La tregua automotriz

La guerra entre las armadoras de EU y Japón convierte a México en arena de batalla para reducir co

Las armadoras de uno y otro lado del Pacífico mantienen una guerra feroz por convencer a los estadounidenses de que sus coches son los mejores. La pelea está en un terreno nada cómodo para las tres grandes de Detroit. GM, Ford y DaimlerChrysler, fabricantes de uno de cada tres vehículos que se producen en México, tienen que reducir a toda costa los costos ocultos en cada parte del proceso de producción. El desafío mayor se llama Toyota. Su sistema de producción, flexible y con alta calidad, gana cada mes terreno en el maduro mercado estadounidense sin renunciar a la rentabilidad que ellos han castigado en los últimos años de descuentos. La reconversión que no está resultando fácil.

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Ford, GM y Chysler salieron adelante en los últimos años gracias al éxito de las SUVS, que dejan altos márgenes. Pero el alto precio de la gasolina provocado por un barril de petróleo de más de $40 dólares alejó a los consumidores de estos modelos. Su venta cayó más de 35% en agosto para todas las armadoras. Ford y GM anunciaron recortes de producción de 7% y 8% para el último trimestre del año.

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El sindicato automotriz estadounidense impide a las tres grandes cerrar plantas y las limita a la hora de flexibilizar la producción con la participación más activa de los proveedores. Un problema menos duro para los japoneses que ya acumulan 30% del mercado. Gracias a esta pasión por el recorte de costos, nuestras ventajas (cercanía al primer mercado del mundo, mano de obra barata y capacitada, apertura comercial) atraerán en 2005 inversiones por $2,500 millones de dólares, que crearán 12,000 empleos directos.

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Hoy por hoy, Ford representa la apuesta más fuerte. Reconvertirá su planta de Hermosillo con una inversión de $1,200 millones de dólares. Buenas noticias que hay que poner en el contexto de un mercado chino aún en pañales –cuando China pueda exportar, otro gallo cantará, y eso puede ser en una década–. México podría ser una solución para la industria estadounidense... si el belicoso Union of Automotive Workers no estuviera cerrado totalmente a que una sola planta cruce la frontera.

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La firma de un TLC con Japón detonaría inversiones de $1,300 millones de dólares anuales del sector, según las alegres cifras de la Secretaría de Economía. Las armadoras asiáticas tendrían menos limitantes a la hora de instalarse en México. Pese a todo, la entrada de Toyota como productora no puede ser más decepcionante: Una planta de ensamble con capacidad para 35,000 pick ups al año. Una apuesta mínima para quien quiere destronar en 2010 a GM del trono de los productores mundiales. Hoy GM fabrica 8.6 millones de unidades en todo el mundo –380,000 en México– y Toyota 6.8 millones.

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Esto pone al sector en México en su lugar. No ha sido lo que pudo ser y no será la solución mágica para el país. Los 1.5 millones de vehículos producidos están lejos de los cuatro millones a los que aspira el gobierno. A la espera de que Asia se convierta en el gran productor del mundo, México tiene una tregua. Que no pase en vano.

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–Los editores

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