La reinvención de una empresa

Al frente de una compañía de 123,000 trabajadores y ventas por $47,100 millones de dólares en 199
Juan Antonio Oseguera

A la flamante CEO y presidenta de Hewlett-Packard, Carly Fiorina, le molesta dar explicaciones sobre las mujeres que ocupan posiciones ejecutivas tan importantes como la suya. Es más, enseguida de su nombramiento, una frase pronunciada por ella recorrió los medios: “Espero que nadie piense que todavía hay menosprecio hacia las mujeres en el mundo.” Cuando se le pregunta si se considera la mujer más importante del mundo corporativo en Estados Unidos, respira profundo y dice cortante: “No pienso en que soy la mujer más importante del mundo corporativo en Estados Unidos. Pienso en el trabajo que debo hacer y en realizarlo lo mejor que pueda.”

- Y vaya que debe concentrarse en dirigir HP. Aunque la firma no ha caído en forma alarmante, desde mediados del año pasado están ideando  cómo drenar la burocracia. Fiorina está consciente de que desde hace dos años han descendido los niveles de ventas y han tenido ganancias inconsistentes, producto de la crisis asiática, de la caída de los precios en las PCs y de dolorosos retrasos en la fabricación de productos.

- Sin embargo, la ejecutiva también resalta que la corporación que dirige, y que fuera conocida hace 10 años como la empresa de las impresoras, ahora compite fuertemente por los primeros sitios en ventas de PC. En 1990, por ejemplo, facturaron $13,200 millones de dólares y seis años después casi llegan a los $40,000 millones. No obstante, surgieron los problemas: la burocracia invadió a la empresa, ya que crecieron sin medida (por ejemplo, tienen 130 diferentes grupos de productos) y la venta de equipo complicaba al más avezado.

- El abuelito del Silicon Valley, como llamaban algunos medios a Lew Platt, ex CEO de HP, estaba “dando el viejazo”. En verano de 1999, Platt exploró la idea de implantar cambios radicales: re-estructuró áreas, separó la división de pruebas e instrumentación en una nueva empresa: Agilent Technologies y, más importante aún, planteó al consejo la contratación de un nuevo CEO.

- La contratación de Fiorina como CEO de HP (el 17 de julio de 1999) levantó todo tipo de comentarios. Algunos medios destacaban su género; otros, su condición de “fuereña” en una empresa de tanta tradición y otros más, el trabajo desempeñado por ella en su anterior empresa: Lucent Technologies, donde la llamaron “la supermujer de las ventas”, por haber desarrollado una exitosa estrategia de recuperación y convencimiento de clientes en 43 países.

- Pero, antes de conseguir dicho triunfo, Fiorina fue la encargada del lanzamiento de la empresa a la bolsa de valores, una de las IPO (Oferta Pública Inicial, por sus siglas en inglés) más exitosas de que se tengan memoria en la industria de las telecomunicaciones (también se afirma que ella eligió el logotipo, inspirada en los pincelazos que trazaba su madre, una artista plástica). En Lucent dirigía la división de Global Service Provider, que reportaba al corporativo la friolera de $19,000 millones de dólares al año, de los $30,000 millones de ingresos totales.

- Su ex jefe en Lucent cuenta una anécdota. Cuando cerraron el tercer trimestre, se aparecieron en su oficina varios ejecutivos para celebrar que por tercera ocasión habían roto el récord de ganancias. “Y bien, ¿de aquí a dónde?”, preguntó ella. “Sabemos que no quieres dormirte en tus laureles”, le dijeron. El jefe sólo expreso: “Eres maravillosa, y sé que quieres hacerlo mejor”. HP, con los e-services a cuestas y toda una estrategia para Internet, también quiere hacerlo mejor, por eso fijó la puntería en esta ejecutiva.

- Los tiempos de los negocios en Internet no se parecen a nada que con anterioridad haya visto el mundo actual. Con rivales como IBM y SUN, que tejen estrategias agresivas en torno a la red de redes, HP debe olvidarse de ser “políticamente correcta” y enfrentar los nuevos vientos digitales. Carly Fiorina reúne las características que la firma requiere: alguien de fuera, con una visión distinta y fresca, y una estrategia proactiva. De hecho, ya no es raro ver “el espíritu fiorinesco” en los empleados de HP, quienes ahora sí citan a la competencia, se comparan con ella y señalan acremente sus debilidades.

La sonrisa más veloz
Fiorina se desenvuelve con soltura en la habitación del hotel, la suite presidencial que pidió para alojarse junto con su esposo. Es una mujer no muy alta, viste inmaculada y su maquillaje es perfecto. De sonrisa rápida, parece estar siempre alerta y no obstante una apretada agenda –conferencias en las oficinas de Hewlett-Packard México, reuniones con empresarios mexicanos, una entrevista con el presidente Ernesto Zedillo– no se percibe cansada; por el contrario, aún tiene energía para salir corriendo a charlar con otro capitán de empresa, Carlos Slim, luego de otorgar esta entrevista exclusiva a Expansión . - ¿Qué se debe esperar de Carly Fiorina al frente de HP? “El reto es aprovechar el gran potencial de la firma –contesta–; HP no es una compañía que necesite un cambio radical, no es una empresa que se resquebraja, pero sí es una firma que puede lograr mucho más. Aún no estamos en nuestro mejor nivel en términos de crecimiento, reconocimiento o participación de mercado.”

- A sus 45 años, Fiorina tiene un cuerpo esbelto, rostro expresivo y ojos vehementes. Como dice Business Week , ella tiene lengua de plata y voluntad de acero. Un ejemplo de ello: “En HP regresaremos a lo mejor de nosotros mismos, a las reglas del garage, quitaremos todos los malos hábitos que existan. Volveremos al lugar de donde partimos. Y como muchas empresas exitosas y grandes, tenemos políticas y burocracia… tenemos que identificarla, discutirla y erradicarla”.

- Pero no es tan simple como regresar a lo básico. “Ciertamente, de hecho pienso que debe haber un cambio fundamental, no radical. Hay que modificar la manera en como nos medimos y tener claros los beneficios que queremos. Ya le dije a la gente de HP lo que hay que cambiar y tengo el propósito personal de conseguir las mejoras en beneficio de una empresa más eficaz. Les dije que los quiero activos y que participen en la reinvención de una nueva HP –Fiorina hace una breve pausa, piensa lo que va a decir y termina su frase con voz serena–. De otra forma, tendrán que abandonar la misión”.

- El objetivo de Fiorina es crecer más rápido que antes. Y para lograrlo requiere una estrategia basada en empleados capaces. ¿El resultado? “Una nueva HP… más colaboradora, proactiva, agresiva, ubicada y más ágil para dar respuestas”, asegura.

- Como CEO, con un salario empaquetado con acciones cercano a los $100 millones de dólares al año, es –aunque no quiera– una de las mujeres más importantes del mundo corporativo dentro y fuera de Estados Unidos. En este país hay muchas otras mujeres de negocios, pero a sus 45 años ella es la primera en dirigir una de las 30 empresas más importantes del índice Dow Jones. La firma que capitanea, con más de 123,000 empleados y ventas superiores a los $47,100 millones de dólares, es un coloso entre las empresas del Silicon Valley.

- ¿Y qué se siente estar al frente de una empresa de ese tamaño? “Estoy entusiasmada –admite–. Regularmente nunca tomaba llamadas de headhunters, porque siempre pensé que estaría en Lucent por el resto de mis días. Sin embargo, el tipo insistía y dejaba recados a toda hora. Cuando pude contactarlo y enterarme que se trataba de HP, sabía que tenía que tomar ese trabajo… Era una compañía que había admirado durante mucho tiempo”, dice convencida.

- Fiorina no era la candidata natural para suceder a Lew Platt, el venerable ex CEO de Hewlett-Packard, pero sus cualidades acabaron inclinando en favor de ella el nombramiento. “Tanto su condición de mujer, como una carencia de ambición fueron grandes ventajas para llegar al puesto”, asegura un ex asesor de ella en Lucent.

- La CEO de HP sabía de los valores de la empresa. “La gente es abierta, cálida y amistosa. Obviamente, no todos en HP son así, pero primero fui atraída por la gente, ese tipo de personas que conocí en 10 años de trato y a quienes admiré…, ellos fueron quienes me convencieron. HP es la empresa que ha generado una industria; es la empresa de donde surgió Silicon Valley. Steve Jobs dice al respecto: ‘HP es el ADN del Silicon Valley’. Y es verdad.”

- La ejecutiva no tiene una explicación sobre cómo mezcla la historia medieval y la filosofía (sus carreras universitarias) con las telecomunicaciones y las computadoras. “Quién sabe. Haber estudiado inicialmente eso –se queda pensando unos momentos, y al final los labios ofrecen una sonrisa– me da perspectiva.”

Orígenes
Ella nació en Austin, Texas, pero no es posible identificar en su acento esa cuna sureña. Su padre, pintor y juez, cambió de residencia cinco veces al tiempo que sus tres hijos crecían. Uno de esos sitios fue Londres, de donde Fiorina extrae un recuerdo: “Representé a la Julieta –de Shakespeare– con acento de inglés estadounidense… fue divertido”. - Siendo niña decidió seguir los pasos de su padre y estudiar leyes. Pero antes cursó Historia Medieval y Filosofía en la Universidad de Stanford, posteriormente se inscribió en la facultad de Derecho. Empero, dos semanas más tarde se dio cuenta que no sólo no le gustaba, sino que lo odiaba. La idea de vivir rodeada de asuntos legales y de acudir a los juzgados le parecía horrible. “Es la única vez en mi vida que he sufrido de insomnio. Durante 15 días no concilié el sueño sólo de pensar que tendría que cargar mi título de abogada”, explica.

- ¿Y cómo se lo dijiste a tus padres? Fiorina, siempre sonriente, reconoce que la situación no fue fácil. “Realmente amo y respeto a mis padres y necesitaba tener su apoyo. Así que su aprobación era de suma importancia. Estaba aterrorizada de cómo se lo diría a mi padre, cómo le plantearía que no seguiría sus pasos y que no sería abogada, pero al mismo tiempo sabía que no quería eso, que se trataba de mi vida y que tenía que hacer lo que yo quisiera”, rememora.

- Olvidarse de las leyes fue un momento definitivo en su vida, sentía que se había rebelado y tendría que demostrar que tenía la razón. Inicialmente retiró cualquier signo de ambición de su vida, como si tuviera miedo de estudiar algo que sólo produjera dinero y no otra satisfacción; si fallaba, confirmaría que había cometido un error al abandonar los estudios en Derecho.

- Y en lo que decidía el futuro de su vida, se tomó unos años sabáticos. Enseñó inglés en Italia, fue recepcionista y aceptó casi cualquier trabajo que le enseñara algo nuevo. También se casó, aunque no tuvo final feliz el matrimonio. Y cuando le preguntan algo sobre su primer casamiento responde secamente: “No quiero hablar de eso… ya es historia.”

- En 1980, a los 25 años de edad, se cansó de vagar y decidió iniciar su vida en el mundo corporativo. Antes que nada terminó su maestría en Marketing y luego cursó otra en Ciencias en el MIT. Entonces sí, aterrizó en Washington DC para emplearse en AT&T.

- Como filósofa, y después de vivir en Europa, la joven mujer no se preguntó si le parecía aburrido trabajar en una telefónica (a pesar de que hace 20 años el sector de telecomunicaciones no acaparaba el interés actual). “Jamás esperé un trabajo trepidante –recuerda–, tomé el puesto y pensé que podría estar ahí dos años. Así me daría cuenta de lo que era trabajar en una gran empresa. Pero mientras pasaba el tiempo, dicha industria entraba en un estado de transformación. Me sorprendió, me gustó y hasta la fecha me entusiasma.”

- Siempre guardó la esperanza de que un día su padre le dijera: “OK, Carly, seguramente tomaste el camino correcto”, y ocurrió. Hace unos 10 años, cuando todo marchaba indudablemente sobre la senda del éxito, su padre le concedió la razón.

- Una cosa curiosa es que no le gusta hablar de sí misma como mujer de negocios. De hecho, antes de cada entrevista su equipo de relaciones publicas alerta a los periodistas de la incomodidad de traer el tema a la mesa. Ella prefiere que la historia se cuente sobre cómo dirige una gran empresa de cómputo, no cómo una mujer logró llegar a la cima.

- “Creo que hay diferentes clases de personas en la administración. Hay buenas y malas mujeres administradores, así como hay hombres igualmente malos y buenos. Es imposible generalizar al respecto”, explica para salvar la pregunta que no debía hacerse y se hizo.

- Sin embargo, no deja de extrañar que Fiorina eligiera para trabajar dos industrias principalmente dominadas por hombres: telecomunicaciones y computación.

- “No tengo la cabeza en las nubes. Soy una persona muy consciente y sé lo que ocurre a mi alrededor. Sé cómo es el sexismo y qué se siente ser objeto de ese tipo de actitudes, pero finalmente elegí ignorarlas”, dice mientras, incómoda en la silla, deja entrever enojo.

- Según ella, en HP el sexismo en los altos mandos no existe. De hecho, la principal rival de Fiorina antes de tomar el puesto era otra mujer, que también trabaja para la firma.

- Actualmente, la directiva vive segundas nupcias y tiene dos hijas adoptivas. Revela que le habría gustado tener hijos propios, pero, según sus palabras, “no estaba escrito”.

- Más allá de cuestiones familiares, el hecho es que Fiorina tiene los reflectores sobre su gestión empresarial. ¿Será difícil acelerar los procesos en una empresa de tanta tradición con HP? La directiva define: “No es fácil y requiere decisión: hay que hacerlo, no hablar de ello. Cuando llegué a HP empecé a moverme rápido para agilizar trámites y procesos. Hay que medir, por ejemplo, cuánto tiempo tardamos en tomar una decisión y cuánto nos lleva responderle al cliente. Hay que reconocer que la rapidez implica riesgos, pero hay que tomarlos. La tecnología corre tan rápido que si esperaras a tener todos los datos es demasiado tarde. Hay que aprender a actuar sin toda la información; eso es difícil y requiere tolerancia en la administración.”

- ¿Pero esta es la fórmula de HP o la de Fiorina? La ejecutiva se queda pensando. Suspende los labios y –según su costumbre– sonríe al tiempo que concluye: “Es una mezcla de ambas.”  

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