con cirugía robótica, lo cual coloca al país a la cabeza de esta nueva técnica en el orbe.

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Vanegas fue uno de los pacientes que aprovechó al robot: “He visto los resultados de otros pacientes porque trabajo en el hospital. Eso me animó a confiar en Zeus.” Carbajal advierte: “Por lo caro del equipo [cuesta $1 millón de dólares] hay que evaluar si cada centro médico necesita esta tecnología. Si no hay microcirugía, no tiene sentido adquirirlo.”

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Una parte del sector privado de la salud en México posee tecnología de punta en aparatos que nada tiene que envidiar a los nosocomios más avanzados del mundo. Los hospitales más adelantados en esta materia emplean 5% de sus ingresos en equipamiento tecnológico; el sector público destina al mismo fin 1% del presupuesto dedicado a salud, excepto los institutos nacionales, centros de alta especialidad, que invierten hasta 15% en equipo médico. Tanto en instituciones privadas como públicas, 6% de sus equipos es de muy alta tecnología.

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Según Adriana Velázquez, presidenta de la Sociedad de Ingenieros Biomédicos de México y coordinadora de Evaluación Tecnológica de la Secretaría de Salud (SSA), muchas veces “los médicos y los hospitales desean lo sofisticado pero no lo apropiado, que es que se resuelva el problema del hospital y del paciente. Sobre todo en la medicina privada se enamoran de lo más complejo. Tienen más foquitos, más monerías y lo compran, pero no necesariamente es lo más idóneo.” De acuerdo con un estudio sobre el tema, 35% de los equipos médicos (públicos y privados) o quedan arrumbados o son sometidos a sobreuso.

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Adquirir tecnología no es una decisión sencilla. Hay que investigar morbilidad y tipo de patologías más frecuentes en el centro, valorar si se requiere o no, estimar sus costos de mantenimiento y consumibles, saber –dado el caso– dónde colocarla,  a qué distancia estará del equipo más próximo, etcétera.

-Aunque no existen estadísticas oficiales al respecto, especialistas del sector estiman que el mercado de equipos tecnológicos médicos en México es de $500 millones de dólares anuales, y que 20% se destina a los de imagenología (resonancia magnética, tomografía, medicina nuclear, mastografía, densitometría ósea y rayos X).

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Los líderes
Para considerarse de vanguardia tecnológica, un hospital  debe contar, al menos, con equipos avanzados de resonancia magnética abierta y cerrada, tomografía computarizada, medicina nuclear o PET (tomografía por emisión de positrones), mastografía y terapia intensiva, con instrumentos para cirugías de alta precisión y con sistemas informáticos sofisticados. Solamente poco más de 10 nosocomios en todo el país poseen dicha infraestructura.

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Con  los avance se buscan diagnósticos cada vez más fiables, cirugías menos invasivas y más baja incomodidad para el paciente.

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El Hospital ABC de la capital mexicana presume de tener un par de quirófanos “inteligentes” de la empresa Karl Storz (para contar cuántos de ese nivel hay en el mundo alcanzan los dedos de ambas manos); son dos salas quirúrgicas OR 4 (operating room) inauguradas en marzo de 2001. Con una inversión aproximada de $1.5 millones de dólares, estas estructuras  tienen la capacidad de conectarse a fuentes auxiliares de video y recibir retroalimentación de médicos en tiempo real, desde y hacia cualquier parte del mundo. Todo el equipo pende del techo, lo que evita instalaciones terrestres que obstaculizan la limpieza del quirófano. Como dice Andrés Madrigal, jefe del departamento de Ingeniería Biomédica del hospital, “no hay cables o tuberías que puedan contaminar el procedimiento quirúrgico u ocasionar un traspié”.

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El director médico del ABC, Julián Sánchez, asegura que el nosocomio está a la vanguardia en esta materia. La empresa gasta $5 millones de dólares anuales en equipos tecnológicos. En mayo de 2003 inaugurarán otro hospital en Santa Fe (DF), cuya inversión en este renglón será de $20 millones de dólares; entre otros aparatos novedosos tendrá un tomógrafo computarizado de 16 cortes simultáneos, la última generación en el mercado y que, por ahora, será único en el país. Con esta tecnología “podremos hacer estudios de todo tipo en tiempos muy cortos. Lo que antes tardaba 20 minutos ahora se hará en cinco”, asegura el directivo.

-Grupo Ángeles, con 10 hospitales en toda la república, es reconocido también por su alto nivel tecnológico, sobre todo la unidad de  las Lomas (al poniente de la capital); invirtieron $100 millones de dólares en su construcción cinco años atrás, la mitad en tecnología. Juan Francisco Fernández Pellón, director ejecutivo del consorcio, destaca el equipo de radioterapia conformacional para tratamiento del cáncer. “Es un acelerador lineal que permite que la radiación de los tumores sea muy precisa, sin dañar tejidos aledaños”; costó $2.5 millones de dólares, además de $500,000 del búnker que lo aloja. Para la unidad Ángeles del Pedregal (en el sur de la capital), el corporativo acaba de comprar un avanzado equipo de hemodinamia para estudios cardiovasculares y vasculares cerebrales, cuyo valor es de $1.5 millones de dólares.

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La informática en la salud
La Clínica Lomas Altas, de Grupo Iusa, cuenta con un sistema sin par en México y Latinoamérica para el archivo y manejo de pruebas de diagnóstico, conocido como sistema de archivo y comunicación de imágenes (PACS, por sus siglas en inglés). “Antes los estudios se hacían en aparatos de rayos X y se imprimían las placas en películas radiográficas –explica Miguel Stoopen, que dirige el área de Imagenología–. Ahora se usa un chasis de fósforo sin película. La imagen se imprime en fósforo y a través de un lector digital se reproduce en el monitor. Todas, ya sean de rayos X, de tomografía computada, resonancia magnética, ultrasonido, mamografía o densitometría ósea, se digitalizan. En seis u ocho segundos el doctor tiene acceso a la prueba del paciente en su pantalla.”

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“Lo que hace distinto a Lomas Altas es que tenemos un expediente único electrónico –se jacta el director médico, Enrique Wolpert–. Cada paciente tiene un registro y cada doctor debe poner su historia clínica al alcance de cualquier médico en su propio consultorio.”

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Un grupo de profesionales especializados (médicos, físicos, ingenieros biomédicos e ingenieros informáticos, entre otros) contribuyó en el diseño del moderno complejo inaugurado hace un año y medio.
Este centro tiene convenios de colaboración con laboratorios de la Clínica Mayo en Minnesota, Estados Unidos,  para análisis de biología e ingeniería   molecular; puede realizar consultas a distancia con otras instituciones en cualquier parte del mundo y enviar pruebas a diversos especialistas para contar con más de una interpretación, gracias a las historias clínicas computarizadas y a la áreas de telemedicina y teleconferencia. General Electric fue la encargada de montar la infraestructura.

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Los proveedores
General Electric, junto con Siemens y Philips, en este orden, son los principales vendedores de tecnología médica aquí y en el resto del mundo, aunque Toshiba y Mitsubishi intentan posicionarse en algunos de los productos. Todos ellos compiten en el sector de los equipos de mayor demanda: los de imagenología y monitoreo.

-Siemens trajo a la república mexicana la división médica de su negocio hace más de 70 años. Hoy ofrece 40 productos de diagnóstico por imagen, equipos de monitoreo para pacientes críticos y aceleradores lineales para radioterapia. Según Manfred Fraehsdorf, director de la división de Soluciones Médicas, este rubro representa alrededor de 5% de los ingresos de la firma en México, aunque a escala mundial se eleva hasta 8%. La empresa posee 25% del mercado nacional de esta especialidad. Desde 2000, 20% de sus ventas se hacen al sector público y 80% al privado, una relación inversa a la de años anteriores.

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Igual les ha ocurrido a los otros reyes del sector, que han facturado más a hospitales privados. General Electric, que presume de controlar más de 60% del mercado nacional en resonancia magnética, ha vendido estos dos últimos años 60% del total de sus equipos a centros particulares. Los ingresos mundiales por equipos médicos de esta firma son de $10,000 millones de dólares anuales. Es la única multinacional del área que produce localmente partes de sus máquinas  médicas (en Monterrey). “Aquí hacemos tecnología de rayos X digital, bobinas de resonancia magnética, tubos de tomografía computarizada…”, enumera Katherine Taylor, directora médica.

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“Hemos instalado la primera resonancia de doble gradiente en México. GE es la única compañía en el mundo que tiene esta tecnología [en el Hospital Militar del DF]. Permite hacer una investigación de columna completa con una bobina grande y al mismo tiempo realizar un estudio muy detallado de corazón con una bobina de zoom.”

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Por su parte, Philips amplía su presencia en el mercado médico mundial con la compra, en los últimos cuatro años, de varias empresas de equipamiento que elevaron a más de un centenar de productos su oferta en esta división y significaron una inversión de $8,000 millones de dólares. La última adquisición fue Agilent Technologies, antes parte de HP. Hoy el área representa 20% del negocio total de la corporación. Francisco Pacheco, gerente de producto de Sistemas Médicos, explica que el mercado de equipos en el país está dominado por las más grandes firmas  del ramo que operan en el planeta. “Hay empresas locales, pero muy pequeñas, como la Compañía Mexicana de Radiología, que fabrica modelos muy básicos de rayos X”; más de 90% de los artefactos que existen en el país son importados.

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Philips comercializa el tomógrafo de 16 cortes simultáneos, resonancias de última generación, ultrasonido de tres dimensiones con resultados en tiempo real y equipos de medicina nuclear muy avanzados, como el modelo Skylight. También ofrece un pequeño aparato, conocido como desfibrilador cardiológico, que sirve para atender crisis cardiacas de urgencia en aeronaves, aeropuertos o grandes empresas. Cuesta $3,000 dólares y en México sólo lo tienen Aeroméxico, Procter & Gamble y Coca Cola.

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Si bien los expertos coinciden en que el país tiene tecnología médica tan buena como las naciones más avanzadas en la materia, el problema está en la posibilidad de tener acceso a ella.

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Los 2,871 nosocomios privados que hay en el territorio nacional representan 10% de todos los centros de salud –el restante 90% son públicos–, aunque atienden a 30% de los mexicanos (algunos pacientes acuden a ambos). Muchos hospitales privados no ofrecen todas las garantías. Según la SSA, sólo 60 instituciones solicitaron certificación de calidad. Además, existen otras 1,500 unidades privadas que funcionan sin regulación y mal equipadas. En materia de suministros para la salud existen omisiones importantes: por ejemplo, las autoridades no norman quién puede manejar los equipos ni revisa si éstos cumplen con la función para la cual están hechos.

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 Considerando el promedio del sector, en México los equipos médicos están rezagados en su renovación al menos en un lustro; mientras en Estados Unidos se reemplazan cada cinco años, en el país se hace cada 15. Asimismo, en la frontera norte hay empresas que aprovechan las máquinas desechadas en la unión americana por antiguas para darles una manita de pintura y venderlas en territorio nacional.

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Es cierto que hay pocas prácticas médicas que no se pueden hacer en el país debido a la falta de equipo tecnológico. Pero también es verdad que la avanzada oferta privada sólo está al alcance de unos pocos.

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Con todo, en el futuro asoman cambios bruscos de tecnología. Fraehsdorf vaticina que “la introducción seria de la informática dentro de la medicina es algo que vendrá pronto”, en unos dos años.

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