La tortilla de la discordia

Mientras industriales y productores tradicionales del básico alimento se disputan el mercado, los c
Juan Danell Sánchez

La liberalización del mercado de la tortilla colocará a sus productores -ante un reto definitivo: modernizarse o morir. La decisión de las autoridades -de sustituir los tradicionales subsidios directos a la producción de tortilla -por subsidios dirigidos al consumidor, con la intención expresa de beneficiar -únicamente a los sectores de la población más empobrecidos, funcionará como -factor de depuración de la industria después del cual sólo podrán competir y -subsistir los que lleven a cabo inversiones para tecnificar sus procesos y -reducir costos.

- La liberalización, anunciada a mediados de noviembre, ubicará el precio de -la tortilla en un rango de $3.50 a $4.00 pesos el kilogramo.

- En cuanto a los consumidores, el efecto de la medida es que, una vez más, -tendrán que asimilar un aumento en el precio del alimento “más accesible” -del abasto en México. Sin duda, un rudo golpe al bolsillo del grueso de la -población, que consume anualmente alrededor de 10 millones de toneladas de -tortilla.

- La guerra que desencadenará la liberalización será sin cuartel y -enfrentará a dos grandes bandos: los productores tradicionales versus -los industriales. En la competencia por el dominio de la producción y la -comercialización se verán obligados a ofrecer tortilla de mejor calidad a la -actual, por lo que, dicen ambos bandos, los beneficiados con esta confrontación -serán los consumidores.

- La liberalización significará que suba el precio de la tortilla hasta 33% -respecto del precio actual; uno más de los aumentos autorizados en el año. De -un precio inicial de $1.90 pesos, el kilogramo registró luego otros -incrementos: a $2.20, $2.60 y $3.00 pesos. Ahora se espera que llegue a $4.00 -pesos –que es, según los productores, su precio real de mercado–. Este -aumento tendrá un efecto notable en la economía de cuando menos 16 millones de -familias mexicanas de bajos ingresos. Mientras que el salario mínimo se ha -mantenido inalterable –en $30.20 diarios a lo largo de este año–, la -tortilla acumularía con éste un aumento superior a 100% durante 1998.

- La tortilla es fundamental en la dieta de los mexicanos, sobre todo de los -estamentos medio y bajo. De acuerdo con el presidente de la Asociación de -Molineros del Distrito Federal y Zona Metropolitana, Nazario Palomera, cada -familia en esta demarcación consume en promedio dos kilogramos diarios de -tortilla, el equivalente a un poco más de la cuarta parte del salario mínimo -diario. Esto obligará al gobierno a depurar y perfeccionar el programa de -tortilla gratis para quienes viven en la pobreza. Actualmente, alrededor de dos -millones de familias reciben diariamente un kilo de este producto en forma -gratuita.

- SUBSIDIOS REDIRIGIDOS ¿LA SOLUCIÓN?
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En la práctica, el subsidio a la tortilla fue retirado desde que en -septiembre su precio aumentó a $3.00 pesos, coinciden representantes de esta -industria. El subsidio sólo existe en la teoría, señalan, pues la tonelada de -maíz, que recibe apoyos oficiales, se cotizó en $1,463 pesos, apenas $131 -pesos más alto que el precio en el mercado libre.

- Palomera afirma que en los últimos 30 años los productores tradicionales -han pugnado por la desaparición de este subsidio, debido a que, dice, ahogan el -desarrollo del sector al beneficiar sólo a los consumidores, pero no a los -industriales de la masa y la tortilla. “Inclusive –subraya–, nosotros -somos los padres del tortibono, que fue una estrategia que le propusimos al -gobierno para eliminar el subsidio a la tortilla y mantener el beneficio a las -clases de bajos ingresos en una forma real. Lamentablemente eso se politizó y -se desvirtuó porque se utilizó para fines partidistas.”

- Un libre mercado de la tortilla es una vieja aspiración de quienes integran -este sector, pero “no abogamos porque se eliminen los subsidios como tales, -sino porque se redirijan esos recursos a las personas que más los necesiten”, -dice Juan Gargallo, director general del Grupo Minsa. Agrega que de esta forma -el sector podrá crecer en la proporción que crezcan las industrias. Los -subsidios frenaron el desarrollo de la industria harinera debido a las cuotas de -maíz y los techos productivos que fijaron las autoridades, dice a su vez el -director corporativo de Administración y Finanzas de Maseca, Javier Veles.

- Ahora será responsabilidad del gobierno calcular y hacer eficaz la entrega -de apoyos económicos a quienes viven en condiciones de pobreza, dice el -presidente de la Cámara Nacional del Maíz Industrializado (CNMI), Alfonso -Cebreros. Una de las opciones que vislumbran los productores es que, con el -ahorro que le permitirán los subsidios dirigidos, el gobierno podría -incrementar el número de beneficiarios con tortilla gratis, sugiere José Abel -Castellanos, presidente de la Unión Nacional de Productores de Maíz de la -Confederación Nacional de Propietarios Rurales (CNPR). De acuerdo con esa -propuesta, las autoridades podrían aumentar a 7.5 los dos millones de -kilogramos de tortilla que regala diariamente, lo cual significaría una -erogación de $30 millones de pesos, aproximadamente, dependiendo del precio que -fije el mercado para este alimento. De esta manera, señala Castellanos, en lugar de que se continúe dando apoyo -a una parte de la población que no lo necesita, recibirían tortilla gratuita -los 26 millones de mexicanos que, está reconocido, viven en la pobreza extrema.

- Oficialmente, el gobierno subsidia en 100% las cerca de ocho millones de -toneladas de maíz que se destinan a la producción de tortilla comercializada -en todo el país. En los hechos esto significa que no hay un mercado de maíz en -México, pues los dos millones de toneladas restantes que completan la -producción nacional del grano se destinan al autoconsumo.

- Pero el escenario dibujado por los productores no es tan exacto, o cuando -menos reviste ciertos riesgos. En teoría, una parte aún no definida de la -dotación de tortilla gratuita se hará mediante el Progresa, un programa -gubernamental de apoyo social, que consiste en vales canjeables por productos -básicos diversos, no necesariamente tortillas, en establecimientos afiliados.

- UNA GUERRA AÑEJA
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La guerra de la tortilla no es nueva. Comenzó con la desregulación del -sector en 1990, cuando funcionarios gubernamentales otorgaron facilidades para -que el actual líder en la producción de harina de maíz, Grupo Industrial -Maseca, estuviera en condiciones de producir harina destinada a la elaboración -de tortillas.

- Este acuerdo entre la Secretaría de Comercio y Fomento Industrial (Secofi), -la Compañía Nacional de Subsistencias Populares (Conasupo) y Maseca afectó -los intereses de cerca de 50,000 molineros que se dedican a la producción de -tortilla mediante el tradicional método de la nixtamalización del maíz. -Gracias a ese acuerdo, dicen los molineros, la harina de maíz es empleada en la -elaboración de 50% de la tortilla que se produce actualmente.

- Eso lleva a Palomera –quien representa a un número mayor de productores -tradicionales que ningún otro– a afirmar que el gobierno ha protegido a los -industriales de la harina de maíz. Su tesis central indica que la -liberalización en proceso pondrá fin a esa protección, con lo que el gremio -de los nixtamaleros, confía, podrá ampliar su cuota de mercado.

- Antes de los recientes acuerdos para liberalizar el mercado, indirectamente -el gobierno obligaba a los propietarios de tortillerías y molinos a recurrir a -sus adversarios, los industriales de harina de maíz, para abastecerse de -materia prima; a través de la comercializadora estatal, Conasupo, les -establecía una cuota máxima de consumo de maíz para la producción de sus -tortillas, en tanto que a los industriales les permitía comprar el grano donde -mejor les conviniera.

- Hoy los propietarios de molinos y tortillerías están preparados para entrar -a la competencia, afirma Palomera. “Lo puedo asegurar, vamos a ganarles a los -industriales porque el público prefiere la tortilla hecha con masa; esa es una -tradición milenaria del pueblo mexicano.”

- El grupo más extenso de molineros son pequeños empresarios, que elaboran -alrededor de 300 kilogramos de tortilla diariamente y constituyen 70% del total; -20% de ellos son medianos, con una producción de 700 kilogramos, y 10% restante -son grandes productores, con un rango de 1,000 kilogramos al día, según datos -de Palomera.

- Los industriales se enfrentarán, agrega este líder, a más de 500 años de -tradición de comer tortilla fresca, hecha con masa de maíz nixtamalizado,

- Los industriales de la harina de maíz se sienten igualmente seguros de poder -ganar la batalla a los productores tradicionales. Su ventaja, dicen, es que la -harina se puede almacenar hasta tres meses, su manejo es más sencillo, es -elaborada con mayor higiene y está enriquecida con vitaminas y minerales.

- OFERTA VARIADA
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En este lado del campo de batalla Maseca es el líder indiscutible. Domina -70% del mercado de tortilla de harina de maíz, en tanto que Minsa tiene 25%, y -Agroinsa un 5% restante. Cebreros estima que la producción total de tortillas, -tanto las de masa nixtamalizada como la de harina industrializada, aumentará en -función del crecimiento demográfico, es decir, no más allá de 2% anual. -Desde su punto de vista, los industriales no la tienen fácil, pues a partir de -ahora sólo la calidad de su producto y las inversiones que lleven a cabo les -permitirán aumentar su cuota, pues además de competir con los productores -tradicionales deberán hacerlo entre ellos mismos.

- En ese sentido, Gargallo confía en que Minsa captará una buena parte del -mercado, a juzgar por el ritmo de crecimiento mostrado en los últimos años. -Entre 1993 y 1998 su participación en el mercado pasó de nueve a 30%, con una -producción actual de 1.2 millones de toneladas de harina de maíz. El -crecimiento de Maseca ha resultado más significativo todavía. De acuerdo con -Veles, el incremento ha sido de 10% anual, por lo que la meta para 1999 es -producir 1.83 millones de toneladas de harina.

- Unos y otros han pasado de las palabras a los hechos. Los molineros hacen -esfuerzos financieros para mejorar la imagen de sus establecimientos y adquirir -maquinaria nueva y más moderna, mientras que los industriales, de tamaño -colosal si se les compara uno a uno con sus contrincantes, abren nuevas plantas -y lanzan campañas publicitarias. Entre sus armas está una oferta variada de -tortillas adecuadamente empacadas: grandes, chicas, gruesas, delgadas, de maíz -amarillo, azul o blanco, vitaminadas o mineralizadas.

- Quien ha quedado a la deriva apenas al inicio de las hostilidades es -Conasupo, la instancia paraestatal –próxima a desaparecer— que regulaba el -sector.

- Los consumidores se manifestaron a este respecto cuando, al ocurrir el -último aumento en septiembre, hubo una ligera alza en las ventas de tortilla -empacada.

- Es muy posible que el fiel de la balanza, no obstante los esfuerzos y -esperanzas de cada bando, será el precio. Éste se fijará conforme al precio -del maíz, señalan los molineros, el cual a su vez depende de la cotización -del grano en el mercado internacional. En lo sucesivo, por tanto, las -devaluaciones también incidirán directamente en el valor comercial del -kilogramo de tortilla.

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- Lo que ya se puede establecer desde ahora es un seguro perdedor, que no está -ni entre los molineros ni entre los harineros: el productor agrícola. Su -principal problema, porque tienen varios y muy graves, es el de los bajos -rendimientos y altos costos en el cultivo de maíz; pero también está la -pérdida progresiva del valor de sus cosechas. El resultado es que mientras el -promedio mundial de producción de maíz es de seis toneladas por hectárea, en -México es de apenas 2.2 toneladas. Además de lidiar con este escaso -rendimiento, los productores agrícolas son quienes absorben los costos de las -ineficientes prácticas de comercialización, sobre todo cuando los industriales -nunca pagarán más del precio de indiferencia determinado en el mercado -internacional del maíz, porque entonces la transformación del grano no sería -rentable.

- ¿Riesgo de desabasto? No preocupa a nadie. Si acaso no se lograran producir -los cerca de 22 millones de toneladas que se consumen anualmente, “al otro -lado de la frontera está el productor más grande de maíz en el mundo, Estados -Unidos”, con un volumen de 250 millones de toneladas de grano al año. “No -hay ni habrá problema de abasto”, concluyen los molineros.

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