La otra cara de la moneda

La debilidad del euro ha puesto a algunos importadores de productos europeos en jaque.
Xavier Ginebra Serrabou

¿Águila o sol? la moneda está en el aire, pero con el euro a alturas récord durante meses, los importadores no pueden ganar. Mientras la divisa europea vuela por los aires como  hoja al viento, a Henk Keizer, director de HWK International, importador de queso, se le han encogido notablemente sus márgenes de utilidad durante el año pasado. “Consulto las tasas de cambio hasta 100 veces por día”, dice. El problema no es sólo de la paridad del euro con el peso. “También la volatilidad hace imposible negociar un precio.”

- En febrero de 2002 un euro valía aproximadamente $7.9 pesos; dos años después la moneda  cruzó la barrera de $14 pesos, un crecimiento superior a 65% y una catástrofe para importadores de productos europeos a México.

- “Es literalmente fatal –continúa quejándose el directivo–. Un euro tan alto y una situación económica débil es una combinación imposible de superar. Todas las compañías en mi sector están operando sin utilidades o están perdiendo dinero.”

- Según la Cámara de Comercio Internacional (CCI) el problema de los importadores mexicanos que no pueden pagar a sus proveedores en Europa se ha vuelto más fuerte.

- No es igual en todos los sectores, pero es un fenómeno general, de acuerdo con Luis de la Peña, presidente del organismo. “Hemos visto desde hace dos años que con la baja del mercado la capacidad de pago ha disminuido, pero se está agudizando con el tipo de cambio tan caro.”

- La situación es particularmente grave para intermediarios atrapados entre clientes que no quieren subir sus precios de compra y proveedores que no están dispuestos a bajar sus precios de venta.

- “Vendemos a supermercados, que no suben el costo al cliente –relata Keizer–. Nosotros tenemos que absorber la pérdida, de lo contrario siempre hay alguien que está tan desesperado por la posición de su empresa que vende su producto más barato.”

- Y en el viejo continente los proveedores tampoco son proclives a bajar sus precios. Al contrario, están ansiosos de atestiguar la apertura de un trozo de mercado de 100 millones de habitantes. Se trata de la expansión de la Unión Europea, que a partir de mayo crecerá hacia el este.

- Además, los problemas que tienen las organizaciones del país por la mala imagen de México en Europa hacen al mercado nacional menos atractivo para los proveedores europeos. Están más interesados en cobrar que en exportar, lo que vuelve la negociación aún más difícil para los importadores.

- El auge del euro también ha causado que los comerciantes más desesperados hayan empezado a vender imitaciones de productos europeos.

- “Hemos notado un incremento en el contrabando recientemente –revela Antonio Pascal, de la Agencia Aduanal Javier Pascal–. Cada vez hay más artículos de otra procedencia que se venden como europeos.”

- Una firma francesa importadora de vino, Fleuriel, ha encontrado otro forma de enfrentar la situación: buscando vinos galos, almacenados en Estados Unidos, que fueron comprados en épocas de paridad euro-dólar más favorables.

- “Parece absurdo, pero muchas veces nos sale más barato traer un vino francés de la unión americana que de Francia”, dice Laurente Millot, ejecutivo de la compañía. El excedente de inventario al otro lado de la frontera también tiene que ver con el hecho de que después de los ataques terroristas en 2001 muchos estadounidenses dejaron de tomar vino.

- Según analistas de Europa, el ambiente en los pasillos del poder es tenso. Mientras los banqueros hablan con palabras cautas, se comenta que un dólar barato ofrece un impulso muy oportuno a la economía estadounidense en tiempos electorales, ante la creciente popularidad del candidato opositor a George W. Bush, John Kerry.

- “Todos con quienes he hablado dicen que la situación es crítica, que estamos perdiendo competitividad en exportaciones –comenta un funcionario de una empresa multinacional europea que pidió el anonimato–. Parece una guerra comercial. Sólo podemos esperar y ver qué pasa.”

- Representantes de la Delegación Europea en México descartan que haya un problema en el comercio entre ese continente y el país. Las cifras de la Secretaría de Economía que indican un crecimiento de 8.6% en importaciones europeas en 2003 parecen avalar su opinión. Este dato representa el valor en dólares de productos europeos que llegan a México. El euro ha aumentado 20.2% frente al billete verde usando la tasa de cambio promedio de 2002 y 2003. Eso significa que el valor en la moneda comunitaria de las importaciones ha bajado poco más de 11%, una caída significativa.

- En resumen, la información refleja que México ha pagado más por menos producto.

- Las importaciones de Europa representan 11% del total de las compras mexicanas al extranjero, mientras que 62% tiene procedencia estadounidense. Los países exportadores del viejo mundo más importantes son Alemania, España e Italia, que juntos suman más de 60% de las compras de México a ese continente.

- El principal producto de importación es maquinaria y equipo, que constituye 35% de los insumos de Europa.

- “En áreas que dependen mucho de las importaciones europeas de maquinaria, por ejemplo el sector textil, la tasa de cambió podría tener un efecto perverso –comenta Fernando de Mateo, jefe de la Unidad de Coordinación de Negociaciones Internacionales en la Secretaría de Economía–. Pero en total es una posición inviable para los sectores comerciales de México. Las importaciones de Europa se pueden reemplazar con compras a otros países.”

- Otra queja recurrente de los hombres de negocios es que la aduana nacional es sumamente severa en la forma en la cual los documentos son entregados. Implica que los gastos de importación se vuelven imprevisibles, mientras la mercancía se queda en las bodegas aduanales acumulando costos de almacenaje, por causas como el nombre de un barco mal escrito o algún otro detalle nimio.

- “Los mexicanos somos muy estrictos, nos fijamos en los puntos, comas y hasta en los colores de los formatos– dice Pascal, el agente aduanal–. Como bromeamos en el ramo, te piden tu carta a Santa Claus y el acta de nacimiento de tu perro, los dos en originales.”

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- Los importadores consideran que toma entre seis meses y un año comercializar un nuevo producto, por ello muchos de los efectos del tipo de cambio todavía no se perciben.

- “Para los importadores es cuestión de sobrevivir los próximos cuatro meses –anota De la Peña, de la Cámara Internacional de Comercio–. Después se podrá pensar en estrategias de largo plazo. Si la situación continúa así, simplemente vamos a ver que los productos europeos desaparecen de los anaqueles.”

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