La subcontratación y el crecimiento

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Gerardo Mendiola

La Industria Maquiladora de Exportación (IME) arrancó sus operaciones cuando las empresas estadounidenses y mexicanas pudieron operar a lo largo de la frontera de México y Estados Unidos sin pagar impuestos, con la condición de exportar o re-exportar sus productos. El marco jurídico original de la IME, no obstante haber sido modificado en varias ocasiones, permitió que esta industria experimentara un gran crecimiento. Sin embargo, lo hizo convirtiéndola en una economía de enclave, desligada de objetivos y propósitos claros para el desarrollo industrial nacional.

- La IME ha gozado de un lugar que prácticamente ninguna industria ha tenido en las últimas tres décadas. Basta recordar que durante los años 70, al mismo tiempo que la industria maquiladora era promovida, el discurso nacionalista del entonces presidente Luis Echeverría se traducía en una serie de ordenamientos legales para regular la Inversión Extranjera Directa (IED). Como se sabe, la IME no fue alcanzada por los nuevos ordenamientos legales, constituyéndose en una excepción en su normatividad. Así, la transferencia de tecnología entre las compañías en el extranjero y la IME en México no tuvo que registrarse, al no estar sujeta a la aprobación del gobierno federal.

- Sin duda, los cambios al marco legal de la IME le han permitido agilizar su operación en los términos en los que originalmente se concibió: una industria generadora de empleos y divisas. No obstante, a la luz de los beneficios que no se han aprovechado, se requiere establecer un nuevo marco legal para la subcontratación industrial internacional que permita integrar a la IME con el desarrollo industrial nacional.

- Crecimiento de la producción con menos insumos nacionales
Aunque la información disponible sobre la IME no permite conocer con precisión los factores que integran su Producto Interno Bruto (PIB), durante el periodo 1980-1995 el Valor Bruto de la Producción (VBP) creció a una Tasa Media de Crecimiento Anual (TMCA) de 16.9%. Como puede verse en los cuadros anexos, este crecimiento tuvo como motor un consumo mayor de insumos importados, mismos que crecieron a una TMCA superior (18.1%). Si en 1980 el consumo de insumos importados representaba 68.5% del VBP, para 1995 esta participación ya alcanzaba 79.9%.

- Estas cifras muestran una tendencia crónica en la manera de operar de la IME a lo largo de su historia. No obstante que el empleo de la IME se quintuplicó en este periodo, el Valor Agregado, descontando los insumos nacionales, creció por abajo de la variación del VBP (13.3% en promedio en el periodo 1980-1995). Por otra parte, en el mismo lapso, la participación de los insumos nacionales dentro del VBP no sobrepasó 1.5% del total, pese a que observó un dinamismo mayor al del pago de sueldos, salarios y utilidades. Durante este periodo, el consumo de materias primas, envases y empaques de origen nacional se expandió en 17.1%, tasa similar a la registrada por el VBP. Es decir, al ampliar su escala de producción han mantenido la proporción de insumos consumidos por unidad de producto, lo que muestra la incapacidad de la industria nacional para penetrar las redes de abasto de la IME.

- La situación a nivel de rama de actividad no es muy distinta, aunque hay algunas excepciones. Por ejemplo, la rama de alimentos aumentó entre 1980 y 1995 el consumo de materias primas nacionales de 10.5 a 25.3%. En cambio, la del calzado redujo su porcentaje de 10.5 a 3.4%, la de muebles y productos de madera cayó de 5.4 a 3.4%, en tanto que en la electrónica y el transporte los cambios fueron casi imperceptibles.

- Como ha sido señalado en diversas ocasiones, las empresas manufactureras nacionales no han logrado insertarse en las redes de abasto de este sector, y mantienen en promedio 1.5% de participación en los insumos consumidos por la IME. Y vaya que el pastel es apetitoso: durante los últimos 16 años, los insumos consumidos por la IME totalizan poco más de $139,000 millones de dólares. Este monto no sólo expresa la dimensión real de la producción compartida en México, sino el aislamiento de las empresas nacionales frente a esta nueva industrialización.

- Como se puede observar, mientras el VBP se expandía a lo largo del periodo 1980-1995, la participación del valor agregado medido en dólares disminuía su aportación en el primero. El movimiento del tipo de cambio a lo largo de este lapso resulta crucial para explicar este comportamiento. Como se desprende de la información oficial, los sueldos y salarios conforman la mayor parte del valor agregado. Al seguir el comportamiento de esta variable se puede establecer con claridad que si en 1995 los salarios participaron con 51.5% del valor agregado total de la IME, en 1980 su participación resultaba superior, ya que aportaban 59.2%.

- Con la devaluación del peso frente al dólar en 1982 se generó un periodo de seis años de subvaluación —diciembre de 1982 a enero 1988—, que fue seguido por otro de sobrevaluación —febrero de 1988 a diciembre de 1994—. La subvaluación del peso en el primer periodo hizo que la remuneración media total pagada diaria en la IME —principal componente del valor agregado— cayera 33.6%, al pasar de $12.9 a $8.8 dólares, con una caída máxima en 1986 a $6.5 dólares (es decir, 80 centavos de dólar la hora). Por otra parte, el periodo de sobrevaluación posterior no hizo que las remuneraciones aumentaran sensiblemente. De hecho, con la devaluación de diciembre de 1994 el desembolso en dólares por los salarios volvió a descender, contrastando con el valor de los insumos de origen extranjero consumidos en la IME, que mostraron un dinamismo no observado por los componentes del valor agregado.

- En este contexto, el comportamiento del VBP de la IME no sorprende, pues su expansión se ha cimentado en una importación creciente de insumos, en detrimento del contenido nacional. En efecto, en 1980 el coeficiente que relaciona el contenido nacional con el VBP representó 31.5%, mismo que para 1995 había descendido a 20.3%.

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- Subcontratar en una nueva dirección
La industria maquiladora debe reorientarse en sus objetivos y formas de operar como condición para aprovechar el reto y las oportunidades que representa la subcontratación industrial. La participación del valor de la subcontratación industrial realizada por Estados Unidos para los próximos años aumentará a poco más de $65,000 millones de dólares y, de mantenerse las actuales tendencias, esto representará un mercado de más de $26,000 millones de dólares para México.

- Aunque el país ocupa el primer lugar en los procesos de subcontratación industrial realizados por Estados Unidos, superando a Japón y Alemania, no deja de llamar la atención el hecho de que estos países aportan 95 y 98%, respectivamente, del valor registrado con insumos propios. De hecho, Corea, Singapur y Taiwán proveen 72, 73 y 68% del valor implicado en la subcontratación industrial con Estados Unidos, porcentajes significativamente más altos al aportado por México. Por lo mismo, resulta crucial avanzar en una definición precisa del papel de la IME en el logro de metas de crecimiento industrial. Ya es hora de aumentar la presencia de las empresas medianas y pequeñas en el escenario mundial.

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