La otra casa

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Laura Fierro

En esta era posmoderna, en la que el viajero debe enfrentar el estilo impersonal y aséptico de las grandes cadenas hoteleras, todavía es posible toparse con iniciativas que recuperan esta necesidad por el toque personal y ofrecen al huésped calidez humana y un servicio irreprochable.

- Ningún hotel, claro está, puede suplir las ventajas que brinda la propia casa, aunque se puede acercar en gran medida. El hotel Mesón de Santa Rosa, ubicado en la Plaza de Armas de la ciudad de Querétaro, tiene como filosofía que el cliente llegue a sentirse como en "su otra casa".

- Al entrar al Mesón, el viajero se encuentra en el primero de los tres patios de que consta la casona. Junto a la fuente de cantera está un amplio salón-restaurante, de altos y majestuosos techos, decorado con mobiliario de época. Un toque característico del lugar es la profusión de plantas, cuidadosamente distribuidas por todos los rincones, subiendo por las columnas o colgado desde el primer piso. Y tanto éstas, como el sonido del agua de las fuentes y la sobria belleza del edificio, contribuyen a crear una atmósfera que invita a permanecer ahí.

- Además, existen otros detalles, como el tratar a cada persona por su nombre; el dejar en la mesa de noche un refrigerio, y el reconocer al huésped que regresa y ofrecerle la misma suite o una con orientación similar.

- Mesón, vecindad, hotel
Santa Rosa fue el primer mesón concebido como tal en la ciudad. Su construcción data de 1770 y a él llegaban a pernoctar las caravanas que iban de paso al norte. Posteriormente se convirtió en vecindad, y fue hasta hace 15 años que se rescató el inmueble, haciéndolo un hotel propiedad del estado. Desde 1992, está concesionado a Pascuale del Prete, hotelero de origen italiano, cuya trayectoria en el país comenzó en 1968, en el Hotel Alameda, para más tarde tomar la gerencia del hotel Jurica y después de La Mansión Galindo.

- Catalogado con cuatro diamantes, y con base en la nueva Ley Federal del Turismo, Mesón de Santa Rosa es considerado el hotel más adelantado de la entidad. Las 21 habitaciones del hotel son suites o junior suites y no hay dos que sean iguales. El precio de cada habitación es de N$420 nuevos pesos por noche y es conveniente reservar con cierta anticipación.

- Ahora bien, si lo que el viajero busca es un restaurante tranquilo y de calidad, para comidas o cenas de negocios o privadas, con la garantía de que cada plato se elabore en el momento en que se pida, el mismo restaurante de Santa Rosa puede ser una excelente opción.

- Los libros de cantera
A un costado del hotel se encuentran la Plaza de Armas y las magnificas edificaciones que la rodean. Es la presencia de estos edificios la razón por la que se dice que Querétaro -a la que, en 1656, el entonces virrey de la Nueva España otorgó el título de Muy Noble y Muy Leal Ciudad- tiene su historia escrita en los grandes libros de cantera". Las construcciones ocultan mil leyendas fascinantes. Una de ellas se remonta al año 1780, cuando don Tomás López de Ecala construía su mansión frente a la plaza. La leyenda cuenta que su vecino, don Domingo Hernández de Iglesias, quien también edificaba su casa, comenzó a competir por la fachada más bella. López de Ecala adelantó la suya para que sobresaliera a la del vecino. Hernández de Iglesias respondió adelantado de igual manera su fachada. Y así se fueron, hasta que invadieron ambos el terreno de la plaza. El asunto se había tornado afrenta, y terminó en la corte, donde López de Ecala venció. Así, pudo embellecer aún más su fachada con el cortinaje de cantera que la caracteriza.

- En medio de la plaza se encuentra la fuente del Marqués de Villa del Villar, derribada de un balazo en 1867 y vuelta a erigir en 1890, año en que se añadieron los perros de los costados. Precisamente, este noble fue quien construyó el acueducto de cantera que distingue a la ciudad. Este posee 74 arcos y una longitud de 1,280 metros. Con increíbles conocimientos de hidráulica para la época, en 1726 se inició con la construcción de una alberca en la cañada, para capturar agua del ojo de agua de Capulín, y llevarla a la ciudad. Se levantaron 167 metros en muros de mampostería. Los manantiales producían 12 surcos de agua y se ganaban 78 litros por segundo. Añora bien, la leyenda más popular cuenta que la motivación del Marqués para construir el acueducto fue el amor platónico que profesó a una monja y su deseo por ayudarla a superar las privaciones de agua que tenían en el convento, ubicado donde termina el acueducto.

- Al lado de otras importantes construcciones y coronando la plaza, se encuentra el Palacio de la Corregidora Josefa Ortíz de Domínguez, actual sede del gobierno estatal, sobre el que también se narran numerosas historias. Por ejemplo, puede mencionarse la leyenda de Conin, indio otomí, y de Santiago el Apóstol, quien se le apareció en el cielo a media batalla. Pero eso ya es harina de otro costal.

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