La noche de la reforma

Las autoridades buscan opciones tras el&#34apagón&#34 que dieron los diputados a la iniciativa pres
Valentín Fuentes

Las esperanzas del gobierno para reformar la industria eléctrica en este sexenio sencillamente se apagaron. El propio presidente Ernesto Zedillo reconoció en Davos, Suiza, que difícilmente el Congreso aprobará su iniciativa para abrir el sector a los capitales privados y conseguir las inversiones necesarias para satisfacer la demanda futura de electricidad.

- Para que ningún mexicano se quede sin luz, deberán invertirse $460,000 millones de pesos que aseguren el abasto del fluido hasta el año 2007. La cifra electriza a Luis Téllez, titular de la Secretaría de Energía (SE), quien está convencido de que el dinero tendrá que salir del bolsillo de los inversionistas privados pues el Estado cada vez cuenta con menos recursos para garantizar el suministro de energía eléctrica en el mediano plazo.

- Pese a que este año el sector contará con el presupuesto más alto de su historia –$45,000 millones de pesos en el rubro de generación–, el horizonte no deja de verse oscuro. Según la se, los recursos disponibles servirán sólo para cubrir las necesidades de corto plazo.

- ¿Porqué fracasó la reforma? Para Manuel Suárez Mier, consultor del Centro de Investigaciones para el Desarrollo, al gobierno le faltó habilidad política para promover la apertura del sector. “Todo se hizo mal, se ve la diferencia entre la privatización de Telmex, donde lo primero que se hizo fue trabajar con el sindicato, aquí nunca se hizo eso”. Otro error, indica, fue que se dejó pasar la oportunidad para que la iniciativa presidencial encontrara el campo abierto en el Congreso.

- Mientras tanto, el gobierno explora nuevas fórmulas para aumentar la capacidad de generación. La Comisión Federal de Electricidad (CFE) prepara la licitación del Proyecto Río Bravo iii, que ofrecerá a los inversionistas la opción de construir la central en Estados Unidos y exportar energía eléctrica hacia México.

- George Baker, consultor y director del boletín Mexico Energy Intelligence, opina que el anuncio de la CFE podría tener un mensaje implícito: “Esta es una forma de decir a la Oposición: oigan, ustedes no quieren reestructurar el sector eléctrico para que haya capital y que la iniciativa privada participe más, está bien, sólo que vamos a construir las plantas en Estados Unidos para que vean que sí es urgente hacer algo”.

- Este tipo de licitaciones resultaría benéfico en el corto plazo, pero podría conllevar algunos problemas. “Quizá no tengamos las interconexiones, las líneas de transmisión necesarias para importar la energía”, comenta David Loza, director de Power Systems México, subsidiaria de General Electric.

- Asimismo, de demorarse demasiado la apertura del sector, México puede enfrentar problemas de disponibilidad de equipo como las turbinas de gas para plantas de ciclo combinado debido a la demanda internacional.

- “Somos cuatro fabricantes en el mundo, tenemos saturada nuestra producción y puede correr el riesgo CFE de no tener turbinas en tiempo para los siguientes años”, advierte Loza.

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