La revolución de las redes

En los siguientes 15 años, el mundo sumará otras 700 millones de líneas telefónicas y 700 millon
Javier Martínez Staines

Las cifras atestiguan la fiesta: en 1997, el mercado mundial de sistemas de comunicación fue de $270,000 millones de dólares. Para el 2001, las proyecciones más conservadoras señalan $650,000 millones. ¿Quién no estaría interesado?

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La buena noticia es que muchos son los invitados a la juerga del negocio de las telecomunicaciones. La mala, pocos tienen un sitio. Y es que, en primer término, para transformarse en un proveedor confiable de las carriers telefónicas y los grandes corporativos, deben invertirse cifras con muchos ceros. En segundo, los principales competidores son firmas que han entendido las reglas de la globalización y practican cotidianamente la omnipresencia, es decir: como Dios, están en todos lados, al mismo tiempo.

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Eso lo ha entendido muy bien Lucent Technologies, el coloso del diseño y el desarrollo de sistemas integrales de comunicación –desde semiconductores hasta redes–, propietario de los célebres Bell Labs y que, hoy día, tiene presencia directa en 58 países.

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“Somos una empresa multilocal –subraya Ben Verwaayen, vicepresidente ejecutivo y director general de operaciones de Lucent–. Ello quiere decir que tenemos presencia global, pero con operaciones locales, cerca de nuestros clientes.”

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Y vaya que se lo han tomado a pecho en Latinoamérica, región tan volátil como estimulante para los grandes jugadores de esta industria. Basta con documentarlo en cifras: si el valor del mercado latinoamericano en 1997 fue de $20,000 millones de dólares, para el 2001 se espera que llegue a $40,000. En otras palabras, el negocio duplicará su valor en sólo cuatro años.

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“En América Latina –señala Art Medeiros, presidente del consorcio en la zona–, la primera estrategia es seguir siendo muy flexibles. Es una región de altibajos, pero el punto de llegada siempre está muy por encima del punto de salida. 10% de la población tiene acceso a un teléfono. Eso significa que nos queda por lo menos 90% del mercado.”

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El reto de Lucent, de acuerdo con Verwaayen, es “crecer más rápido que la región, que es la que registra los índices de desarrollo más veloces en el mundo. Me sentiría satisfecho si crecemos al doble, pero eso sólo es posible si nos incorporamos localmente, dispuestos a invertir”.

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México, por lo pronto, es para esta compañía el segundo mercado más importante en América Latina, después de Brasil. Reacios a otorgar cifras locales, los ejecutivos de Lucent se limitan a señalar que tienen en el país uno de los dos laboratorios Bell (el otro está en Brasil) y una de las tres plantas manufactureras de la región (las otras dos están en Venezuela y Brasil).

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Lo que viene
No hay rubro de este negocio que no ofrezca una expectativa apetitosa de crecimiento: conmutación y acceso, infraestructura inalámbrica, redes ópticas, software para comunicaciones, microelectrónica, telefonía para empresas, redes de datos y servicios profesionales. El rango de incremento anual en estos capítulos va de 10 a 25%.

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De ahí que Lucent quiera estar en la cresta de la ola. Para el año 2000, apunta Verwaayen, habrá 1,000 nuevos operadores telefónicos en el mundo, dentro de un ambiente de mayor liberalización comercial y privatización. Las nuevas compañías telefónicas globales invertirán $100,000 millones de dólares en el año 2001.

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¿Algo más? Sí. Cada 100 días se duplica el uso de Internet. En 1998 se enviaron 3.4 billones de mensajes de correo electrónico. La penetración de la telefonía móvil ha empezado a superar a la alámbrica (ya ocurrió, de hecho, en Finlandia): habrá 615 millones de usuarios de telefonía celular en el año 2002.

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Para Lucent –en realidad, también para Cisco, Nortel, 3Com, Alcatel, Ericsson, NEC, Nokia, Newbridge…–, la mejor noticia de todas es que la liberalización, entendida como desregulación, se extiende por el mundo. “La liberalización de los servicios de telecomunicaciones –dice Verwaayen– es la primera fuente de oportunidades de expansión global. Y ésta se completará en una década.”

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Ciertamente, un gran acuerdo global del estilo de “las mismas reglas para todos” propiciará mayor competencia, lanzamiento de nuevos productos y servicios y, por ende, oportunidades. Y esto aplica a servicios locales, larga distancia, servicios de datos y servicios móviles. Así explican, de hecho, cómo fue posible que la Ciudad de México, la más grande del mundo, sea 100% digital.

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“La revolución de las comunicaciones –enfatiza el vicepresidente de Lucent– está impulsada por la necesidad de soluciones integrales. No sólo es convergencia; no sólo es equipo; es la integración de los servicios en una red de redes homogénea lo que asegura una operación eficaz y rentable.”

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En este sentido, la propuesta de Lucent es un modelo denominado Global Crossing, es decir: vestirse de nuevo proveedor con un plan de negocios único, a través de una red global privada de fibra óptica de alta capacidad, con enlaces ópticos terrestres y submarinos, y una oferta integral de servicios.

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Medeiros precisa: “Internet es importante, pero la revolución de las comunicaciones es más que hubs y ruteadores. Tiene que ver con redes ópticas, de datos, inalámbricas, acceso de banda ancha, microelectrónica, software de comunicaciones y administración y servicios de red.”

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La demanda de usuarios no tiene precedentes. Tomó un siglo instalar los primeros 700 millones de teléfonos: en los siguientes 15 años se instalarán 700 millones de líneas y se activarán 700 millones de celulares.

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¿Cómo enfrentar esa exponencial demanda? Bharat Doshi, jefe del Departamento de Análisis del Centro de Tecnologías Avanzadas de los Laboratorios Bell, lo tiene más o menos claro: “Los modelos de tráfico han cambiado sustancialmente. Hoy día, el tiempo promedio de una llamada telefónica es de tres minutos; una sesión de Internet va de 20 a 30 minutos. Los avances científicos en silicio, sistemas ópticos, sistemas inalámbricos y software permitirán aumentar la capacidad de las redes entre 250 y 1,000 veces para el año 2005.”

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Ni más ni menos. La revolución de las redes está en marcha. Y Doshi insiste: “Internet es muy importante, pero esta revolución va más allá de las redes de datos de nueva generación.”

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¿Más voces proféticas? Basta con escuchar a Mark G. DeSimone, vicepresidente de mercadotecnia global de Lucent: “Podría ser que Internet fuera ya cosa del pasado. Por el ancho de banda actual, ya podemos hablar de Internet 2, algo así como El retorno del Jedi.”

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¿Suena exagerado? Muy pronto lo sabremos.

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