La tormenta

Cual meteorólogos, cuatro economistas ofrecen sus perspectivas sobre la tormenta económica que suf
Lolbé Corona, Ernesto Flores, Elia Parra y Zahia Trabulsi

Situados en distintos miradores cuatro economistas compartieron con EXPANSIÓN sus estimaciones sobre la profundidad de la crisis mexicana.

- En sus testimonios incluyeron sus criticas y sugerencias sobre la estrategia gubernamental para hacerle frente, así como sus perspectivas con respecto a las metas oficiales para 1995.

- Mauricio González Gómez,
director de Proyectos del Grupo de Economistas Asociados (GEA).
Para González, en la actual crisis influye fuertemente la inversión extranjera financiera, "a diferencia de las de 1976 y 1982, que fueron motivadas por razones internas". Opina que, aun cuando su primera fase está dominada por variables financieras, la que se avecina afectará al sector real de la economía (producción, ventas, empleo, etcétera).

- "Es muy difícil que se cumplan las metas planteadas en los principales indicadores económicos", sostiene. En primer término, alcanzar 19% de inflación anual requeriría que en los últimos meses del año ésta llegara a menos de 1% por mes; en materia de crecimiento, "ya vemos como se han deteriorado las ventas de bienes de consumo durable y esto tiene efectos multiplicadores, lo que hace insostenible un crecimiento de 1.5% real, y en cuanto a tipo de cambio, si sólo en los 60 primeros días del año ha estado por encima de N$5 nuevos pesos, terminar en un promedio de N$4.5 nuevos pesos en el año también se antoja muy difícil". Cree que, en todo caso, si se puede lograr reducir el déficit comercial y el de la balanza de pagos. "En 1994, el déficit comercial fue de $18.500 millones de dólares y estimamos que este año puede ser de sólo $3,500 ó $4,000 millones de dólares".

- Sostiene que aun cuando aparentemente los ajustes pudieran estar condicionados por el paquete financiero de Estados Unidos, coinciden con los que la autoridad hizo a partir de que el actual secretario de Hacienda tomó posesión: "Política monetaria restrictiva, tratar de controlar la inflación, reducir el déficit de la cuenta corriente".

- Así, según él, desde el punto de vista técnico del comportamiento económico, los instrumentos que se están utilizando son eficaces para superar la crisis, "pero dolorosos, sí y se quisiera que, luego del tratamiento, la economía se recuperara con cierta velocidad". Señala que es muy importante convencer a la ciudadanía de que, en la medida en que se respete el programa de ajuste, eventualmente la economía se va a componer. "Hay que evitar el pesimismo generalizado y permanente, no debemos dejarnos abrumar y pensar que ya no saldremos de la actual situación."

- Opina, en todo caso, que es ingenuo pensar en una recuperación en menos de un año y medio: "Podríamos pensar que hacia fines de este año pudiera iniciar un poco el crecimiento y que en el primer trimestre del año próximo pudiera ir alcanzando fuerza". Para que sea permanente y suficiente, dice, también es importante generar condiciones de estabilidad: "La economía y la situación política van de la mano, y esta administración también ha demostrado mucha firmeza y voluntad de avanzar en la estabilización de esta última".

- Cree, por último, que restablecer la confianza y la certidumbre es fundamental para materializar la mejoría económica. “Recomendaría firmeza en el rumbo y claridad por parte del gobierno con respecto a las acciones de política económica y a las reglas que ésta va a seguir en los próximos meses", concluye.

- Deborah Riner,
economista principal de la American Chamber of Commerce.

"Aunque era claro que se venia venir una devaluación, en diciembre de 1994 no parecía que pudiéramos llegar a una situación de esta magnitud", afirma Riner.

- "Existía confianza en la política económica de México y precisamente al no ser ésta la situación esperada se siente mucho peor." Lamentablemente, agrega, "no hubo tiempo para que la nueva administración aprendiera en el camino".

- Ante la crisis, las medidas propuestas por el presidente Ernesto Zedillo, dice, son las más difíciles y dolorosas, "pero desafortunadamente son las necesarias y las correctas".

- "Si el programa funciona tendremos un año doloroso anota Riner, pero prepararé el camino para que la economía crezca en 1996. Si no funciona, volveríamos a caer en la espiral negativa devaluación-inflación."

- Dado que ha persistido la inestabilidad en los mercados cambiarios, la analista considera que difícilmente se podrán alcanzar las metas trazadas por el gobierno. En la Cámara Americana de Comercio proyectan un rango de crecimiento de entre -2% y 0.5% en el mejor de los casos.

- Aunque no son agradables las previsiones del Programa Económico de Emergencia -"pues lamentablemente los trabajadores son los que pagarán el precio más alto"-, para la economista estadounidense es la receta necesaria. Y agrega: "Se podría parafrasear lo que dijo Winston Churchill sobre la democracia y decir lo mismo de este programa: es el peor, salvo que no hay nada mejor. Aunque es desagradable y doloroso, es la única salida."

- Para Riner la cuestión principal no es la crisis, sino "cuándo la vamos a superar". Entre las medidas para detenerla, propone resolver las preocupaciones con respecto a la liquidez, dar una renovación mis fuerte de los instrumentos de deuda y crear más confianza a nivel interno y externo.

- Los elementos sustantivos del programa han sido los correctos, afirma, "pero hemos visto un problema de información, por lo que se ha oscurecido realmente lo que es el fondo del programa”

- Para salir de la crisis, concluye Riner, la clave es la confianza.

- José Luis Calva,
coordinador del Área de Estudios Prospectivos de la Estructura Económica de México del Instituto de Investigaciones Económicas de la UNAM.

Calva no busca eufemismos: "México vive el mayor colapso financiero de su historia”. En 1982, compara, el país tenía pasivos globales por $88,935 millones de dólares, mientras que al cierre del primer semestre de 1994 éstos llegaban a $254,473 millones de dólares, de los cuales $74,485 millones eran dinero caliente, especulativo. Esto configuraba desde entonces un cuadro de gran vulnerabilidad financiera.

- Esa vulnerabilidad, fue provocada por un déficit de cuenta corriente generado de manera dual: por una apertura comercial unilateral y abrupta, y por una política cambiaria que primero fijó la paridad y más adelante estableció un deslizamiento que siempre resultó inferior a la diferencia entre la inflación en México y en Estados Unidos.

- Para el investigador, la estrategia aplicada por el gobierno de Ernesto Zedillo para enfrentar la crisis tiene un error de origen: "En lugar de aprovechar a posición de fuerza que tiene el país como deudor capaz para desquiciar los mercados financieros internacionales, ayudamos sumisamente a resolver un problema que no sólo era nuestro".

- Añade que los inversionistas que trajeron sus capitales a México eran conscientes del riesgo cambiario, por eso cobraban una sobre tasa de interés Vinieron a especular; que añora asuman su responsabilidad. Asimismo, el Fondo Monetario Internacional (FMI) nos dijo lo que debíamos hacer y el gobierno mexicano se dedicó a cumplir sumisamente sus recomendaciones. Que también la asuma.”

- Y fulmina: "El gobierno del presidente Zedillo ha optado por sacrificar a México para salvar al sistema financiero internacional. Los $51,000 millones dólares del FMI y del gobierno de Estados Unidos no alcanzan siquiera para pagar los pasivos e intereses externos que México debe saldar en 1995".

- El programa elegido, subraya, es recesivo. "Contempla una caída de los salarios reales; de alrededor de 20%; la contracción de la inversión pública (11%) y el gasto corriente; el escaseamiento y encarecimiento del crédito, todo lo cual provocará un circulo vicioso recesivo."

- Si no se modifica la estrategia económica, advierte, el país tendrá varios años de estancamiento. ¿Qué propone Calva? Recalendarizar los pagos de acuerdo con la capacidad financiera del país, "porque la prioridad es crecer" mantener un tipo de cambio competitivo; revisar la política comercial; acordar un pacto en donde los banqueros se comprometan a bajar los márgenes de intermediación financiera, los empresarios acepten la reestructuración de carteras vencidas, y el gobierno establezca un fondo de rescate; instrumentar una agresiva política de fomento industrial; y no reducir el gasto público ni los salarios reales, sino mantenerlos al nivel de 1994.

- Insiste el economista que es preciso dar un viraje. Se está aplicando, dice, una estrategia que puede resumirse con la trillada frase “más de lo mismo". Pero en política económica -añade- esto quiere decir más de lo mismo en cuanto a sus efectos. Es decir, más recesión, costo social, pobreza, mortalidad por desnutrición y desesperanza.

- Isaac Katz,
jefe del Departamento de Economía del Instituto Tecnológico Autónomo de México (ITAM).

Desde la perspectiva de Katz, los hechos políticos del año pasado fueron los cimientos que contribuyeron a la percepción de inseguridad de los inversionistas nacionales y extranjeros.

- El académico del ITAM explica que la caída continua -por la salida de capitales- se dio desde fines de noviembre hasta el momento de la devaluación. "Esa caída es lo que provoca la necesidad de devaluar".

- Lo que según él precipitó la crisis fue la forma en que se devaluó, el modo que se escogió para mover el tipo de cambio; la ampliación de la banda en 15%, en un día hábil a principios de semana”

- Katz considera que el diagnóstico emitido fue erróneo y que las metas proyectadas no se alcanzarán. "El problema radica en que los objetivos que planteó el gobierno fueron en un momento muy cercano a la devaluación, 10 ó 15 días después, sin tener un paquete de política económica sólida. Yo creo que la circunstancia ya sobrepasó al gobierno".

- El también docente considera que el crecimiento del Producto Interno Bruto (PIB) será este año de -3%, dependiendo de qué tan estricta sea la política del Banco de México (BM). "Si se expande el financiamiento interno en N$10,000 millones de nuevos pesos o menos, la inflación se ubicará en 48%. El dólar llegaría estabilizarse a alrededor de N$5.50 nuevos pesos."

- La crisis, ajuicio del economista, podría durar entre nueve y 12 meses. "El crecimiento comenzará a fines de año; habrá inflación de un dígito hasta 1996 y la inversión se reactivará hacia el último trimestre de este año o el primero del siguiente."

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- Para Katz, las condiciones que permitirán superar la crisis por parte del gobierno serían continuar con la política monetaria restrictiva y un superávit fiscal cercano a 6% del PIB a través de una reducción significativa del gasto corriente no financiero, y la revisión de precios de algunos bienes producidos por el sector público.

- Por lo que se refiere al sector empresarial, Katz dice que el momento actual le permite revisar sus estrategias, "de supervivencia, primeramente, y de corto y mediano plazo después", así como descubrir nuevas actividades. A los trabajadores, en cambio, les recomienda "no pedir aumentos saláriales que sean iguales a la inflación, porque no hay manera de hacerlo".

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