La magia de la palabra

Como reguero de pólvora un hechicerito contagió su embrujo a chicos y grandes.
MM

Las historias de Joanne K. Rowling sobre un chico practicante de magia rompieron barreras culturales y conquistaron de lleno el gusto de miles de niños en diferentes partes del orbe. Si bien sus detractores señalan que la serie de hasta ahora cuatro libros de Harry Potter promueve el ocultismo, lo cierto es que las obras lograron la proeza de separar a los niños de la televisión y los videojuegos para iniciarlos en el hábito de la lectura. La venta masiva de los volúmenes, traducidos a 40 idiomas y editados en 200 países, son una clara muestra del poder de un tipo de mercadotecnia muy poco común en la creación de "fenómenos". Y es que la magnitud del éxito de Harry no podría explicarse sin la activa participación de los pequeños lectores que todavía continúan invitando a sus amigos –y hasta papás y mamás– a adentrarse en un mundo fantástico plagado de aventuras. Mercadotecnia viral, pues.

- Sin mayores esfuerzos publicitarios, inicialmente la calidad de la obra fue suficiente para crear una reputación que se consolidaba con las recomendaciones "de boca en boca". De esta manera, las aventuras del pequeño huérfano comenzaron a suscitar tal furor que en escuelas, bibliotecas e internet se han formado clubes de lectores de Potter y no han faltado los profesores de primaria que incluyen los libros como lectura obligada en sus clases. Posteriormente, firmas con muy buen tino comercial iniciaron la explotación de una marca rentable de entrada, ya que era conocida casi en todo el mundo y buena parte del trabajo promocional y de posicionamiento estaba más que hecho.

- Luego de poco más de 100 millones de libros vendidos y de la pasión desatada en niños y adolescentes –manifestada en festivales, sitios de internet y programas de radio y televisión–, War0ner Bros. entró a escena para producir la película del primer libro de la serie y comercializar una importante cantidad de licencias de la marca para juguetes, rompecabezas, videojuegos, edredones, lápices y un buen número de productos más. En la explotación de la imagen de los personajes de la historia destaca el contrato signado por la Warner con Coca-Cola, la cual invirtió alrededor de $150 millones de dólares en la promoción del filme.

- La comercialización de los libros ha roto niveles de venta en Estados Unidos, Inglaterra, Alemania, España y hasta Vietnam. México también cayó bajo el embrujo de Harry Potter de la mano de Editorial Océano, encargada de distribuir los libros traducidos y producidos en España por Salamandra. "La serie de cuatro libros de Harry Potter ha superado por mucho las expectativas de venta. De hecho, a un año y tres meses del lanzamiento proyectamos vender medio millón de ejemplares, lo que verdaderamente es un suceso", festeja Rogelio Villarreal, gerente general de Océano. El libro más exitoso de la editorial ha vendido lo mismo, sólo que en el curso de seis años. El ejecutivo señala que la estrategia promocional instrumentada por la casa editorial respetó la triunfal –y probada– fórmula con la que se inició el fenómeno en otros países, así que el enfoque fue sencillamente "picar la curiosidad de la gente para que se hablara cada vez más de Harry". Y lo lograron.

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