La mitología del narcotráfico

Más allá de las habituales recriminaciones entre los países consumidores (como Estados Unidos), p
Eduardo R. Huchim

Por la violencia y la corrupción que genera, por su enorme poder de - fuego, por las grandes riquezas ilegales que concentra y su consecuente “lavado”, - y por los daños a la salud que causa, el narcotráfico es el principal - problema multinacional y el más grave de varios países, en unos por motivos - de salud y en otros de seguridad pública.

- El caso de Colombia es paradigmático por el grado de erosión del Estado - producida por el narcotráfico, y México va por ese dramático camino, de - donde se desprende la necesidad de actuar en forma enérgica contra el - trasiego de enervantes, pero no a sangre y fuego como pudiera suponerse, sino - en una forma menos violenta y seguramente más efectiva, en la que cada vez - más voces coinciden: la despenalización internacional de las drogas, - partiendo del hecho de que los gobiernos del mundo –incluido Estados - Unidos, el principal consumidor de drogas– han sido derrotados por los - narcotraficantes, como lo prueba el creciente suministro de enervantes a los - consumidores de ese país.

- Tradicionalmente, la potencia del norte ha culpado del narcotráfico a los - países productores y de tránsito, en tanto que estos han puesto el acento - en el consumo como causante del problema, con base en la ley de la oferta y - la demanda. Es decir, si existe un mercado ávido como el estadounidense, los - proveedores vencerán todas las barreras para hacerle llegar sus productos.

- Por fortuna, la distorsionada percepción estadounidense está cambiando, - así sea en forma incipiente, como lo indican varias declaraciones del - llamado zar antidrogas, Barry McCaffrey, quien ha admitido que unos 12 - millones de estadounidenses consumen drogas regularmente, lo cual equivale a - un gasto anual de $49,000 millones de dólares y a que “nuestro dinero - está alimentando la delincuencia internacional” (Associated Press, - 28 de marzo de 1997). Quizá esa cifra sea superior ya, porque es la misma - que se maneja desde hace varios años.

- Ahora bien, independientemente de que los gobiernos han perdido la guerra - de las drogas, es importante apuntar que en torno al narcotráfico pululan - mitos que deben ser descartados para reorientar esa lucha. Estos son algunos:

- - a) Capos . La captura o muerte de los grandes capos son - golpes mortales al narcotráfico.
- b) Cárteles . Los grandes cárteles controlan la - totalidad del tráfico de drogas.
- c) Corrupción. La corrupción en los países de - producción o tránsito es la gran causa del contrabando de enervantes.
- d) Origen . Las drogas que se consumen en Estados Unidos - provienen sólo del extranjero, destacadamente de Latinoamérica.
- e) Salud . El consumo de enervantes es un gran problema - de salud pública para México, no sólo para Estados Unidos.
- f) Legalización . La despenalización multiplicará el - número de drogadictos.

- - CUANDO LA REALIDAD DESMIENTE
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Tales son los mitos. Las verdades parecen radicalmente distintas:

- - a) Capos. La desaparición de los altos jefes del contrabando de - drogas no favorece la reducción de éste. Si la favoreciera, el - narcotráfico habría disminuido sensiblemente tras de la muerte de Pablo - Escobar Gaviria o la captura de Juan García Ábrego, y no ha sido así. En - 1980, el suministro anual de cocaína a Estados Unidos se estimó en 40 - toneladas, en 1986 subió a 180 y en 1993 a 243. Esto ocurre por dos razones - fundamentales: la demanda persiste y los capos aprehendidos son reemplazados - de inmediato o a corto plazo.

- En México, la muerte de Amado Carrillo Fuentes –suponiendo que - efectivamente haya ocurrido– no parece haber influido para reducir la - introducción de drogas ilegales a Estados Unidos. Sólo sirvió de - disparador a una nueva efusión de sangre en el norte de México, como - consecuencia de la pugna por el control del Cártel de Juárez.

- - b) Cárteles. No siempre los grandes cárteles controlan la - totalidad o la mayor parte del tráfico de drogas. En Colombia operan miles - de bandas pequeñas y medianas, de las cuales sólo se tienen ligeras - nociones que permiten intuir su presencia, pero cuyos dirigentes, integrantes - y operaciones en detalle son desconocidos por los servicios de inteligencia - colombianos y por la estadounidense Drug Enforcement Administration (DEA).

- Como ha explicado el embajador de Colombia en México, Gustavo de Greiff, - el poderoso jefe del Cártel de Medellín, Pablo Escobar Gaviria, no - traficaba con drogas en los últimos años de su vida. Sencillamente cobraba - una suerte de impuestos a los cientos de bandas de narcotraficantes que - existían en la región de Medellín. Para ello disponía de un ejército de - sicarios que entraban en acción si estas bandas se negaban a pagar. Cuando - Escobar Gaviria fue muerto, quienes mayores motivos tuvieron para celebrar no - fueron los estadounidenses ni las autoridades colombianas, sino esas bandas - que repentinamente se vieron libres del gravamen que se les imponía.

- - c) Corrupción. Cuando las drogas pasan de un país a otro, como - es el caso de México y otros países latinoamericanos respecto de Estados - Unidos, es imposible que la corrupción sólo se dé al sur de la frontera - estadounidense. Los traficantes corrompen necesariamente a las autoridades de - la potencia del norte para que su producto pueda entrar ahí. El propio - McCaffrey ha dicho que entre los recluidos en cárceles de su país por - delitos relacionados con el narcotráfico hay alcaldes, agentes aduanales, - jueces y jefes policiales (Reforma , 18 de abril de 1997).

- Conviene reparar en otro aspecto. Para que la droga –proveniente o no - del extranjero– pueda llegar a los millones de consumidores en Estados - Unidos, es claro que se requiere una vasta red de distribución interna, - contra la cual poco han podido las policías de ese país. ¿Sólo por - ineficacia o también por corrupción?

- - d) Origen. Estados Unidos, arrogante “certificador” de los - esfuerzos extranjeros contra las drogas ilegales, no sólo fracasa en impedir - la entrada de estupefacientes en su territorio, sino también en evitar la - producción local. Así, en la actualidad produce mariguana para satisfacer - 50% de la demanda local, según unos y hasta 70%, según otros. La mariguana - se ha convertido en uno de los principales cultivos en ese país y el valor - de su cosecha se calcula entre $20,000 y $40,000 millones de dólares al - año.

- En sus ya citadas declaraciones de marzo de 1997, McCaffrey lo reconoció: - “No podemos seguir manteniendo la noción simplista de que Perú, Bolivia, - Colombia y México son los únicos abastecedores de drogas, porque - sencillamente no es cierto. Nosotros mismos estamos produciendo mucha - metanfetamina, mucha mariguana y las perspectivas son mucho peores.”

- - e) Salud. Es muy diferente el nivel de gravedad, en términos de - salud pública, en Estados Unidos y en México. Mientras ahí unos 24 - millones de personas usaron drogas alguna vez en 1995 –recuérdese que - McCaffrey aceptó que 12 millones lo hacen regularmente–, aquí sólo - fueron 319,000, de acuerdo con cifras de la Secretaría de Salud, la cual - también afirma que por cada mexicano que ha consumido drogas ilegales alguna - vez en su vida, al menos nueve estadounidenses lo han hecho. Informes dados a - conocer a fines de junio pasado indican que el consumo interno mexicano ha - crecido sensiblemente –entre 1993 y 1998, por ejemplo, se duplicó el uso - de la cocaína entre jóvenes de entre 14 y 30 años de edad–, pero aun - así la desproporción entre ambos países se mantiene.

- Dicho de otro modo, en Estados Unidos los estupefacientes constituyen un - gravísimo problema de salud, en tanto que en México el problema es mucho - menor. Sin embargo, la Procuraduría General de la República destina - aproximadamente 60% de su presupuesto al combate contra el narcotráfico, - aparte del costo humano que esta lucha tiene. Y todo para ayudar a resolver - un grave problema de salud pública de otro país, que se atreve a calificar - –y a veces descalificar– la actuación de muchas otras naciones y a - exigir más y más, mientras internamente no hace lo suficiente para combatir - el consumo.

- - f) Legalización. Es tan clara la inutilidad de la lucha contra el - narcotráfico en sus términos actuales, que resulta difícil entender el - porqué los gobiernos se empeñan en librarla de esa manera y no optan por la - despenalización, en forma coordinada y siquiera en vía de experimento, como - arma efectiva para despojar a los narcotraficantes de las enormes ganancias - que obtienen y que permiten el soborno de virtualmente todas las autoridades - e instituciones que pudieran oponerse a sus actividades delictivas.

- Cuando se aborda el problema de las drogas ilegales y se favorece su - despenalización o legalización, por lo común se opone de inmediato el - argumento de que, al no ser perseguido el consumo y transporte de los - tóxicos, el número de adictos aumentará irremediablemente y si al - principio estos consumen drogas blandas, después lo harán con las duras. - ¿Se trata de una verdad axiomática? No necesariamente. El mejor ejemplo - disponible, el de Holanda –donde las drogas blandas se venden en coffee - shops –, desmiente ese mito.

- Pero aun cuando efectivamente aumentara el consumo en cantidad y calidad, - habría que plantearse el doloroso dilema de cuál precio es mejor pagar: - éste o el otro que consiste en la corrupción de instituciones vitales para - el Estado.

- - EL CASO DE HOLANDA
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Un informe sobre la materia, titulado “La política holandesa de la - droga: continuidad y cambio”, aporta estos interesantes datos:

- * En los años 70, la tenencia de drogas blandas fue despenalizada en - Holanda, en tanto que el consumo de las duras es ilegal, si bien la - prestación de ayuda a los adictos está muy generalizada y es de fácil - acceso.

- * Merced a una política intensiva de prevención y asistencia, la - situación sanitaria de los toxicómanos que viven en Holanda contrasta - favorablemente con la de otros países. La incidencia del sida entre los - toxicómanos es limitada. En los países de Europa meridional, - principalmente, el porcentaje de personas infectadas por el sida, entre los - drogadictos, es más elevado. Por la facilidad de recibir ayuda, inclusive el - canje de jeringuillas, y la extensa información que se suministra, se han - reducido los riesgos en el uso intravenoso de drogas.

- * El número de adictos a las drogas duras en Holanda se estima en 25,000, - cantidad equivalente a 1.6 por mil de la población. En comparación con el - promedio europeo, de 2.7, resulta baja y es incluso inferior a las cifras de - Francia, Gran Bretaña, Italia, España y Suiza (ver tabla comparativa).

- * La despenalización no ha producido un aumento del consumo entre la - juventud. El objetivo de la política holandesa de proteger a adultos - jóvenes, que en una determinada fase de su vida desean usar drogas blandas, - contra el peligro que existe en el mundo de las drogas duras, ha resultado - realista. Sólo una parte muy pequeña de aquellos jóvenes pasa a consumir - estas últimas. La idea anunciada por algunos de que el uso de productos de - tipo cannabis crea de por sí la necesidad fisiológica o psíquica de - ingerir también tóxicos más fuertes, la llamada “teoría de la pasadera” - (stepping stone theory) ha sido desmentida en Holanda por los hechos.

- * Los jóvenes holandeses que usan drogas blandas se dan perfecta cuenta - de los mayores riesgos que encierra el consumo de las duras y por eso no se - lanzan fácilmente a experimentar con ellas. La parte de los adictos a las - drogas blandas que pasa a consumir a la vez drogas duras es en Holanda - relativamente bajo. La “teoría de la pasadera” debe considerarse, a la - luz de estas experiencias, como uno de los muchos mitos que corren acerca del - consumo de drogas. Un mito que, bajo ciertas circunstancias, podría - convertirse en una “profecía autorrealizable”: al medir - sistemáticamente con el mismo rasero el consumo de derivados del cáñamo y - las drogas duras, como heroína y cocaína, puede estimularse precisamente - que los fumadores decannabis entren en contacto con drogas duras.

- * El número de muertes en Holanda por sobredosis de drogas es bajo. De - acuerdo con un informe de la ONU, este número fue de 42 en 1991. En Bélgica - fue de 82, en Dinamarca 188, en Francia 411, en Alemania 2,125, en Italia - 1,382, en Gran Bretaña 307, en España 479, en Estados Unidos 5,830. El - número de muertes causadas por las drogas por cada 100,000 habitantes es en - otros países por lo menos dos veces mayor que en Holanda. Además, esta - cifra no muestra ningún incremento.

- Obviamente, Holanda afronta problemas a consecuencia de su política sobre - drogas. Quizá el peor lo representa el llamado narcoturismo, consistente en - la atracción de extranjeros que cruzan la frontera con el solo objeto de - obtener drogas, que consumen en esa nación o bien intentan llevarlas a su - país de origen, lo cual constituye un delito porque el gobierno holandés - prohibe la exportación de tóxicos. Se ha pensado prohibir la venta de - drogas blandas a los extranjeros, pero esto no es una solución porque sólo - se propiciaría que estos recurrieran a holandeses como intermediarios. Pese - a todo, el narcoturismo resulta un problema menor junto a los ángulos - positivos de la despenalización de drogas blandas y evidencia la necesidad - de un acuerdo internacional sobre drogas.

- - MÁS RACIONALIDAD, MENOS PREJUICIOS
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La guerra de las drogas, entendida en términos de represión y - persecución, ha sido perdida por los gobiernos. Así que, de espaldas a los - diversos mitos que rodean al narcotráfico, deben analizarse nuevas vías de - lucha, entre las cuales destaca la despenalización, cuyos buenos resultados - en Holanda merecen ser evaluados con racionalidad y sin prejuicios.

- Por lo menos durante un cierto lapso, y a guisa de experimento, - convendría implantar tal despenalización en una esfera regional y - multinacional, en el entendido de que su aplicación en un solo país tendrá - resultados magros, limitados a las fronteras de éste y probablemente con - algunas consecuencias malsanas como el llamado narcoturismo que se da en - Holanda. Desde luego, la sola despenalización sería contraproducente si en - forma paralela no se desarrolla un intenso programa de información contra el - consumo de drogas. Este necesario programa tendría que incluir una amplia - gama de asistencia a los adictos.

- Algunos resultados de esta acción conjunta muy probablemente serían, - entre otros, los siguientes:

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- - a) Despojar al narcotráfico de una parte de sus enormes ganancias y, - por tanto, reducir su poder corruptor.
- b) Disminuir el número de adictos, o al menos frenar su incremento.
- c) Tener un relativo control de los adictos y, por tanto, facilitar el - suministro de ayuda sanitaria.
- d) Disminuir el enorme gasto que hoy suponen la persecución y - represión del narcotráfico.

- Por supuesto, éstos son resultados previsibles de cara a la experiencia - holandesa. No es posible tener la plena certidumbre de que se concretarán en - otro país. Pero aun así, importa preguntarse si valdría la pena intentar - la despenalización aunque sea como experimento temporal.

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